Montblanc, ciento diez años de pasión

Con la escritura como leitmotiv, la apuesta por la artesanía ha permitido a la casa alemana estampar su firma en terrenos como la piel y la relojería con indiscutible éxito

Foto: Imagen del plumín de la icónica pluma Montblanc Heritage, de la colección Rouge et Noir. / WWW.IGUANASELL.ES
Imagen del plumín de la icónica pluma Montblanc Heritage, de la colección Rouge et Noir. / WWW.IGUANASELL.ES

La artesanía es algo más que pasión para Montblanc; es la inspiración, el motor que ha impulsado a la firma de Hamburgo desde 1906 y la ha permitido mostrar su dominio de los distintos resortes creativos. Porque lo que empezó como un ejercicio de emprendedores y con una notable invención en el universo de la escritura, se ha convertido a lo largo de estos 110 años en una ‘exposición’ de ideas en los más diversos terrenos, en los que se han movido con idéntica solvencia y en los que ahora experimentan el impulso que aportan las nuevas ideas de Jérôme Lambert, el CEO que ha revolucionado los últimos ejercicios de la marca. De su mano, Montblanc vuelve a hablar de un todo, de cada uno de los campos de acción en los que la firma ha mostrado históricamente excelencia, como queda reflejado en las líneas que marcan las ediciones aniversario presentadas hace unas semanas en Nueva York, en lo alto –el bar Sixty Five de la Rainbow Room– del Rockefeller Center.

A la izquierda, Serpent Nº1, la pieza maestra de la nueva colección Montblanc 110. A su lado, gemelos y clip de corbata de la edición de Aniversario Montblanc 110.
A la izquierda, Serpent Nº1, la pieza maestra de la nueva colección Montblanc 110. A su lado, gemelos y clip de corbata de la edición de Aniversario Montblanc 110.

Un edificio emblemático convertido en escenario abierto a sugerencias que tienen en su origen, en el Rouge et Noir, el argumento, mientras la serpiente, otro elemento rescatado de los años 20, es el compañero de viaje a través de esos 110 años de historia. Respeto a la tradición marcando su propio estilo. Así nacen nuevas líneas de estilográficas, incluidas ediciones únicas o limitadas de producciones joya que muestran también el savoir faire de la casa en el arte de la orfebrería. El mundo del complemento masculino se manifiesta de forma artística a través de la producción de gemelos y el de la piel, otro de los elementos en los que Montblanc atesora una notable tradición, crea su propia línea de expresión al tiempo que amplía la colección Meisterstück Soft Grain con nuevas funciones y colores.

Aunque la relojería ya había presentado su colección homenaje a este aniversario, la 4810, no ha podido resistirse a presentar una pieza más que, tomando a la serpiente como elemento añadido, emplea el tourbillon con espiral bicilíndrica de la manufactura de Villeret como complicación destacada y una lectura horaria misteriosa.

Repaso a la historia

Cada una de estas propuestas tiene un sentido histórico que evoca el origen de la marca, cuando en 1906 un comerciante, Alfred Nehemias, y un ingeniero, August Eberste, se aliaron con Claus Voss para crear un instrumento de escritura que debía resultar revolucionario. Los dos primeros habían estado en América y habían comprobado in situ los avances mecánicos introducidos en las estilográficas. A su llegada a Hamburgo pusieron en marcha la ‘maquinaria’ para lograrlo, y el resultado fue un instrumento de tecnología estanca y dotada de un émbolo que iba a cambiar el sentido de la escritura.

La actriz Kate Bosworth (izquierda), ante algunas de las creaciones de la firma. Al lado, Hugh Jackman, embajador de Montblanc, en el evento de Nueva York.
La actriz Kate Bosworth (izquierda), ante algunas de las creaciones de la firma. Al lado, Hugh Jackman, embajador de Montblanc, en el evento de Nueva York.

Era el comienzo, aunque el nombre de Montblanc no llegaría hasta 1910. Hasta entonces, era Simplo Filler Pen Co, y su primera ‘estilográfica’ de calidad fue una safety filler que respondía al nombre de Rouge et Noir (1909). La llegada de la estrella blanca de seis puntas no se demoró mucho tiempo, y no era otra que el símbolo de la excelencia, que a los creadores de la marca se les ocurrió identificar con la cumbre más alta de Europa.

Y acertaron, porque se convirtió en el emblema de la compañía y en la mejor representación de la innovación, funcionalidad y estilo que han procurado siempre en Montblanc. Con un elemento destacado en esta simbiosis de funcionalidad y forma, la que marca el año 1924, cuando entra en escena la estilográfica Meisterstück, el instrumento de escritura más conocido, sobre el cual Montblanc ha edificado una parte de su éxito.

"Innovación, funcionalidad y estilo. Desde su nacimiento, montblanc ha seguido estas tres premisas en la ejecución de todas sus creaciones"

A la izquierda, imagen de 1910 de la primera factoría Montblanc que se inauguró en Hamburgo, destinada a la producción de estilográficas. A la derecha, una de las sorprendentes campañas publicitarias de la firma en 1922.
A la izquierda, imagen de 1910 de la primera factoría Montblanc que se inauguró en Hamburgo, destinada a la producción de estilográficas. A la derecha, una de las sorprendentes campañas publicitarias de la firma en 1922.

A veces se olvidan otras relaciones también intensas e importantes de la casa de Hamburgo, como la vinculada a la piel. Los primeros artículos fueron concebidos en piel saffiano. Era 1926; nueve años después, Montblanc abría su taller propio en Offenbach. Al principio, su misión era crear productos de piel vinculados a la escritura, como plumieres y cuadernos; después, su visión llegó al mundo del viaje y el pequeño complemento. Pero el salto más importante se produce en 2006, cuando Montblanc se traslada a Florencia, donde crea su Pelletteria y comienza a trabajar en diseños que aúnen tradición y espíritu contemporáneo, pero también en la creación de nuevas pieles, caso de Sfumato y Extreme, que soportan el uso diario más exigente.

La relojería es una de las últimas ‘relaciones’ de la casa. Nace en 1997, cuando crea su propio espacio en Le Locle, convertido en el centro neurálgico de los primeros diseños y propuestas. Pero el salto de calidad llega con la entrada en Minerva, la centenaria compañía aclamada por sus cronógrafos y que será el punto de partida para alcanzar esa excelencia en la medición del tiempo que está reservada a unos pocos. Y donde Montblanc también quiere encontrar su espacio.

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