César Azpilicueta descubre el interior de los relojes de Roger Dubuis

Entrar en una manufactura es descubrir el ritual sigiloso e íntimo en que la materia se convierte en arte relojera. El jugador del Chelsea ha experimentado el proceso

Foto: El arte que exhiben los relojeros de Roger Dubuis se manifiesta en gestos como la colocación del órgano regulador, detalle que muestra la imagen. / MASSIMILIANO POLLES
El arte que exhiben los relojeros de Roger Dubuis se manifiesta en gestos como la colocación del órgano regulador, detalle que muestra la imagen. / MASSIMILIANO POLLES

La visita había causado la lógica expectación en la casa relojera radicada en Ginebra. Era la primera vez que César Azpilicueta, el español que triunfa en la Premier e internacional con la selección española de fútbol, visitaba la manufactura de Roger Dubuis, la firma de la que es embajador desde 2013 y que, según él mismo reconoce “encaja a la perfección con mi forma de entender lo que un reloj debe ofrecer en términos de personalidad, de capacidad para diferenciarse y ser reconocida en el mercado”. La experiencia propuesta iba más allá, se trataba de que conociera de primera mano el trabajo que realiza el equipo de Roger Dubuis al completo, visitando cada uno de los pasos que se siguen en la construcción de un reloj, y con un añadido de excelencia, pues la visita giraba alrededor de lo que representa estar investido con el certificado del Punzón de Ginebra, durante mucho tiempo, y todavía hoy, el paradigma de la excelencia.

Tres momentos de la visita de César Azpilicueta: contemplando un calibre, admirando algunas de las piezas más interesantes de su producción, y en la máquina con la que se realiza el perlado.
Tres momentos de la visita de César Azpilicueta: contemplando un calibre, admirando algunas de las piezas más interesantes de su producción, y en la máquina con la que se realiza el perlado.

Y aquí la expectación cambio de bando; César Azpilicueta fue el sorprendido, tanto como lo eran los empleados cuando llegaba por su lado, aunque eso sí, esa tranquilidad, seriedad y eficacia suiza que preside el trabajo relojero no se vieron interferidas por su visita. Él, a su vez y a medida que avanzaba en el descubrimiento de los distintos departamentos, entendió en primera persona por qué la relojería es algo más que un negocio de eso que todo el mundo concluye como lujo, y se aproxima a otro tipo de conceptos. “Sinceramente, todo lo que he visto me ha parecido impresionante, pero debo destacar sobre todo que ahora para mí la relojería ya no es lo mismo, sobre todo después de comprobar el trabajo que lleva y la implicación de toda la gente. Me ha llamado la atención el nivel del acabado de cada elemento por pequeño que sea, y sobre todo es sorprendente que una vez que todo ello ha sido montado funcione con la precisión que lo hace”.

El valor del Sello de Ginebra

Nada anormal que ocurra cuando es la primera vez que se visita una manufactura, pero además el embajador Azpilicueta tiene una ventaja añadida, y es la historia de Roger Dubuis. A pesar de ser una marca joven, su filosofía de trabajo ha estado vinculada a la excelencia mecánica y a la excepcionalidad, representada en el Punzón de Ginebra y en su normativa. Si hasta hace unos años, los criterios marcados por el sello estaban referidos en gran medida a temas estéticos, las nuevas exigencias del mercado y la entrada en liza de nuevos ‘controles’, ampliaron el listado de requerimientos y se empezó a analizar también la hermeticidad (mínimo tres atmósferas), la precisión cronométrica (durante siete días y con una desviación máxima de 1 segundo) y también de las distintas funciones del reloj... además una óptima reserva de marcha (debe mostrar que el reloj tiene más autonomía de la que dice el propio fabricante). Pero como a cualquier aficionado, son argumentos pero no la razón principal de la pasión por los relojes, que “comienza por gusto. Ves a gente que los lleva, te empiezas a interesar y casi sin darte cuenta has entrado en este mundo hasta engancharte. Si después tienes la posibilidad de hacer una visita como ésta...”, exclama Azpilicueta.

El gusto por el detalle y el trabajo a mano es uno de los patrimonios de Roger Dubuis.
El gusto por el detalle y el trabajo a mano es uno de los patrimonios de Roger Dubuis.

El deportista ha ido viendo en este ‘bautismo’ relojero como se cortan primero las platinas y las piezas, como cada pequeño elemento producido por la última tecnología se convierte en las manos del relojero en una componente indispensable para el buen funcionamiento pero también en un objeto bello. Luego llega el ensamblaje, esos pequeños ‘episodios’ donde el relojero va minuciosamente encajando cada pieza del puzzle mecánico hasta finalizar y controlar que nada interferirá en su comportamiento intachable. Detalles que Azpilicueta ha seguido con admiración y que le ratifican en su elección: “Roger Dubuis es una marca joven, como yo y apostamos por un proyecto juntos en el que debo decir estoy encantado. Me gusta, es el reloj que yo quiero llevar, y por el que además la gente me pregunta”. Y casi de forma inmediata hay que hablar de su personalidad relojera. Es inevitable. “No me considero una persona que cumpla con el estándar de gustos relojeros. Quiero ser diferente y creo que Roger Dubuis lo hace con sus relojes”.

Y aunque se declara tradicional en sus preferencias, cuando se habla del tipo de reloj que más le satisface, no lo duda: “me inclino por los esqueletos. Aunque no todos los que había visto me interesaban, cuando descubrí Roger Dubuis empecé a interesarme por ellos y ahora me cuesta mucho pensar en un reloj sin ese concepto tridimensional que aporta la esfera esqueletada”. Eso no quiere decir que haya cambiado en su estilo a la hora de buscar un reloj: “me tiene que llamar la atención y lo pueda utilizar durante todo el día. No soy de los que tienen la idea de un reloj para cada momento. Quiero relojes para llevar, sencillos diferentes y combinables”. Quizás por eso eligió la marca ginebrina, o tal vez porque ésta no ha cedido un ápice “en su fuerte personalidad. Mantiene todo su esencia”.

Otra demostración del estilo y personalidad de la manufactura ginebrina, que pese a ser joven tiene las ideas muy claras y definidas.
Otra demostración del estilo y personalidad de la manufactura ginebrina, que pese a ser joven tiene las ideas muy claras y definidas.

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