Technogym y el movimiento

La empresa de productos de 'fitness' convierte su sede de la Romagna en un moderno templo del 'wellness', que no solo exporta máquinas, sino un completo estilo de vida

Foto: El 'showroom' de Technogym, que hace también las veces de gimnasio.
El 'showroom' de Technogym, que hace también las veces de gimnasio.

En los ascensores del edificio, una frase impresa, "Take the stairs to save energy", invita a utilizar las escaleras. En el restaurante, donde una pared decorada informa sobre la relación adecuada entre la actividad física y la dieta, se sirve un saludable menú, por un euro, elaborado con productos de la zona. El showroom, donde se exponen los productos de la firma, es sobre todo un inmenso gimnasio de dos plantas donde los empleados se ejercitan ante paredes de cristal con vistas a la naturaleza... Estamos en la localidad de Cesena, en la región italiana de Romagna, en las instalaciones de Technogym Village, la actual sede de la empresa que fundara Nerio Alessandri en 1983, convertida ahora en líder mundial como proveedor de soluciones de wellness. Más de 35 millones de personas en más de cien países utilizan habitualmente sus productos: cintas para correr, bicicletas estáticas, bancos de pesas, accesorios como bolas para ejercitarse o sentarse, y todo tipo de máquinas de entrenamiento.

Paseando por sus instalaciones, un inmenso complejo de amplios espacios, líneas suaves, con la madera y el cristal como protagonistas, rodeado de zonas verdes, con canchas de deporte y carril bici, uno se da cuenta de que Technogym no es solo una muy bien lubricada máquina de vender. Es algo así como el primer campus del wellness, un punto de referencia mundial centrado en exportar no solo máquinas, sino también un estilo de vida. “No seríamos capaces de promover el wellness en el mundo si no aplicáramos sus principios a nuestra vida a y a nuestra compañía. Wellness no significa solo ir al gimnasio; es un estilo de vida, una forma de pensar, de comer, de moverse y de vivir en la ciudad”, reflexiona Alessandri en su libro Nati per Muoverci (Nacido para moverse), un texto autobiográfico que cuenta el trayecto recorrido para llegar hasta aquí desde que, con 22 años, dejara su trabajo como asalariado para comenzar a diseñar en su garaje aparatos de gimnasia junto a su hermano Pierluigi.

Nerio Alessandri, fundador de Technogym. Las instalaciones de Technogym Village, en Cesena, en la región italiana de Romagna.
Nerio Alessandri, fundador de Technogym. Las instalaciones de Technogym Village, en Cesena, en la región italiana de Romagna.

Unica fue su primera máquina, o la primera que comenzó a comercializar con cierto éxito. Un día supo que Silvio Berlusconi quería construir un centro de entrenamiento para el A. C. Milan y persiguió a todo su staff, incluido el entonces entrenador Arrigo Sacchi, hasta que consiguió equiparlo con sus máquinas. En otro momento, negociando con Flavio Briatore para convertirse en patrocinador del piloto de Fórmula 1 Michael Schumacher, y asustado ante las cantidades de dinero que se manejaban, se ofreció a suministrar los equipos de entrenamiento necesarios a cambio de que el logo de la firma figurara en un lugar tan poco usual, y en principio escondido entre tanta profusión de patrocinadores, como el antebrazo: resultó ser el más visible cada vez que el campeón levantaba los brazos para celebrar un título.

La historia de Alessandri, de Technogym, está repleta de historias como estas, mezcla de audacia, ingenio y un punto de obsesión. Como el que le llevó a limpiar una mota de polvo de la pantalla de una de las máquinas de correr mientras revisaba las instalaciones del Village, el 29 de septiembre de 2012, tan solo momentos antes de su inauguración, en presencia de 1.700 invitados de más de 70 países, entre los que se encontraban el entonces presidente de la República de Italia, Giorgio Napolitano, y el ex presidente estadounidense Bill Clinton.

Los secretos de Technogym

Ni siquiera ese día Technogym abrió a los invitados la puerta de uno de sus departamentos más mimados, el de Investigación y Desarrollo, en el que trabajan casi 200 ingenieros, diseñadores, fisioterapeutas y todo tipo de expertos. Con un objetivo aparentemente sencillo, “hacer máquinas más bonitas, seguras y eficaces”, según nos cuenta uno de sus responsables, su trabajo transcurre en secreto por vericuetos algo más complicados: probando materiales para buscar la superficie en la que la sensación de correr sea más agradable y menos perjudicial para el cuerpo humano; buscando el lugar para situar la pantalla conectada a la altura ideal para todo tipo de perfiles; corrigiendo los diseños en pro de una mayor ergonomía; suavizando las maquinarias...

Nadie quiere decir exactamente en qué se trabaja aquí, pero de sus estudios han salido ya más de 140 patentes internacionales y casi un centenar de marcas comerciales. Al final, cuando el proyecto tenga el visto bueno definitivo, habrá implicado a unas 50 personas y 15 meses de trabajo, antes de ser sometido a un test de calidad que, por ejemplo, presiona una cinta de correr con 150 kilos de peso durante seis meses sin parar un segundo.

De izquierda a derecha, imagen cenital de la escalera central del edificio de Technogym en Cesena; cadena de producción de la que salen miles de máquinas al año; y la invitación a usar las escaleras en lugar del ascensor.
De izquierda a derecha, imagen cenital de la escalera central del edificio de Technogym en Cesena; cadena de producción de la que salen miles de máquinas al año; y la invitación a usar las escaleras en lugar del ascensor.

Su fabricación ocurre también en el Village, en una sala de producción en la que trabajan unas 400 personas para sacar adelante cientos de miles de máquinas al año. Ahora, en Technogym Village trabajan un millar de personas, de los más de dos mil empleados con que la firma cuenta en todo el mundo. Los recientes Juegos Olímpicos de Río de Janeiro han sido los sextos en los que Technogym ha actuado como proveedor. Hasta allí desplazaron un millar de máquinas y un grupo de entrenadores de la firma para equipar una veintena de gimnasios destinados a la preparación de los deportistas y atletas participantes. Otra nueva cita con la historia que promete no ser la última.

Reportajes

El redactor recomienda