John Berger, nostalgia del maestro

Poco antes de su muerte, el maestro protagonizó, desde su retiro de Los Alpes, un documental-homenaje firmado por amigos y admiradores

Foto: Fotograma del documental 'The Seasons in Quincy: Four Portraits of John Berger'.
Fotograma del documental 'The Seasons in Quincy: Four Portraits of John Berger'.

El 5 de noviembre y Londres son los nexos en común del artista John Berger y de la actriz Tilda Swinton. Son la fecha y el lugar en los que ambos nacieron, aunque con 34 años de diferencia. Ella decía que esas dos coincidencias cimentaron una complicidad que dura más de dos décadas; una relación que bordeaba lo paternofilial y esa pasión íntima que solo comparten un profesor y su discípulo. “Es como si en otra vida hubiésemos hecho algo juntos”, comentaba Berger a Swinton en una de las conversaciones que tuvieron ante una cámara. Son encuentros grabados que sirven de guía para el documental The Seasons in Quincy: Four Portraits of John Berger.

El talento multitarea del británico –pintor, escritor, crítico de arte y marxista declarado– fue capaz en los años 60 y 70 de inspirar a pequeñas masas con un discurso político y social a través del arte, que él se encargaba de presentar de manera cruda y sin florituras a través de la pantalla de la BBC.

A la izquierda, varios momentos del documental, que cuenta con la participación de nombres del cine como la actriz Tilda Swinton (en la imagen inferior). A la derecha, retrato de John Berger.
A la izquierda, varios momentos del documental, que cuenta con la participación de nombres del cine como la actriz Tilda Swinton (en la imagen inferior). A la derecha, retrato de John Berger.

Sus posturas eran radicales y efectivas. Cuando ganó el Booker Prize con la novela G, anunció que compartiría su dotación económica con el grupo de los Panteras Negras. La otra mitad la dedicaría a escribir un libro que denunciara la explotación de empresas como las que patrocinaban el galardón que estaba recogiendo. Este retrato en formato cinematográfico se firma con cuatro cortometrajes en los que Berger fue modelo y coautor al mismo tiempo, un tributo poco ortodoxo a un hombre que entendió el arte como una simbiosis entre la mirada analítica y el impulso creativo. “Si soy un cuentacuentos es porque escucho”, dice Berger en un momento de este original biopic, construido a golpe de conversaciones.

Cuando estaba cerca de cumplir los 90, John Berger despliega una impecable lucidez psicológica en este cuarteto de relatos que firman sus amigos Colin MacCabe, Christopher Roth, Bartek Dziadosz y la propia Swinton. Los recibió en su refugio en los Alpes franceses, donde vivía como un granjero desde hace décadas, y conversó con ellos sobre política, su infancia o su mujer fallecida, Beverly Bancroft. Sus invitados, además de homenajear a su maestro, comparten con él sus propias memorias, convirtiendo lo que parecía un tributo en otra obra, la última, del maestro John Berger.

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