Un trotamundos llamado Rolex

La firma declina su GMT-Master II con Bisel ‘Pepsi’ en caja de acero Oystersteel y un calibre, el perpetual 3285, de notable fiabilidad

Foto: La caja acanalada en el fondo, el protector de corona y el sistema de triple hermeticidad, son al gunas de las cualidades de la caja Oyster del GMT-Master II.
La caja acanalada en el fondo, el protector de corona y el sistema de triple hermeticidad, son al gunas de las cualidades de la caja Oyster del GMT-Master II.
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No hay que descubrir las capacidades de Rolex para convertir cada creación en un excelente aliado repleto de funcionalidad, al tiempo que imparte un curso de elegancia en sus composiciones . Una de las referencias que siempre ha cautivado a todo el mundo es su GMT-Master. A la sencillez y fácil lectura de los dos husos horarios le suma una composición bisel-caja-esfera de notable atractivo.

Si con el bisel monocromático llama la atención, ésta se sublima cuando se opta por la composición con azul y rojo en el bisel (conocida como ‘pepsi’); apoyada en el contraste con el negro de la esfera, el resultado es obviamente espectacular. Un bisel creado en cerámica –Rolex comenzó a trabajar en este material hace más de una década– y donde se percibe la pericia de la compañía para lograr una composición perfecta. Imponente y que, ahora, se declina con la caja en acero Oystersteel, la nueva acepción de una marca que continúa ofreciendo muestras de su innovación.

Lo primero que llama la atención del GMT-Master II de Rolex es que cumpliendo con su origen, vinculado a los pilotos de las líneas aéreas, cuenta con una notable facilidad de lectura. Mantiene su tradicional visualización de la hora local en la esfera y la lectura de las 24 horas para el segundo huso o la hora de referencia –eso ya depende del usuario–. Pero eso sí, ambas lecturas se realizan de forma simultánea, acompañadas además por la fecha, que está sincronizada con la hora local.

Pero la tradición también avanza y sobre todo se manifiesta en el calibre perpetual 3285, el movimiento de nueva generación que reúne nada menos que diez nuevas patentes y que es uno de los mejores ejemplos de esa innovación y manejo del conocimiento relojero que atesora la firma ginebrina. Rolex ha mejorado la precisión, la autonomía, la resistencia a los golpes y a los campos magnéticos... y por supuesto la fiabilidad.

El calibre cuenta además con el escape Chronergy, realizado en níquel-fósforo, una aleación a la que no le afectan las perturbaciones magnéticas. También hay que hablar del espiral Parachrom, diez veces más precisa que la espiral convencional y que cuenta con una versión optimizada. Si a eso se le une la autonomía de marcha, que llega hasta las 70 horas, la conclusión no puede ser otra que poder ofrecer la certificación de Cronómetro Superlativo, algo que la firma introdujo en 2015 y del que son protagonistas todas las nuevas creaciones de la casa. Entre sus elementos distintivos, una precisión que debe estar entre -2/+2 segundos por día, o lo que es lo mismo más del doble de lo que exige el COSC. Y es que un instrumento no solo vive de la estética.

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