Carlsen versus Karjakin: el reinado del ajedrez, a juego en Nueva York

El ruso consigue tablas en las primeras cuatro partidas del Campeonato del Mundo pese a la presión, minuciosa e insistente, del noruego

Foto: Momento de la cuarta partida, que tras 94 movimientos concluyó de nuevo en tablas.
Momento de la cuarta partida, que tras 94 movimientos concluyó de nuevo en tablas.

El resultado que arroja el Campeonato del Mundo de Ajedrez tras sus primeras cuatro partidas, acabadas todas en tablas, ofrece una impresión engañosa. Al menos en parte. Porque el enfrentamiento entre el actual campeón, el noruego Magnus Carlsen, 25 años, y el aspirante, el ruso Sergey Karjakin, 26, se disputa en cada escaque con una intensidad, por momentos, espectacular. El Campeonato se celebra desde el pasado 11 de noviembre en Nueva York, con una bolsa de premios en torno al millón de dólares, al mejor de 12 partidas: es decir, ganará el primero que consiga 6,5 puntos.

El marcador es este momento, cuando el campeonato vive su segunda jornada de descanso –el miércoles 16–, es de empate a dos. Carlsen vive su tercer Campeonato del Mundo, tras arrebatar en 2013 la corona al indio Viswanathan Anand y superarle también un año después en la revancha. Karjakin, por su parte, se enfrenta a su primera final, tras ganarse el derecho con su victoria en el último Torneo de Candidatos. Su victoria supondría la recuperación para Rusia de la hegemonía en el mundo del ajedrez, olvidada desde los tiempos, de leyenda, de Kárpov y Kásparov.

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La primera partida, que contó con el actor Woody Harrelson para realizar el 'saque' de honor –el movimiento d4 con el que Carlsen abrió el match–, al igual que la segunda, finalizaron con sendas tablas tras un rápido intercambio de piezas que dio lugar a situaciones con ventajas posicionales mínimas pero insuficientes para inclinar la balanza a uno u otro lado. Las dos siguientes han sido otra cosa. En ambas –tanto con blancas en la tercera como con negras en la cuarta–, el noruego ha tenido contra las cuerdas al ruso, demostrando una de sus cualidades más conocidas: su capacidad para exprimir situaciones, con una presión minuciosa y persistente (la cuarta partida llegó a los 94 movimientos), jugando con los nervios, y también los posibles fallos, del adversario. No los hubo, lo que demuestra a su vez una de las cualidades del Karjakin: su capacidad para resistir. Algún tweet bromeaba con la posibilidad de que Vladimir Putin fuera a nombrarle secretario de Estado de Defensa.

El alivio, incluso alegría de Karjakin tras finalizar las dos últimas partidas, contrastaba con la visible sensación de frustración de Carlsen. Entre los observadores, el debate se sitúa ahora entre si la confianza ganada servirá a Karjakin para subir un escalón en su juego ofensivo o si, por el contrario, sus esfuerzos para mantener el marcador igualado ponen de relieve su dificultad para ir más allá. Para empezar a conocer la respuesta, la próxima cita será el jueves 17, en la quinta partida, con Carlsen de nuevo con blancas.

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