Martini, el de siempre

Tras más de 150 años como referente del vermouth, la firma italiana se reinventa para seguir haciendo historia

Foto: Botellas de ayer y hoy de Martini pertenecientes a una de las ocho salas de la marca en el pequeño pueblo de Pessione, en Turín (Italia).
Botellas de ayer y hoy de Martini pertenecientes a una de las ocho salas de la marca en el pequeño pueblo de Pessione, en Turín (Italia).
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    Es una de esas marcas presentes en la memoria de todos, y no solo por los logros del pasado. Con Martini todo está por llegar. Allá por 1863, cuando los vermouths se caracterizaban por su amargura, Alessandro Martini, el intrépido emprendedor que fundó la compañía, apostó por un producto suave y agradable a los siempre exigentes paladares italianos. Apenas dos años después de nacer, Martini ganó su primer gran premio en Dublín, en la que sería, tan solo, el aperitivo de lo que estaba por llegar. Toda una filosofía del beber que en 2016 nos deleita con una nueva botella, siempre bajo la esencia de sus tres principales expresiones: Rosso, Bianco y Rosato.

    Interior del 'hogar' de Martini donde se refleja la elegancia de la marca.
    Interior del 'hogar' de Martini donde se refleja la elegancia de la marca.

    Si bien el nuevo packaging nos traslada a los orígenes de la marca con detalles que se encontraban ya en las antiguas botellas de mediados del siglo XIX –destaca el año de su fundación, el escudo de Turín y la diosa Victoria presidiendo el centro de la botella–, el diseño por el que ahora se apuesta es todo un guiño a la innovación, que aprovecha el marco de la temporada de Fórmula 1, en la que Martini está presente, para presentarse en sociedad. “Los italianos no viven el tiempo como segundos, minutos u horas, sino como momentos”, expresaba Paolo Perego, presidente regional de Europa para Bacardi-Martini, al tiempo que los pilotos Felipe Massa y Valtteri Botas presentaban el espectacular FW38, el nuevo coche de la escudería Williams Martini Racing.

    Si algo caracteriza a Martini es que siempre está presente en las grandes fiestas. La guinda del pastel la pone su nueva creación: el Martini & Tonic. En su afán por generar una flamante corriente de gustos, la mezcla de vermouth con tónica apunta a convertirse en uno de los cócteles emblema de la compañía. La receta es fácil: “Mucho hielo, una copa de balón y a mezclar; ¡que tiemble el gin tonic!”, bromean los expertos de la marca. El propio Valtteri Botas fue el encargado de hacer la prueba del algodón: “Inmejorable”, fue su veredicto tras probarlo. Germen de este optimismo es el desparpajo y la experiencia con que Martini prepara sus cócteles en su Academia del Bar, dentro de las instalaciones con que cuenta en Pessione, en la ciudad Turín. El espacio, de 100 metros cuadrados, está pensado para disfrutar jugando con infinitas variedades de notas aromáticas para crear sabores.

    Historia del vino

    Pero no solo el vermouth, también el vino es un viejo conocido que acompaña a la marca con una antigua bodega, formada por más de 600 objetos de todo tipo, algunos de ellos con dos mil años de historia, desde piezas del mundo grecorromano hasta mediados del siglo pasado. Quince salas pensadas para cautivar los sentidos a través de una colección histórica, hacen de este Museo de la Historia del Vino un lugar obligatorio de visita en el Piamonte. Conocer el significado del aperitivo implica inevitablemente conocer Martini. La compañía tiene la firme voluntad de seguir expandiendo internacionalmente este ritual, el cual considera el momento más placentero del día. “Agitado, no mezclado”, ha dejado claro James Bond a lo largo de sus películas que es como le gusta el Dry Martini. No descarten ver próximamente disfrutar al mismísimo 007 de un Martini & Tonic antes de pasar a la acción.
     
    El Museo de la Historia del Vino alberga objetos de hasta dos mil años de antigüedad.
    El Museo de la Historia del Vino alberga objetos de hasta dos mil años de antigüedad.
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