ENTREVISTA

Sha Wellness Clinic, la vida que queremos

Ni un hotel, ni una clínica. El establecimiento de la familia Bataller propone una experiencia transformadora que ha consquistado a 30.000 huéspedes. Hablamos con su vicepresidente.

Foto: Imagen de una de las zonas de aguas de Sha Wellness Clinic. A la derecha, una de las 93 amplias y confortables suites del establecimiento.
Imagen de una de las zonas de aguas de Sha Wellness Clinic. A la derecha, una de las 93 amplias y confortables suites del establecimiento.

Sha Wellnes Clinic ha ampliado sus instalaciones en dos ocasiones en sus siete años de existencia. En ningún caso para aumentar el número de habitaciones. Sus suites son 93 desde el primer día; sus cabinas de tratamiento, sin embargo, se han multiplicado por cuatro. El dato sirve para ilustrar la filosofía de SHA. Difícil de explicar, por cierto, para quien no lo conoce, que no sabe si se encuentra ante un lujoso hotel o una exclusiva clínica; muy fácil, sin embargo, para Alejandro Bataller, uno de los hijos del fundador y actual vicepresidente del establecimiento, apasionado del concepto que no solo defiende, alaba y recomienda, sino que ha adoptado como modo de vida. “Nuestra intención desde el comienzo fue crear un referente mundial de salud y bienestar, entendiendo la salud –explica– no solo como el hecho de no estar enfermo, sino como un estado idóneo de equilibrio y vitalidad que nos permita disfrutar de todo nuestro potencial y conseguir la mejor versión de nosotros mismos”.

Alejandro Bataller, en SHA Loft, en Madrid (Imágenes: Massimiliano Polles)
Alejandro Bataller, en SHA Loft, en Madrid (Imágenes: Massimiliano Polles)

Todo indica que lo han conseguido, que este proyecto pionero que abrió sus puertas a finales de 2008 en la localidad alicantina de Altea es desde hace tiempo ese referente que pretendían: 35 premios internacionales lo respaldan y la Medalla al Mérito Turístico que el Consejo de Ministros concedió al fundador, Alfredo Bataller, en 2013. Pero, sobre todo, cuenta con el aval de más de 30.000 clientes en su historia, entre los que no es difícil encontrar miembros de familias reales de todo el mundo, deportistas de élite y estrellas internacionales del cine y la música. Imaginen: probablemente acertarán.

La historia que se esconde detrás de la creación de SHA merece ser contada. Tiene que ver con el calvario que de médico en médico, durante 30 años, pasó Alfredo Bataller por unos problemas de salud en el aparato digestivo. Hasta que descubrieron un cáncer de colon en ciernes con previsiones pesimistas. Animado por un amigo, acudió a un doctor que, además de haber estudiado medicina convencional, se había convertido en un experto en nutrición y terapias naturales tras años de estudio en Japón. No quiso saber nada de análisis previos: un examen visual le bastó para conocer el estilo de vida que llevaba Alfredo Bataller y recomendarle un cambio completo, también en su alimentación, que siguió disciplinadamente. Al poco tiempo, los médicos que le habían atendido previamente repitieron el chequeo para acabar reconociendo que no eran capaces de explicar tal mejoría. El propio Alejandro acudió luego al mismo doctor para acabar con unas migrañas que le habían lastrado gran parte de su época de estudiante y para las que la medicina general no había encontrado solución. También otros amigos y familiares se apuntaron.

Así nació la idea de construir Sha Wellnes Clinic, un proyecto que tardó cuatro años en hacerse realidad, en los que la familia Bataller recorrió medio mundo buscando a los “número uno”, según las palabras de Alejandro, en cada uno de los campos que querían cubrir: terapias naturales, nutrición, antienvejecimiento, genética, medicina preventiva, estimulación cerebral, medicina bionergética, fitness... Aquel doctor forma parte de un equipo que ahora componen unos 300 profesionales en total –una treintena de ellos médicos– de 35 nacionalidades distintas.

Las instalaciones, situadas en un lugar privilegiado de la sierra alicantina, junto a Altea.
Las instalaciones, situadas en un lugar privilegiado de la sierra alicantina, junto a Altea.

Una nueva generación

No es una clínica milagro, aunque la misma mañana en que transcurre la entrevista Alejandro Bataller ha recibido un e-mail de una persona que, tras enumerar una larga lista de dolencias, advierte de que dispone solo de dos días libres. Tampoco es la última opción para quien ya no sabe qué hacer. Ni una residencia curativa para la tercera edad. “La media está entre los 43-45 años –explica Alejandro–. Hemos sido capaces de atraer a una nueva generación que quiere prevenir, cuidarse y aprender más sobre sí mismo”. Cuando uno acude a Sha Wellnes Clinic encuentra programas generales, para quien no tiene más objetivo que el de mejorar su salud y bienestar, junto a una variada carta de programas específicos que van desde el adelgazamiento a la recuperación del sueño, los programas antitabaco o antiestrés o los tratamientos de rejuvenecimiento. Un exhaustivo reconocimiento médico ayuda, además, a personalizar aún más el programa elegido.

A partir de ese momento, el huésped entra en una dinámica diaria, con una dieta a medida y los tratamientos médicos más novedosos y punteros; y sin excluir, además, actividades formativas para dar al huésped el conocimiento y las herramientas necesarias –desde clases de cocina a ejercicios de relajación– para adoptar ese estilo de vida saludable también cuando abandone SHA. “Nuestra misión es producir un cambio signicativo, positivo y duradero en la salud y el bienestar de las personas, durante la estancia del huésped (una semana es el mínimo recomendado) pero que tenga continuidad una vez fuera”. De hecho, más del 40% repite, porque, una vez que has conocido la propuesta de Sha Wellnes Clinic, “se convierte en el mejor concepto posible de vacaciones”.

No es un lugar barato –“la búsqueda de la excelencia repercute en el precio”–, pero no es el nivel de vida, según Alejandro Bataller, la primera característica que define a los huéspedes del establecimiento, sino “la inquietud por querer conseguir lo mejor de sí mismos”.

La medicina natural y la científica son compatibles, porque trabajan a niveles distintos y tienen el mismo objetivo, que es vivir más y mejor

“A veces entendemos el lujo como algo prescindible –continúa Bataller–. La gente dice ‘me encantaría, pero yo no tengo dinero ni tiempo para ir’, pero después se van al Caribe y pasan una semana comiendo más de lo que necesita su organismo, bebiendo más alcohol del que debieran y tomando más sol del que soporta su piel. Hay una frase que dice: "Si crees que la salud es cara, prueba la enfermedad".

Desde su llegada, el huésped cuenta con un menú a medida, servido en el restaurante Shamadi.
Desde su llegada, el huésped cuenta con un menú a medida, servido en el restaurante Shamadi.

Los españoles suponen el principal mercado de Sha Wellness Clinic y, junto con ellos, los británicos, rusos y ciudadanos de diversos países árabes. En realidad, clientes de todo el mundo que recorren miles de kilómetros en busca de un concepto que no admite muchas comparaciones. La palabra spa se ha desvirtuado tanto que hay unos 100.000 en el mundo. Pero quizás solo una decena con un enfoque ‘serio’ en temas de salud. ¿Qué hace único a SHA? Los basados en Asia priorizan la parte holística, pero descuidan la medicina occidental; los de Estados Unidos priorizan el fitness y los europeos no cubren la parte holística. “Somos únicos en ese concepto 360º, convencidos de que la medicina natural y la científica son perfectamente compatibles; porque trabajan a niveles distintos y porque ambas tienen el mismo objetivo, que es vivir más y mejor”.

 
 
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