Swarovski, una historia brillante

Nacida en 1895, la firma de cristales protagoniza una resplandesciente historia íntimamente vinculada a la moda

Foto: Swarovski Crystal Worlds, en la localidad de Wattens (2012).
Swarovski Crystal Worlds, en la localidad de Wattens (2012).
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Más de 150 diseñadores han incorporado a sus creaciones cristales Swarovski, desde Coco Chanel a Balenciaga, desde Alexander McQueen a Viktor&Rolf. La cifra de cristales en sus diseños probablemente supere los cien millones. Un número inabarcable que, sin embargo, tiene su reflejo en otra más tangible: la firma Swarovski tiene más de 120 años de historia. Nació en la localidad austriaca de Wattens, cuando Daniel Swarovski inventó una máquina de precisión para tallar y pulir cristal, un invento que, a la postre, acabaría inspirando no solo al mundo de la moda, sino también al de la bisutería, el arte y el cine. Para ello, en un primer momento, fueron muy importante las relaciones de Swarovski con los grandes modistos del siglo XIV y, especialmente, con Charles Frederick Worth, aclamado como padre de la alta costura. El resultado: cristales bordados con efecto de trampantojo en vestidos de gala hechos a medida para una clientela de élite que incluía a la reina Victoria.

De izquierda a derecha: Marylin Monroe en 'Con faldas y a lo loco' (1959), colección primavera-verano de Alexis Mabille (2014) e imagen tomada en 2009 de la colección primavera-verano de Alexander McQueen.
De izquierda a derecha: Marylin Monroe en 'Con faldas y a lo loco' (1959), colección primavera-verano de Alexis Mabille (2014) e imagen tomada en 2009 de la colección primavera-verano de Alexander McQueen.

Fue la forma de dar a conocer el cristal como elemento creativo en el sector de la moda un descubrimiento que se extendería con la estética sensual y de los locales de jazz de los años 20; con el lanzamiento de una cinta cuajada de cristales en los 30, que facilitaba el trabajo a los modistos; o con el ensalzamiento de la figura femenina de los años 50 a través de diseñadores como Chanel o Elsa Schiaparelli.

Durante ese tiempo, Swarovski no paró de evolucionar, añadiendo a algunas de sus piezas, por ejemplo, el efecto multicolor que denominó Aurora Boreal; la técnica Hot-Fix que permitía a través del calor añadir cristales a las telas sin necesidad de engarce; las perlas con núcleo de cristal, casi indistinguibles de las naturales; el Crystal Mesh, una malla metálica muy adaptable y cubierta de pequeños cristales; o el reciente (2013) Maison Martin Margiela Crystalactite, una forma de cristal única inspirada en las estalactitas y creada con la vanguardista firma de moda francesa. Esta colaboración con el mundo de la moda se ha traducido en la creación de Swarovski Collective, demostración del compromiso de la firma de extender esa vinculación a los talentes emergentes de la moda.

A la izquierda, Broche de Cohn & Rosenberger de 1940 (arriba) y Atelier Swarovski por Maison Martin Margiela, 2013 (abajo). A la derecha, gargantilla de Dior del año 1900, con cristales multicolor Aurora Boreal.
A la izquierda, Broche de Cohn & Rosenberger de 1940 (arriba) y Atelier Swarovski por Maison Martin Margiela, 2013 (abajo). A la derecha, gargantilla de Dior del año 1900, con cristales multicolor Aurora Boreal.
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