Cumbre de coches clásicos en Villa d’Este

Lamborghini, Maserati y Lancia copan el podium del exclusivo concurso para coleccionistas de coches y motos que cada año se celebra en la bella ciudad italiana

Foto: El concurso se celebró por primera vez en 1929, en pleno auge de los coches aristocráticos.
El concurso se celebró por primera vez en 1929, en pleno auge de los coches aristocráticos.

Cada primavera, la ruidosa caravana multicolor de los coches clásicos más raros y preciosos del mundo vuelve, como hace puntualmente desde hace 20 años, a ese mágico rincón del Lago de Como que es el pueblo de Cernobbio, en el marco de Villa d’Este. Una joya de la hostelería italiana que es también el lugar de encuentro de la élite de los coleccionistas de este particular tipo de automóviles, por nada en el mundo dispuestos a perderse esta cita. Entre los fijos, solo para citar a uno de los muchos, está Ralph Lauren, que ha ganado varias veces el título de Best in Show con algunos vehículos de su colección. Pero también entre los jurados hay nombres de alto nivel, como Charles Gordon-Lennox, décimo duque de Richmond, propietario del fantástico circuito de Goodwood.

La lista de los coches participantes en el certamen incluía la flor y nata de la nobleza de la automoción, desde Bugatti o Rolls-Royce a Aston Martin, Lancia, Lamborghini. Una colección de auténticas joyas de cuatro ruedas, a las que, como es costumbre desde hace años, sirven de contrapunto, en el parque de la adyacente Villa Erba, las motos clásicas más raras y valiosas. Un viaje casi onírico para cualquier apasionado del motor.

Bajo el significativo nombre de Concorso d´Eleganza Villa d´Este, el certamen es probablemente el más destacado de entre todos los dedicados a los coches clásicos. Un ejercicio de tradición y elegancia que se celebró por primera vez, en pleno apogeo de los automóviles aristocráticos, en el año 1929.
Bajo el significativo nombre de Concorso d´Eleganza Villa d´Este, el certamen es probablemente el más destacado de entre todos los dedicados a los coches clásicos. Un ejercicio de tradición y elegancia que se celebró por primera vez, en pleno apogeo de los automóviles aristocráticos, en el año 1929.
El momento culminante de los tres días de manifestación (el último fin de semana de mayo) es sin duda el habitual desfile de los coches por el paseo que atraviesa el parque de Villa d’Este y recorre la orilla del lago. Cada propietario hace una presentación de su coche, luciendo muchas veces un atuendo acorde a la época del vehículo; luego interviene el cultísimo y políglota speaker Simon Kidston, toda una autoridad en materia de coches clásicos y un auténtico gentleman británico. Después de la exposición y el desfile del sábado, reservados a un restringido número de invitados, toda la caravana de coches se traslada a Villa d’Erba para el evento dominical, abierto al público. Al ser un certamen, aunque de elegancia, según una formula muy en boga en los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial, la clasificación es muy importante.

Todos, indistintamente, tienen la ambición de ganar y llevarse un trofeo, y la inversión requerida para participar en el evento justifica esta expectativa. El ganador del Best in Show, el título más deseado, ha sido este año un extraordinario Maserati A6 GCS, 6 cilindros, 3 litros, de 1954, un vehículo nacido para las competiciones, con carrocería Pininfarina y una capacidad única para conjugar agresividad y elegancia. La Coppa d’Oro Villa d’Este se la llevó un rarísimo y magnifico Lancia Astura II Serie, con carrocería Castagna, de 1933, que en su extraordinaria historia tuvo entre sus propietarios hasta a Vittorio Mussolini.

El trofeo BMW Group Italia, la firma que desde hace 17 años ofrece su discreto patrocinio a esta manifestación, se asignó a un maravilloso Lamborghini Miura P400 SV Coupé Bertone de 1971. Un premio con el cual celebrar el medio siglo de este icónico modelo, un deportivo que, a pesar de sus 50 primaveras, parece todavía actual. Entre las motos se ha impuesto una inusual Grindlay-Peerless de 1929, una reproducción (una de las seis que se construyeron) de la primera moto que consiguió alcanzar las 100 millas por hora durante sesenta minutos seguidos, en 1928.

El Grand Hotel Villa d’ Este reúne a aficionados a los coches clásicos. Sobre estas líneas, el Alfa Romero Giulietta SZ, de 1961, que consiguió el premio al vehículo mejor conservado.
El Grand Hotel Villa d’ Este reúne a aficionados a los coches clásicos. Sobre estas líneas, el Alfa Romero Giulietta SZ, de 1961, que consiguió el premio al vehículo mejor conservado.

Después de Villa d’Este, en agosto, los coches clásicos más elegantes y raros se trasladan hasta la costa del Océano Pacifico, en el también maravilloso escenario de la ciudad californiana de Monterrey: basta pensar que para acceder al concurso de elegancia de Pebble Beach hay que recorrer la 17-Mile Drive, una carretera que es también un parque y que serpentea a través de uno de los rincones más bonitos y espectaculares de la costa occidental de Estados Unidos. En el marco del certamen de Pebble Beach, desde hace 31 años, tiene lugar también el Concurso Italiano, un evento que recoge un millar de los más bonitos e interesantes coches clásicos fabricados en Italia. Más de la mitad de estos vehículos son costosos deportivos, como Ferrari, Lamborghini o Maserati, aunque también hay otras marcas como Alfa Romeo o Fiat y hasta firmas y carrocerías que ya no existen. Una apoteosis del mejor made in Italy sobre ruedas que vuelve locos a los coleccionistas norteamericanos.

También en Monterrey se celebran los 50 años del Lamborghini Miura: hasta siete ejemplares originales se han apuntado al certamen. En el ámbito del Concurso Italiano, se organizan además interesantes subastas que proponen numerosas piezas de vehículos raros. En Estados Unidos, como es bien sabido, la tendencias llegan antes, y podría ser interesante realizar un sueño comprando un coche italiano histórico de gran clase, que allí son ligeramente más accesibles que en el Viejo Continente. Unir la pasión por los coches clásicos con el descubrimiento de uno de los rincones más fascinantes de California ya es un buen plan; si además se puede hacer un buen negocio…

En paralelo al certamen de coches, el parque adyacente de Villa Erba acoge otro espectacular evento de motos clásicas y raras.
En paralelo al certamen de coches, el parque adyacente de Villa Erba acoge otro espectacular evento de motos clásicas y raras.

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