Louis Vuitton explora el arte de viajar en la moda

Un recorrido, de la mano de Patrick-Louis Vuitton, por la exposición que homenajea la estrecha vinculación de la firma con el viaje

Foto: Una de las muchas reliquias de la exhibición. / MASSIMO SESTINI
Una de las muchas reliquias de la exhibición. / MASSIMO SESTINI
“¿El último pedido especial realizado en los atelieres de Asnières?”. Patrick Luis Vuitton, quinta generación de la maison fundada en 1854 y director del departamento de pedidos especiales, se queda un momento pensativo. Luego contesta serio, con un brillo de orgullo en los ojos, sin enfatizar la respuesta: “Una funda para transportar un Stradivarius”. Lo dice solemnemente, casi sopesando ese nombre que evoca de inmediato algo excepcional. Porque en el registro de pedidos especiales de la maison Vuitton, lo normal es lo extraordinario. “Un Stradivarius… Y, un poco antes, el pedido de un coleccionista: un cofre para guardar 150 batutas de famosos directores de orquesta, algunas de ellas muy valiosas, como una que perteneció a Beethoven. Los músicos son nuestros clientes desde siempre, porque suelen viajar mucho”, explica Vuitton apoyando la mirada distraída sobre los prestigiosos premios que la maison ha recibido a lo largo de su historia, enmarcados en las paredes de la casa de la familia en Asnières. A la música, de hecho, ha sido dedicada la ultima parte de la exposición sobre el malletier francés Volez, Voguez, Voyagez (Volar, navegar, viajar), un recorrido apasionante (también gracias al montaje de Robert Carsen), a través de la aventura creativa con la firma Vuitton.

Retrato de Patrick Louis Vuitton en la casa familiar de París.
Retrato de Patrick Louis Vuitton en la casa familiar de París.
¿Todavía reciben pedidos especiales?
Unos 200 al año, más o menos, muy diferentes y de todo el mundo. De parte de artistas, managers, políticos, estrellas de Hollywood…

Antes Vuitton solía acompañar a los grandes exploradores. ¿Sigue existiendo esta categoría de viajeros en busca de aventura y nuevos horizontes?
Bueno, ya no existe esa generación. (Hace una pausa apoyándose en el respaldo del sofá de flores, de estilo muy inglés). Hombres muy cultos que viajaban por lugares desconocidos con sus instrumentos de investigación, y pedían a Vuitton unos cofres para trasportar los libros que llevaban consigo o los vasos de cristal para el coñac: había un art de vivre en su forma de viajar. Hoy en día los medios de comunicación han modificado la forma de descubrir el mundo. Ya no hay tiempo para pararse a saborear el instante, todo es inmediato. Pero la actitud de cordialidad, esa no ha cambiado.

¿Nos puede poner un ejemplo?
Recientemente he realizado una maleta para un cliente chino que quería viajar siempre con dos pantallas: una para las trasmisiones por satélite y la otra conectada a un dvd, ambas alimentadas por paneles solares; y, además, un servicio de té para cinco, con un hervidor incluido, que también funcionaba sin enchufes. Hemos necesitado 160 horas de trabajo y un largo estudio para encontrar la solución más adecuada.

La colección de artesanía incluye también una selección de piezas, objetos, fotografías y documentos históricos.
La colección de artesanía incluye también una selección de piezas, objetos, fotografías y documentos históricos.

Imágenes de la exhibición 'Volez, Voguez, Voyage', que se articula a través de nueve capítulos.
Imágenes de la exhibición 'Volez, Voguez, Voyage', que se articula a través de nueve capítulos.

¿Sigue existiendo entonces una cultura y un arte del viajar, aunque sea como prerrogativa de una élite?
Sí, ha sobrevivido algo, pero cuando se pasa del coche de caballos al jet las cosas tienen necesariamente que cambiar. Antes, aun que fuera para un fin de semana, era habitual llevarse todo, incluso manteles y toallas. Hoy necesitamos de pocas cosas, lo encontramos todo in situ.

¿Cómo ha cambiado entonces la oferta de Louis Vuitton?
Observando la evolución de la sociedad y adaptándonos en consecuencia, algunas veces hemos podido anticiparnos a las exigencias de los viajeros. Estamos constantemente pendientes de las novedades, sobre todo en el ámbito de los materiales. Los de hoy no eran ni siquiera imaginables hace cien años. Piensen en los hilos para las costuras, por ejemplo, que antaño solo eran de lino o de algodón: ahora existen materiales sintéticos mucho más resistentes. O fíjense en los pegamentos, que han avanzado muchísimo.

¿La madera, íntimamente relacionada a la historia de Vuitton, sigue ocupando un lugar importante en la producción de sus maletas?
Es todavía el material básico de todos nuestros cofres. Proviene exclusivamente de bosques franceses, en el más estricto respeto de la normas de sostenibilidad medioambiental.

"Algo ha sobrevivido del arte de viajar. Pero cuando se pasa del coche de caballos al jet, las cosas necesariamente tienen que cambiar"

¿Es importante en su opinión, para una empresa tan vinculada al lujo, demostrar sensibilidad hacia los problemas del medio ambiente?
La familia Vuitton, desde hace generaciones, tiene una conexión especial con la naturaleza. Como a mis antepasados, me gusta mucho pasear por los bosques con mi cámara de fotos. Muchas veces es aquí donde consigo inspirarme. Es normal, por tanto, que haya un compromiso ambientalista en nuestros procesos industriales. Pero con discreción, sin proclamas, porque se trata de una vocación innata y muy anterior a la moda actual.

De izquierda a derecha, baúl de 1885 que perteneció a la familia del coleccionista francés Charles de Beitegui; bolso Steamer (1901), de Gaston-Louis Vuitton; y baúl de la familia Vuitton (1906), que fue utilizado con fines publicitarios.
De izquierda a derecha, baúl de 1885 que perteneció a la familia del coleccionista francés Charles de Beitegui; bolso Steamer (1901), de Gaston-Louis Vuitton; y baúl de la familia Vuitton (1906), que fue utilizado con fines publicitarios.

¿Alguna vez dicen no a algún cliente?
Puede pasar, claro. Cuando me piden cofres enormes y sin asas, por ejemplo. Porque estamos más en el campo de los muebles que de las maletas, y Vuitton solo hace objetos para viajar. Sin embargo, propongo siempre una alternativa, intento buscar otras soluciones.

Entre las colaboraciones de Vuitton, destaca el trabajo con Damien Hirst para los baúles decorados con mariposas.¿Ha sido difícil trabajar con él?
No, todo lo contrario. Fui a Londres a su atelier. Había mucha gente, toda la prensa, pero en cuanto pudimos nos retiramos en un cuartito y allí empezamos a dibujar juntos. El proyecto ha tomado forma rápidamente. ¿Y sabe por qué ha sido tan simple? Porque hablamos el mismo lenguaje, el del lápiz.

El icónico baúl de Louis Vuitton.
El icónico baúl de Louis Vuitton.

Usted que es un viajero, ¿qué maletas usa para sus desplazamientos?
Yo viajo básicamente por trabajo y me llevo los prototipos, que muchas veces no están ni siquiera acabados. Así puede experimentar su funcionalidad y solidez… Claro, es una manera de conocer directamente los nuevos productos. ¿Hay algo que suele llevar siempre consigo y a lo que nunca renunciaría? Mis lápices, mis acuarelas y los cuadernos para dibujar. De ellos no me separo.

¿Usa un estuche especial para ellos?
Sí, un maletín que me hice hace 37 años, en el que guardo todo mi savoir-faire. Sigue siendo la creación a la que le tengo más cariño. Ahora ya empiezo a prestárselo a mis nietos, en una perspectiva heritage de los elementos clave del ‘universo Vuitton’.

 
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