Rolex y la Fórmula 1, una asociación más allá de los límites

El mundo del automóvil y Rolex han desarrollado estrechos vínculos a lo largo de su historia. La Fórmula 1 es su último testimonio

Foto: La presencia de Rolex en los circuitos es total, como le corresponde a un patrocinador que, además, ostenta el título de Reloj Oficial.
La presencia de Rolex en los circuitos es total, como le corresponde a un patrocinador que, además, ostenta el título de Reloj Oficial.

La asociación entre Rolex y el mundo del deporte es tan antigua como su origen como compañía. Se podría decir que es una unión natural que se hallaba impresa en los genes de la firma relojera, y ha incluido –e incluye–distintas disciplinas deportivas entre las que se encuentra el mundo del motor. Incluso una de ellas ha dado pie a una de sus creaciones más icónicas, el Oyster Perpetual Cosmograph Daytona. La relación con la Fórmula 1, sin embargo, arranca hace apenas tres años, cuando en 2013 se convierte en patrocinador y Reloj Oficial del Mundial, y su nombre empieza a aparecer ‘dominando’ los circuitos de todo el mundo en el que la F 1, convertida en la disciplina reina del automovilismo, encamina sus pasos cada temporada. Hace cinco meses era el turno de Montmeló, el circuito sede del Gran Premio de España Pirelli, y uno de los ‘clásicos’ del campeonato.

La relación con la Fórmula 1, como cualquier otra actividad en la que esté inmersa la manufactura ginebrina, se plantea como una asociación a largo plazo, algo que se explica con distintos ejemplos que tienen en el automovilismo y la competición la piedra angular. El primero arranca en 1959, cuando se convierte en marca colaborada del circuito estadounidense Daytona International Speedway (Florida, EE UU). En 1963, ese nombre aparecería por primera vez en la esfera de su cronógrafo Cosmograph, llamado a ser uno de los referentes en el desarrollo de la marca. Y el tiempo le ha dado la razón. De hecho, ese es un matiz importante en el trabajo de Rolex, su permanencia en el tiempo: está fuera de modas y tendencias. Cuando llega para patrocinar cualquier evento o disciplina deportiva, lo hace en el convencimiento de que la asociación es beneficiosa para la marca y también para el acontecimiento. Hay un vínculo necesario. Por eso no extraña que en su relación con el circuito estadounidense estableciera una colaboración más estrecha, y desde 1992 es el Patrocinador Oficial de la Rolex 24 at Daytona, una de las carreras de resistencia más famosas de cuantas se disputan en el mundo.

Relación personal

Rolex establece, por tanto, una alianza en la que priman valores que se encuentran tanto en la propia competición como en las personas que intervienen en ella. Un ejemplo de lo primero se halla en otro acontecimiento de primer orden como son las 24 Horas de Le Mans, la carrera de resistencia más antigua del mundo. Un verdadero espectáculo que ningún aficionado del motor debe perderse y donde el logotipo de Rolex brilla con esplendor desde el año 2001. Respecto del segundo, nos devuelve al mundo de la F1 y a una de sus figuras más relevantes, Sir Jackie Stewart. Quien fuera figura legendaria de la competición en dos décadas diferentes (final de los 60 y principios de los 70, en los que obtuvo sus tres campeonatos del mundo) es uno de sus ‘testimonials’ más venerados, con una relación que comienza a finales de los 60. Sir Jackie Stewart no solo ha sido uno de los pilotos más laureados de la competición, es uno de los protagonistas en la mejora de las medidas de seguridad de las carreras de F 1 a partir de los años 70.

La relación de Rolex con la Fórmula 1 se plantea como una asociación a largo plazo.
La relación de Rolex con la Fórmula 1 se plantea como una asociación a largo plazo.

Más reciente es la relación con el piloto de resistencia danés Tom Kristensen, pero igual de exitosa, pues conquistó nada menos que en nueve ocasiones el título de las 24 Horas de Le Mans. Mención aparte merece otro nombre que está en el origen de esa relación con el mundo de la competición automovilística y los grandes retos. Es Sir Malcolm Campbell, quien en la década de los 30, con un Rolex Oyster en la muñeca, establece un nuevo récord de velocidad en superficie de tierra.

La realidad de Rolex siempre ha sido así, y no solo en el mundo del automóvil; otras disciplinas deportivas han seguido caminos paralelos en las iniciativas y los ‘testimonials’ de Rolex. Hans Wilsdorf, el creador de la marca, no solo fue visionario en el desarrollo de la marca, también supo ver qué tipo de relaciones debía fomentar alrededor de los conceptos de la marca. Su primer ‘testimonial’ tiene que ver ya con el deporte: la nadadora Mercedes Gleitze, que llevaba un Oyster en su travesía a nado por el Canal de la Mancha. Ha pasado mucho tiempo desde entonces, pero las ideas se mantienen.

De retos y belleza

Pero volviendo a la relación con el mundo del motor, hay otras iniciativas destacables. Una de ellas, como el Proyecto Bloodhound, en el que la marca participa desde 2011 como Reloj Oficial, pretende establecer un nuevo récord de velocidad en tierra de 1.000 millas/h (1.609 km/hora), emulando la hazaña de Campbell cuando superó la barrera de las 300 millas/hora, pero esta vez con un vehículo supersónico. Y de un reto a la belleza de los concursos de elegancia, como el de Pebble Beach, en California, y del que Rolex es el Reloj Oficial desde 1997 y ‘Presenting Sponsor’ de la concentración desde 2007. Rolex no podía faltar en otros dos de los más grandes acontecimientos vinculados al automóvil. Por un lado, la Goodwood Revival (donde se congregan los coches de carreras anteriores a 1966) y la Rolex Monterey Motorsports Reunion (Estados Unidos), donde participan más de 600 vehículos en el circuito Mazda Raceway Laguna Seca. Son suficientes argumentos para entender porqué la Fórmula 1 también tenía que lucir la corona Rolex.

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