UNA INDUSTRIA CRECIENTE

Las mujeres musulmanas siguen las modas (a su modo)

Una gran exposición pone de manifiesto el fenómeno de la moda musulmana en el mundo y explora la naturaleza compleja de sus códigos indumentarios

Foto: Conjunto de Melinda Looi, llamado 'Sunset in Africa'. Consta de turbante, vestido largo con superposiciones de seda, plumas y piedras semipreciosas de Swarovski. (Sebastian Kim. Cortesía del Museo de Bellas Artes de San Francisco)
Conjunto de Melinda Looi, llamado 'Sunset in Africa'. Consta de turbante, vestido largo con superposiciones de seda, plumas y piedras semipreciosas de Swarovski. (Sebastian Kim. Cortesía del Museo de Bellas Artes de San Francisco)

Del ‘superlujo’ al ‘low cost’, todo el sector de la moda está volcado en el cada vez más lucrativo mercado del llamado ‘estilo púdico’. A ello no es ajeno un informe de Thomson Reuters, según el cual el mercado de la ‘moda púdica’ crecerá hasta los 484.000 millones de dólares en 2019, impulsado sobre todo por las nuevas costumbres de las jóvenes consumidoras musulmanas.

La exposición ‘Modas musulmanas contemporáneas’, en el Museo de Bellas Artes de San Francisco, es el primer gran intento de mostrar la naturaleza compleja y diversa de los códigos indumentarios musulmanes en todo el mundo. Si algo queda claro en la muestra, es que las mujeres musulmanas –las que se cubren la cabeza y las que no, las pudientes, por supuesto, y las jóvenes–, todas pretenden crear su propio estilo, armónico dentro de sus comunidades, pero sin tener que renunciar a una forma moderna de vestir.

Conjunto de mono, top y pañuelo con estampados ikat, de Itang Yunasz. Y vetido de oración con capucha de Haslindra Rahim para Blancheur.
Conjunto de mono, top y pañuelo con estampados ikat, de Itang Yunasz. Y vetido de oración con capucha de Haslindra Rahim para Blancheur.

Hay moda musulmana producida en EE UU, en Singapur o en Gran Bretaña; hay diseñadores musulmanes que trabajan en Occidente para todo el mundo musulmán, y hay occidentales que diseñan para mujeres musulmanas, o producen prendas que también las mujeres musulmanas pueden llevar sin violentar sus principios o costumbres. Hay, en fin, una creciente demanda de moda musulmana en el mundo, incluidas las modas de alta gama, la ropa de calle e incluso la incipiente aparición de elementos de ropa deportiva adaptados, como el burkini.

EN EL VESTUARIO MUSULMÁN INFLUYEN LA RELIGIÓN, LAS TRADICIONES Y TAMBIÉN LAS MODAS INTERNACIONALES

La moda musulmana tiene un carácter multifacético. El Islam es una fe multicultural, y la vestimenta está conformada no solo por principios religiosos y costumbres y tradiciones locales, sino también por las tendencias internacionales de la moda. Para muchos musulmanes vestirse visiblemente islámico, pero a la moda, es una forma de promover una actitud positiva hacia su cultura y luchar contra los prejuicios.

Partiendo de la premisa de que los textos sagrados del Islam se interpretan de manera diferente en diferentes regiones del mundo, hay diversos modos de abordar la cobertura de la cabeza, diferentes tipos de tocados musulmanes, que incluyen el hijab, el burka o el turbante.

Aunque Turquía lideró el diseño comercial y la fabricación de moda musulmana en la década de 1990, hoy el alcance global del Islam también es evidente en el sur y sudeste de Asia, donde Indonesia se ha convertido en un centro fundamental del sector. Las ricas tradiciones textiles y de vestuario de esta región se evidencian en el uso de telas lujosas, colores vibrantes y patrones complejos. Aquí los diseñadores más destacados son Blancheur, Itang Yunasz, Dian Pelangi y Bernard Chandran.

Túnica de la marca Shadow (Meshaal Al Shanti & Parnet Co.) y conjunto de Dian Pelangi con pantalón, flecos de colores y cuentas. (Sebastian Kim)
Túnica de la marca Shadow (Meshaal Al Shanti & Parnet Co.) y conjunto de Dian Pelangi con pantalón, flecos de colores y cuentas. (Sebastian Kim)

Desde la segunda mitad del siglo XX, los musulmanes han sido importantes clientes de las casas de alta costura de París, donde los diseños a menudo se adaptaban a las diferentes sensibilidades regionales y religiosas. Fiel al espíritu de la alta costura, la industria de la moda ha demostrado desde hace mucho tiempo la voluntad y capacidad de modificar sus creaciones para satisfacer las necesidades de los clientes que desean vestirse pudorosamente con marcas occidentales.

El mercado musulmán es un factor determinante y hoy en día, esta tradición continúa entre las marcas occidentales, como Oscar de la Renta, que han creado colecciones especiales para Ramadán. Pero en los últimos años las cosas están cambiando, y creadores musulmanes tienen cada vez mayor visibilidad y difusión en el mundo de la moda, que está descubriendo el talento de una generación de diseñadores culta y exquisita.

LOS MUSULMANES SON ALGUNOS DE LOS CLIENTES MÁS IMPORTANTES DE LAS CASAS DE ALTA COSTURA FRANCESA

Otro fenómeno en alza es la venta de ropa de alta gama online The Modist, empresa de venta de moda de alta gama, fundada en 2017 por la empresaria argelina Ghizlan Guenez. The Modist tiene su sede en Dubai (Emiratos Árabes Unidos), con oficina en Londres. La compañía distribuye una amplia gama de marcas internacionales de lujo que se adaptan a las necesidades de un estilo recatado y femenino.

Dos conjuntos del diseñador inglés Peter Piloto. Se venden en tienda online The Modist. (Brian Daly)
Dos conjuntos del diseñador inglés Peter Piloto. Se venden en tienda online The Modist. (Brian Daly)

Entre la marcas que distribuye The Modist destacan firmas sobradamente conocidas, como la española Delpozo, las británicas Mary Katranzu o Peter Piloto, la norteamericana Marc Jacobs o la hasta ahora francesa Lanvin.

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