El calibre de los coleccionistas tiene sello Omega

Omega 321 es un robusto y elegante movimiento de cronógrafo y uno de los favoritos desde la década de 1940. Ahora, vive una segunda juventud

Foto: Más de 50 años después de haberse producido el último Calibre 321, Omega recupera el icónico movimiento.
Más de 50 años después de haberse producido el último Calibre 321, Omega recupera el icónico movimiento.
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El calibre Omega 321 es un robusto y elegante movimiento de cronógrafo y uno de los favoritos desde la década de 1940. A día de hoy, sigue siendo muy buscado por los coleccionistas de relojes de todo el mundo. Ahora, más de 50 años después de haberse producido el último Calibre 321, Omega recupera el icónico movimiento.

Conocido por su bello y complejo diseño, el Calibre 321 original fue el primer movimiento que se utilizó en el Omega Speedmaster, en 1957. De hecho, se empleó antes en algunos de los otros cronógrafos de Omega, principalmente en los de la colección Seamaster. Se destaca por utilizar una rueda de pilares monobloque, es decir, fabricada en una sola pieza, lo que le añade valor técnico. Generalmente, los movimientos de rueda de pilares requieren una precisión extrema en su diseño y realización, lo que los hace muy estimados por los coleccionistas de relojes.

Además de la excelencia de su elaboración, el Calibre 321 original también se ganó un lugar destacado en la historia. Se incorporó a varios modelos, como el Speedmaster ST 105.003, que la NASA probó y cualificó y que el astronauta Ed White utilizó durante el primer paseo espacial estadounidense, y el Speedmaster ST 105.012, el primer reloj utilizado en la Luna.

La recuperación de un movimiento tan importante debe hacerse con la máxima precisión. Para el proyecto Calibre 321, Omega recurrió a un equipo de expertos, que trabajó eficientemente, durante más de dos años y en total secreto, para dar vida al movimiento. El pequeño grupo estuvo compuesto por investigadores, programadores e historiadores, así como por los mejores artesanos y maestros relojeros. Para proteger los detalles exclusivos del proyecto, el equipo incluso trabajó bajo el nombre en clave "Alaska 11", de acuerdo con los nombres utilizados por Omega en sus diseños Speedmaster secretos para la NASA durante las décadas de 1960 y 1970.

Utilizando como referencia el Calibre 321 de segunda generación, el equipo Omega realizó una extensa investigación histórica y reunió planos originales, para reconstruir el movimiento con la precisión máxima. Yendo aún más lejos, también se recurrió a la tecnología de escaneo digital para examinar el interior del auténtico reloj Speedmaster ST 105.003 que el astronauta Eugene, "Gene", Cernan utilizó en la Luna en 1972, durante la misión Apolo 17. Cernan fue el último hombre que caminó sobre la superficie lunar y su Speedmaster se encuentra ahora en el Museo Omega de Bienne. Su calibre 321 proporcionó los criterios de diseño perfectos para que Omega los siguiera.

Como resultado, incluso las piezas más exclusivas e icónicas del Calibre 321 se han reelaborado según sus especificaciones originales. El movimiento se ajusta maravillosamente al "período lunar" de la historia de Omega MEGA, con una construcción que respeta totalmente los diseños del pasado.

Los nuevos movimientos entrarán ahora en producción en la sede de OMEGA, en Bienne. Excepcionalmente, todos los aspectos de la creación se llevarán a cabo en un taller dedicado solo al Calibre 321. El montaje de cada movimiento, su incorporación a la caja y el montaje de la pulsera serán realizados por el mismo relojero. Los aficionados a los relojes recibirán más noticias en los próximos meses.

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