The Plaza: el protagonista de la 'dolce vita' de Nueva York

Uno de los más célebres de la historia del cine y donde las grandes marcas siempre quieren estar. El neoyorquino Hotel Plaza es sinónimo de lujo y distinción

Foto: Vista nocturna del célebre The Plaza Hotel, de Nueva York. (Foto: Roberto Sorrentino)
Vista nocturna del célebre The Plaza Hotel, de Nueva York. (Foto: Roberto Sorrentino)

En pleno corazón de Nueva York, asomado a Central Park, el mítico Hotel Plaza ha sido y quiere volver a ser protagonista principal de la dolce vita neoyorquina –realmente, nunca ha dejado de serlo– y paradigma de la hotelería de 5 estrellas desde hace más de cien años. Corría el año 1907 cuando la obra maestra de la arquitectura de Henry J. Hardenbergh fue inaugurada en la Grand Army Plaza, que inspiró su nombre.

Gracias a su aparición en películas como 'Intriga internacional' (de Alfred Hichcock, con Cary Grant, 1959), 'Plaza Suite' (de Arthur Hiller, con Walter Matthau, 1971) o 'El gran Gatsby' (de Jack Clayton, con Robert Redford y Mia Farrow, 1974), el Hotel Plaza ha acabado por convertirse, por otra parte, en uno de los hoteles más célebres de la historia del cine.

A la izquierda, detalle del logotipo sobre una puerta de cristal. A la derecha, vista parcial del llamado 'Champagne Bar' del Plaza.
A la izquierda, detalle del logotipo sobre una puerta de cristal. A la derecha, vista parcial del llamado 'Champagne Bar' del Plaza.

En efecto, el Plaza ya no es sólo hotel, sino también una residencia-condominio de lujo con 282 habitaciones con servicios de hotel, de las cuales 152 son estudios y 181 apartamentos. El sueño de pasar una noche en el Plaza cuesta ahora entre los 800 dólares (unos 513 euros) de una habitación estándar, hasta los 20.000 (13.000 euros) de la Royal Suite. En cambio, para convertirse en propietario de un estudio de poco más de 40 metros cuadrados hay que desembolsar alrededor de 1,5 millones de dólares (unos 969.000 euros) y casi 2,5 (1,6 millones de euros) para adjudicarse un apartamento de 100 m², sin vistas al parque, ya que en ese caso la cifra casi se duplica.

Exterior del Plaza en los años 20.
Exterior del Plaza en los años 20.

Las profundas reformas realizadas entre 2005 y marzo de 2008 no han involucrado sus tres espacios más populares, a saber: el Grand Ballroom, la Palm Court y su Oak Room (Sala de Roble), que acoge un restaurante y un bar por los que han pasado (entre una miriada de famosos) clientes tan ilustres como los duques de Windsor o el arquitecto Frank Lloyd Wright.

“El Plaza es único no sólo por su localización y su entorno exterior, sino también por sus espacios interiores, que vamos a mantener. La renovación contribuirá a devolverle al Plaza la posición de prominencia de la que disfrutó durante gran parte del siglo XX”, declaró en su día Miki Naftali, presidente de la empresa Elad Properties, que adquirió el edificio en agosto de 2004 por 675 millones de dólares.

A la izquierda, parte de una habitación (cada una dispone de un mayordomo en exclusiva) y detalle de un sillón estilo Luis XV, ejemplo de la decoración clásica del célebre hotel. (Foto: Roberto Sorrentino)
A la izquierda, parte de una habitación (cada una dispone de un mayordomo en exclusiva) y detalle de un sillón estilo Luis XV, ejemplo de la decoración clásica del célebre hotel. (Foto: Roberto Sorrentino)

LOS 'CUATRO FANTÁSTICOS' DEL HOTEL
Además de la elegante boutique, que ofrece regalos únicos, accesorios y ropa diseñada exclusivamente para The Plaza utilizando los mejores materiales y la más alta calidad artesanal, el hotel goza de cuatro puntos de obligada visita que quedarán en el recuerdo de todos, incluso con más impacto que cualquiera de los regalos de la boutique.

1. Plaza King. Suite ubicada en los pisos 5 - 19. El cuarto de baño está terminado con incrustaciones de mosaicos de piedra de tierra e incluye una lujosa bañera y ducha independiente. Entre muchos detalles espléndidos se encuentran las luminarias Sherle Wagner, chapadas en oro de 24 quilates, así como los tocadores de mármol blanco macizo hechos a mano.

2. The Palm Court. Durante más de 100 años, The Palm Court ha sido el destino emblemático de la ciudad de Nueva York para el té de la tarde. En 2013, el espacio fue relanzado para incluir un gran bar, té de Palais des Thés y un nuevo y revisado menú con comida americana.

3. Guerlain Spa in NYC. En el mundo de la fragancia y la belleza, The House of Guerlain tiene una reputación de dedicación sin igual al lujo, la sofisticación y la elegancia. El espíritu de descubrimiento, transmitido de generación en generación, complementa la dedicación de Guerlain a la belleza. En 1939, Guerlain abrió su primer "Institut de Beauté" e inventó una técnica de masaje facial exclusiva. Perfeccionadas en el tiempo, todas las técnicas de masaje facial Guerlain siguen siendo únicas y exclusivas en la actualidad.

4. The Terrace Room. Un escenario rico en historia y encanto. Meticulosamente restaurado a su grandeza original, la sala alberga algunas de las más exquisitas arquitecturas dentro de The Plaza. Las lámparas de cristal originales de Charles Winston (hermano del famoso joyero Harry), reproducen las del Palacio de Versalles.

El hotel del millón de dólares

Gracias a las películas, más allá de su categoría, y por encima de su antagonista, el melifluo Waldorf Astoria (que también ha hecho sus pinitos en pantalla), el Plaza se ha convertido en el hotel carismático de Nueva York. Por excelencia.

Esa cualidad por la que Robert Redford se convertía en 'El gran Gatsby' sólo con pasear por sus salones (y repetía en 'Descalzos en el parque') o por la que en Arthur, el soltero de oro nos convencíamos (John Guielgud incluido) de que Dudley Moore servía para ser millonario.

Sí, el Plaza también ha tenido visitantes menos recomendables, como el Christopher Walken de 'El rey de la ciudad', Mackaulay Culkin en 'Solo en casa 2' o 'Cocodrilo Dundee', pero no muchos hoteles pueden jactarse de haber protagonizado una película: Eso del matrimonio ('Plaza Suite', 1971), donde Walter Matthau lo transforma en el hotel de los líos. La última comida de Pacino en 'Esencia de mujer', en el Oak Room, el mismo lugar donde secuestraron a Cary Grant confundiéndole con Mr. Kaplan, cierra el círculo: el Plaza es nuestro falso culpable. No es un hotel, es el lugar donde desearíamos detener al asesino.

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