Riedel, el cristal que hace al vino

Georg J. Riedel, director de Riedel Glas Austria, descubre los sentidos del vino. Sin perder la tradición, pero mirando al futuro

Foto: Georg. J. Riedel, décima generación de la familia, es director de Riedel Glas Austria.
Georg. J. Riedel, décima generación de la familia, es director de Riedel Glas Austria.

Georg Riedel habla pausado pero con convencimiento, con pasión: como en sus copas, todo es una cuestión de forma. Esa que han sabido imprimir a cada uno de sus productos para sacar el máximo resultado “a la percepción del vino”. Para muchos, eso es la excelencia y la que procura Riedel, una empresa que supera los dos siglos y medio de existencia. Él mismo cuenta el principio: “Claus Riedel, la novena generación de la familia, fue el primero en la industria del vino que consideró realizar copas que estuvieran al servicio de éste. Hasta entonces se habían hecho copas maravillosas, pero solo para satisfacer el ojo humano.

Imagen de diferentes modelos de copas Riedel.
Imagen de diferentes modelos de copas Riedel.

Y así fue como presentó, siguiendo el principio de la Bauhaus, una copa en la que ‘la forma sigue a la función’ y revolucionó el mundo de la cristalería. Georg Riedel, décima generación, director de Riedel Glass Austria, actualiza la explicación: “Nuestra cualidad distintiva es el estudio de las formas y el control de la expresión del vino, y cuando se consiguen ambas también se llega a las emociones de la persona que lo está disfrutando”.

¿Cuál es el proceso creativo, cómo afronta Riedel cada nuevo producto? “Hay diversas maneras de desarrollar el vidrio: una basada en la investigación del mercado; otra en la demanda; y una tercera, en la necesidad de producir algo nuevo. Somos como los arquitectos, que atendemos a unas necesidades con unas soluciones concretas”. Georg Riedel no tiene dudas sobre su producto estrella: Sommeliers. "Cuando creamos nuevas copas, siempre las comparamos con esa colección, aunque la forma de algunas tiene ya 56 años de antigüedad. En estos momentos, nuestra producción es de 55 millones de piezas, de las cuales una parte se vende a otras marcas”.

La otra se queda para Riedel, cuyos productos van destinados, sobre todo, “a la gente que celebra el vino. Por un lado, nuestro negocio en internet se está globalizando y creciendo a un ritmo excelente; por otro, alrededor de un 60% de nuestras ventas son a hombres y mujeres de entre 25 y 35 años”. Globalización sí, pero dentro de ella siempre habrá un mercado destacado para una firma como Riedel. “Mi hijo Max –cuenta con orgullo–. disfruta exactamente igual de todo lo que le ofreció la herencia familiar y entiende su futuro”. Es, desde 2013, director ejecutivo de Riedel Cristal.

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