El Monasterio de Piedra: un refugio ideal para estas vacaciones

El aumento del caudal del río Piedra en los últimos meses marca el entorno del complejo turístico, que inaugura el verano con una íntima retrospectiva

Foto: La piscina natural del Hotel Monumento, en el antiguo Monasterio Cisterciense, una de las mejores atracciones en la temporada de verano.
La piscina natural del Hotel Monumento, en el antiguo Monasterio Cisterciense, una de las mejores atracciones en la temporada de verano.
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La llegada del periodo estival en el Monasterio de Piedra, enclave singular en la Comarca de Calatayud (Zaragoza), viene marcada este año por un aumento significativo del caudal del río Piedra, que se ha cuadriplicado en el primer semestre del año gracias a las abundantes lluvias. Según indica la Confederación Hidrográfica del Ebro, el 4 de enero el caudal del río era de 0,41m³/s y el nivel de 0,10m. En junio, el caudal era de 1,61 m³/s y el nivel de 0,18m.

El aumento del caudal del río Piedra lo convierte en un refugio natural de lujo.
El aumento del caudal del río Piedra lo convierte en un refugio natural de lujo.

Las temperaturas templadas y las precipitaciones de la primavera han contribuido a una exuberante floración en el entorno del Piedra, que lo convierte en uno de los refugios más atractivos para visitar en este agosto. En este sentido, el agua, protagonista omnipresente del Parque, fluye de manera abundante por las cascadas y ofrece al visitante una sensación de frescor que invita a pasear y disfrutar del aire libre.

El agua cristalina refleja un perfecto espejo.
El agua cristalina refleja un perfecto espejo.

"Además del frescor del Parque, fruto de su microclima especial, los visitantes pueden descubrir el arte cisterciense y barroco que atesora nuestra abadía o asistir a las exhibiciones de vuelo de aves rapaces", explica José Pont, director general de Monasterio de Piedra. Una experiencia más que recomendable teniendo en cuenta que además el pasado mes de mayo el monasterio restauró su iglesia cisterciense. Esta actuación ha contribuido a potenciar un monumento de primer orden.

Espacio restaurado de la Iglesia del Monasterio de Piedra.
Espacio restaurado de la Iglesia del Monasterio de Piedra.

El objetivo de la restauración ha sido poner en valor ciertos espacios de la Iglesia del Monasterio de Piedra mediante la recuperación y consolidación de dos partes del conjunto: una barroca y otra cisterciense. “Los trabajos de restauración de la iglesia nos permiten ofrecer a nuestros visitantes una visión perfecta de la belleza arquitectónica del Altar Mayor y de la Portada de la capilla de S.Inocencio", celebra Pont.

La restauración, paso a paso

La restauración ha consistido en la restitución volumétrica de algunas piezas decorativas, la consolidación, el cosido de grietas, la limpieza y recuperación de la policromía existente que estaba totalmente escamoteada por la degradación medio ambiental.

En el presbiterio (S.XIII), uno de los espacios que más cautiva a los visitantes, se han realizado distintas catas que han desvelado la existencia de un arcosolio barroco que contrasta con la sencillez, sobriedad y austeridad de la arquitectura cisterciense.

Por otra parte, recuperar los ventanales de alabastro y mantener el despiece isodómico pintado del barroco, haciendo convivir las dos etapas del templo, han sido los criterios prioritarios en la recuperación de esta capilla mayor en la que se celebran todavía actos religiosos.

El plan de restauración también ha contemplado diversas actuaciones de menor calado, pero no menos importantes, como la consolidación y limpieza de la nave de la Epístola que está cubierta por bóvedas. Cabe destacar que se ha actuado sobre las partes cubiertas del templo ya que el resto del espacio carece de abovedamiento dando un carácter de ruina consolidada. De esta forma, conviven la ruina, colonizada parcialmente por la naturaleza, y la arquitectura.

Durante el verano los visitantes podrán disfrutar de la exposición fotográfica 'Monasterio de Piedra, ayer y hoy' conformada por una serie de fotografías antiguas que pueden ser admiradas en el mismo entorno en el que se realizaron, algunas tomadas hace más de un siglo. La muestra se enmarca dentro de las actividades conmemorativas del 800 Aniversario del Monasterio de Piedra durante este 2018 y supone un atractivo adicional en la visita del Centro Turístico.

Vista exterior del monasterio.
Vista exterior del monasterio.

En diferentes puntos del complejo, se han colocado distintos paneles explicativos en los que el visitante puede ver, a través de fotografías antiguas, cómo era hace años ese paisaje o edificio. De hecho, resulta curioso comprobar que, a pesar de que en algunos casos la fotografía está tomada hace más de 120 años, el entorno se conserva prácticamente igual, tal es el caso de la Cascada Trinidad o de espacios arquitectónicos como la Puerta del Palacio Abacial o el Refectorio.

Sin embargo, la acción de la propia naturaleza también ha transformado la belleza de algunos de los parajes más espectaculares del Parque como la Cascada Iris, donde la fuerza del agua ha ido erosionando la roca modificando su geomorfología con el paso de los años. "Con esta exposición queremos poner de manifiesto que la renovación y transformación de nuestro complejo para adaptarnos a las demandas de nuestros clientes siempre han ido de la mano del respeto a nuestro entorno", apunta el director.

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