Balthus a ritmo de piano: llega al Thyssen una exposición única

El Museo y la Filarmónica se unen para ofrecer una velada que homenajea al célebre pintor con la música de Daniel del Pino

Foto: 'La calle', 1933. (Foto: The Museum of Modern Art, Nueva York Legado de James Thrall Soby, 1979 © Balthus, 2019)
'La calle', 1933. (Foto: The Museum of Modern Art, Nueva York Legado de James Thrall Soby, 1979 © Balthus, 2019)
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Considerado uno de los grandes maestros del arte del siglo XX, Balthus es sin duda también uno de los pintores más singulares de su tiempo. Su obra, diversa y ambigua y tan admirada como rechazada, siguió un camino virtualmente contrario al desarrollo de las vanguardias. El propio artista señaló explícitamente algunas de sus influencias en la tradición histórico-artística, de Piero della Francesca a Caravaggio, Poussin, Géricault o Courbet.

Balthus con Setsuko y su hija, Harumi, Rossinière, 1995. (© Bruno Barbey / Magnum Photos)
Balthus con Setsuko y su hija, Harumi, Rossinière, 1995. (© Bruno Barbey / Magnum Photos)

En un análisis más detenido, se observan también referencias a movimientos más modernos, como la Nueva Objetividad, así como de los recursos de las ilustraciones populares de libros infantiles del siglo XIX, como Alicia en el País de las Maravillas. En su desapego de la modernidad, que podría calificarse de ‘posmoderno’, Balthus desarrolló un estilo figurativo personal y único, alejado de cualquier etiqueta.

'La partida de naipes' (1948-1950) y 'Thérèse soñando' (1938). Imágenes de Balthazar Klossowski de Rola y The Metropolitan Museum of Art, Nueva York Jacques and Natasha Gelman Collection, 1998 © Balthus, 2019, respectivamente.
'La partida de naipes' (1948-1950) y 'Thérèse soñando' (1938). Imágenes de Balthazar Klossowski de Rola y The Metropolitan Museum of Art, Nueva York Jacques and Natasha Gelman Collection, 1998 © Balthus, 2019, respectivamente.

Su particular lenguaje pictórico, de formas contundentes y contornos muy delimitados, combina los procedimientos de los maestros antiguos con determinados aspectos del surrealismo, y sus imágenes encarnan una gran cantidad de contradicciones, mezclando tranquilidad con tensión extrema, sueño y misterio con realidad, o erotismo con inocencia. En sus escenas urbanas y en sus interiores, pero también en sus paisajes y naturalezas muertas, el espacio pictórico se convierte en escenográfico, invitando al espectador a formar parte de él, mientras que el tiempo parece detenerse.

Daniel del Pino.
Daniel del Pino.

Tras el éxito de los dos últimos conciertos, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza y La Filarmónica se unen de nuevo para ofrecer una velada única en la que se dan cita Balthus, Chopin, Ligeti y Debussy. Esta retrospectiva de Balthus (del 19 de febrero al 26 de mayo de 2019), la primera en 20 años, será acompañada de un recorrido musical con obras de tres compositores que coincidieron en el marco histórico artístico de Balthus.

Compartirá sus orígenes con Chopin, con Debussy su infancia en París y con el vanguardista Ligeti su madurez, todo ello con Daniel del Pino al piano. El músico es uno de los pianistas españoles de mayor relevancia internacional. Su actividad concertística le ha llevado por todo el mundo, actuando en las salas más prestigiosas de todo el mundo.

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