El 'Tiburón' de Citröen, un mito automovilístico que perdura

En solo 20 años de vida, el Citroën DS, el 'Tiburón' en España, revolucionó el mercado y se convirtió en un auténtico icono que aún perdura

Foto: Para muchos especialistas, el Citroën DS es el coche más bello de todos los tiempos.
Para muchos especialistas, el Citroën DS es el coche más bello de todos los tiempos.
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Nada es casualidad en esta vida. Que el Citroën DS se pronuncie “Déesse”, diosa en francés, tampoco. El icónico modelo fabricado en París lleva más de seis décadas de éxitos y reconocimientos que se resumen en uno solo: ser el coche más bello de todos los tiempos, superando a marcas y modelos tan representativos (y exquisitos) como el Ferrari 278 GTB, el Jaguar E-Type o el Lamborghini Miura.

A la izquierda, imagen de una colección del DS, del que se vendieron 1,5 millones de unidades entre 1955 y 1975. A la derecha, su presentación, que fue un acontecimiento mundial.
A la izquierda, imagen de una colección del DS, del que se vendieron 1,5 millones de unidades entre 1955 y 1975. A la derecha, su presentación, que fue un acontecimiento mundial.

El principal responsable, su diseñador, es el escultor italiano Flaminio Bertoni, creador de otros modelos históricos como el 2CV o el Traction Avant. Sin embargo, el DS fue su gran obra maestra. En él invirtió 18 años de desarrollo hasta que, por fin, el 6 de octubre de 1955, en el Salón del Automóvil de París, el mundo entero conoció el DS 19. Bajo esa apariencia y diseño futurista se escondía, además, uno de los sistemas más avanzados de ayuda a la conducción: la suspensión hidroneumática autonivelable, que hoy sigue vigente en modelos como el C5 (y anteriormente en el C6). Las soluciones técnicas se completaban con unos frenos de disco (fue el primer coche fabricado en serie en montarlos), un cambio semi-automático de cuatro velocidades sin embrague, el repartidor de frenada y la servodirección hidráulica.

A la izquierda, imagen de Jackie Kennedy, una de las muchas personalidades que disfrutaron del DS. A la derecha, fotografía del DS Prestige, que se convirtió en el coche oficial de la República francesa.
A la izquierda, imagen de Jackie Kennedy, una de las muchas personalidades que disfrutaron del DS. A la derecha, fotografía del DS Prestige, que se convirtió en el coche oficial de la República francesa.

Todo ello, propulsado por un motor de 1.900 cc que tenía una potencia de 75 CV. Comodidades y equipamiento que dispararon su importe hasta los 930.000 francos, unos 25.000 euros. Pero, pese a su precio, la reacción por parte del público fue tan positiva que en menos de una hora ya había cerca de 750 pedidos, 12.000 al acabar el día y, al cierre de la feria, diez días después, Citroën ya había recibido 80.000 solicitudes. Una auténtica locura.

No obstante, el DS no se libró de la polémica. Aunque el sistema hidráulico había sido sometido a duras pruebas durante su desarrollo, al tener que hacerse cargo de multitud de funciones (transmisión, dirección y frenos), sufrió frecuentes averías en los primeros modelos, que quedaban inmovilizados y con un preocupante charco de líquido bajo la carrocería. La empresa utilizó a los propios clientes para analizar los problemas y experimentar las soluciones, e incluso creó un equipo destinado a realizar un seguimiento exhaustivo de los afectados para resolver los fallos con rapidez.

En 1962, De Gaulle (imagen izquierda) salvó la vida gracias a la suspensión hidráulica de su DS 19. A la derecha, momento del DS antes de ganar uno de los dos Rallyes de Montecarlo, en 1959 y 1966.
En 1962, De Gaulle (imagen izquierda) salvó la vida gracias a la suspensión hidráulica de su DS 19. A la derecha, momento del DS antes de ganar uno de los dos Rallyes de Montecarlo, en 1959 y 1966.

Afortunadamente, Citroën logró solventar las anomalías y el DS volvió al camino del éxito. Circunstancia que se complementó con la producción del Citroën ID, una versión que suprimía los circuitos hidráulicos y resultaba más económica (650.000 francos, unos 17.700 euros); o con la llegada de nuevas carrocerías, como el DS Cabriolet (descapotable), el DS Break (familiar) y el DS Presidentielle (con 6,53 metros de largo). Paralelamente, fue aumentando la potencia de sus motorizaciones, dando lugar a los DS 20, DS 21 y DS 23, con más de 2.0 litros de cilindrada y con potencias de 91, 100 y 130 CV, respectivamente; y también la oferta de acabados, con el DS Pallas como referente, que incluía elementos de auténtico lujo, como asientos de cuero, embellecedores cromados o pintura metalizada exclusiva.

A finales de los 60, se rediseñó el morro, incorporando dos pares de faros direccionales situados bajo un mismo cristal que iluminaban en función del grado de giro del volante y de la altura de la suspensión. Esta modificación fue la causante de que en España empezara a conocerse como 'Tiburón', dado que su frontal recordaba al del escualo.

Cambios estéticos al margen, el DS se convirtió en el símbolo de Francia y de su Gobierno, que eligió el DS Prestige como coche oficial de la República. Una decisión que, a la postre, permitiría a Charles de Gaulle salir ileso de un atentado: el coche recibió dos disparos en los neumáticos que no impidieron al chófer seguir la marcha gracias al sistema auto-nivelador de su suspensión. Además, el DS conseguiría también erigirse en icono de la cultura y las artes, y acabó en manos de estrellas como Gerárd Depardieu, Alan Delon, Marcello Mastroianni o Brigitte Bardot. Incluso hizo sus pinitos en el mundo de la competición ganando el Rally de Montecarlo en 1959 y 1966. Citroën logró vender 1,5 millones de unidades, hasta que en 1975, tras 20 años de vida, dio paso al CX, modelo que también superó el millón de unidades. El mismo éxito, pero distinto glamour.

De izquierda a derecha y de arriba abajo, diferentes momentos del Citroën DS en la gran pantalla: en 1956, en 'Comisario San Antonio', de Guy Lefranc; en 1958, en 'El siciliano', de Michael Cimino; en 1966, en 'Les malabars sont au parfum', de Guy Lefranc; y en 1985, en 'La gran aventura de Pee-wee', de Tim Burton.
De izquierda a derecha y de arriba abajo, diferentes momentos del Citroën DS en la gran pantalla: en 1956, en 'Comisario San Antonio', de Guy Lefranc; en 1958, en 'El siciliano', de Michael Cimino; en 1966, en 'Les malabars sont au parfum', de Guy Lefranc; y en 1985, en 'La gran aventura de Pee-wee', de Tim Burton.

De izquierda a derecha y de arriba abajo, Citroën DS en 'Tintín en el templo del sol', de Eddie Lateste, 1969; Citroën DS 21 en la serie de televisión 'El Mentalista', 2008-2015; Citroën DS Break, en la película italiana 'Mark il poliziotto', de Stelvio Massi. 1975; y Citroën DS 23, en el documental 'Gaddafi: nuestro mejor enemigo', 2011.
De izquierda a derecha y de arriba abajo, Citroën DS en 'Tintín en el templo del sol', de Eddie Lateste, 1969; Citroën DS 21 en la serie de televisión 'El Mentalista', 2008-2015; Citroën DS Break, en la película italiana 'Mark il poliziotto', de Stelvio Massi. 1975; y Citroën DS 23, en el documental 'Gaddafi: nuestro mejor enemigo', 2011.

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