Rami Malek, la gran sorpresa

Como su personaje en ‘Mr. Robot’, está decidido a revolucionar la industria, a poner en valor las minorías que representa. El premio Emmy al mejor actor solo ha sido su primer paso.

Foto: Rami Malek posa en una de las sesiones de moda para las que ha sido reclamado tras su éxito en la entrega de los Premios Emmy 2016. / ERIK MADIGAN HECK
Rami Malek posa en una de las sesiones de moda para las que ha sido reclamado tras su éxito en la entrega de los Premios Emmy 2016. / ERIK MADIGAN HECK
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"Por favor, decidme que vosotros también estáis viendo esto", dijo Rami Malek (Los Ángeles, 1981) al subir, incrédulo, al escenario para recoger el premio Emmy 2016 al mejor actor protagonista en drama por Mr. Robot. Su primer gran laurel desde que arrancara su carrera hace poco más de una década, el primero de varias nominaciones conseguidas por la serie que le ha convertido en un rostro conocido. También fue el primer Emmy entregado a un actor egipcio-americano. El primer actor no blanco en ganarlo en 18 años. Y así, sin más, Rami Malek se ha convertido en el actor que cambió la televisión por la serie que ha cambiado la televisión. “Es un honor para mí estar aquí representando a mi familia, que me ha ayudado a llegar tan lejos”, dijo. Malek es hijo de inmigrantes egipcios instalados en Los Angeles. Su padre fue guía turístico en El Cairo, vendedor de seguros en EE UU; su madre, contable; y les educaron a él, a su hermano gemelo idéntico, Sami, y a su hermana mayor en la tradición egipcia y en la fe copta.

“Para mí, estar aquí esta noche sin ser el típico protagonista y poder volver a casa con esto dice mucho de hacia dónde nos dirigimos. Creo que podemos seguir andando mucho más lejos en esa dirección, no solo en el mundo del entretenimiento, sino social y políticamente, y esforzarnos por ser tan progresistas como sea posible”, dijo ya con el Emmy en la mano.

Fotogramas de 'Mr. Robot'.
Fotogramas de 'Mr. Robot'.

Contra los prejuicios

En este Hollywood preocupado por el exceso de prejuicios y desigualdades que aún le dominan, tocado por la campaña del pasado febrero titulada en las redes sociales, #OscarsSoWhite, Rami Malek, desde la ficción y la realidad, se ha alzado como un representante y un pionero en la lucha por la diversidad y la tolerancia.

Su personaje en Mr. Robot, Elliott Anderson, es un ‘hacker’ justiciero. Un ingeniero que trabaja en ciberseguridad en una gran corporación, dentro de las entrañas mismas del sistema, hasta que es contactado por Mr. Robot (Christian Slater) para unirse a su equipo de piratas activistas, fsociety. Malek, desde su posición, ha usado siempre su plataforma para alzarse como defensor de minorías. Anderson lleva siempre sudaderas de capucha, y Malek también, aunque ahora se encuentra muchas veces vestido de Dior. El personaje lucha contra su ansiedad y fantasías generadas en su cabeza; el actor también tiene un frente abierto con su “ansiedad y miedos”. “Quiero hacer algo especial con mi trabajo. A veces no me quedo satisfecho a no ser que piense que ha quedado tan bien como hubiera podido conseguir. A veces está fuera de mis manos. No puedo controlarlo todo. Algunas veces, sí. Nunca vuelvo a ver aquellas de mis interpretaciones en las que podría haberlo hecho mejor”, explica.

Quizá por eso Malek era perfecto para interpretar a Elliott. Y así lo vio el creador de Mr. Robot, Sam Esmail. Aunque el descubrimiento se debe a la prometida de éste y también protagonista de Shameless, Emmy Rossum. “Emmy me había visto en la serie de HBO, The Pacific”, recuerda, y se lo dijo a Esmail, que vio en los ojos de Malek a su angustiado protagonista. Una situación en la que el actor jamás pensó que se hallaría. “Hace cinco o 10 años, jamás me habrían considerado para el papel protagonista de una serie”, admite. “Incluso, a menudo, en los cástings mi sensación era siempre: ‘No va a pasar. Al final cogerán a alguien que tenga un aspecto más convencional, alguien al que la sociedad acepte con más facilidad”.

Imagen de Rami Malek en la última portada de GENTLEMAN.
Imagen de Rami Malek en la última portada de GENTLEMAN.

Pero la sociedad, como bien cuenta la propia Mr. Robot, inspirada en los movimientos Anonymous y Occupy, comparada con El club de la lucha, está cambiando y reclama otros protagonistas, otros contenidos. El único problema es que alguien la escuche, como le pasa a Elliott. “Todos tenemos muchas cosas en común con él”, dice siempre Malek. “Vivimos en un mundo ahora mismo en el que muchos de nosotros sentimos que no tenemos voz. Que no estamos siendo escuchados por el gobierno. Hay un poco de Elliott en todos nosotros, ¿no?”. Todos nos sentimos aislados alguna vez, cree Malek.

Inicios improbables

Él lo sintió. Muchas veces. Mientras intentaba tener una carrera digna en la interpretación. Una pasión que descubrió en la universidad. “Fue en clase de debate. Tenía un documento de 10 páginas llamado ‘Zooman and the Sign’, y recuerdo que lo interpreté dramáticamente delante de una audiencia de padres y alumnos. Mis padres habían venido a verme, y me acuerdo de tener este momento en el que nuestras miradas se cruzaron y darme cuenta de que ellos estaban viendo eso como un momento transformador para mí”, recuerda nítidamente. “Aquello me hizo reflexionar. Sentí que algo especial estaba pasando, me abrió los ojos a la posibilidad de lo que podía pasar si me dedicaba a esta forma artística”.

Decidió probar suerte. Sus sueños de convertirse en doctor o abogado se esfumaron definitivamente –su hermana es médico, y su hermano, profesor–. Empezó el típico camino infinito por el Hollywood sorteado de cástings. El primer papel que logró fue en un capítulo de Las chicas Gilmore. Muy poco después le escogían para interpretar al faraón egipcio en Noche en el museo. Después, Noche en el museo 2 y los primeros papeles relevantes en series (The War at Home, 24, The Pacific). Por su trabajo en The Pacific, Tom Hanks, productor de la serie, le encontró un papel en su siguiente película como director, Larry Crowne. A la que siguieron un puñado de pequeños papeles en filmes de distinto tamaño, de The Master, dirigida por Paul Thomas Anderson; a la última entrega de Crepúsculo, pasando por Las vidas de Grace o En un lugar sin ley. Un camino seguro, paso a paso, hasta encontrarse con Elliott, que cambió su vida para siempre, dentro y fuera de la pantalla. Tras ver Mr. Robot, Robert Downey Jr. localizó a Malek para felicitarle e invitarle a su casa. Ahora son amigos. Incluso Spielberg, productor también de The Pacific, el pasado enero le dio su bendición en la industria en Los Angeles: “Tom y yo estamos tan orgullosos de ti”. Y Malek abre más aún sus grandes ojos azules al recordarlo. Como hizo el otro día al subirse al escenario de los premios Emmy.

Un actor valiente

Rami Malek sigue incrédulo ante el éxito repentino. Él sabía que la serie era muy especial, tanto que podía no haber encontrado su público en la sociedad americana. Es muy arriesgada para ellos. Quizá incluso demasiado. Y, sin embargo, el público ha aplaudido su valentía. La del show y la de Malek. ¿Cuestión de suerte? Puede ser. Pero Sam Esmail cree que se debe sólo a Malek, porque sobre él recae todo el peso de la serie y supo encontrar en un personaje a priori controvertido y que no generaba ninguna empatía, una vulnerabilidad y sensibilidad que no estaba en el guión original. “Observé mucho a Don Draper y Walter White”, reconoce el actor. Él tampoco cree en la suerte. O no solo. Como buen hijo de inmigrantes en EE UU, Rami Malek prefiere hablar de aprovechar las oportunidades. Él está recogiendo ahora el fruto del trabajo de sus padres por darle una oportunidad. “Mi padre trabajó puerta a puerta vendiendo seguros, mi madre estaba embarazada de mí y de mi hermano y cogía tres autobuses para llegar al trabajo. Todo lo hicieron para que nosotros tuviéramos la oportunidad de ser especiales”, declaró de nuevo en los Emmy. “Yo quiero que todo el mundo, sin importar el entorno socio-económico en el que crezca, tenga esa oportunidad”.

Con su prometida, la también actriz, Emmy Rossum. A la derecha, Malek, junto a Christian Slater, compañero de reparto en Mr. Robot, en los premios Peabody de este año.
Con su prometida, la también actriz, Emmy Rossum. A la derecha, Malek, junto a Christian Slater, compañero de reparto en Mr. Robot, en los premios Peabody de este año.

La vida por delante

A Malek le gustaría que su caso sirviera como ejemplo para que se la den a otros y, por supuesto, aprovechar al máximo la oportunidad que le han dado a él. Cuando acabe de rodar la tercera temporada de Mr. Robot, se trasladará al set del remake de Papillon, en el papel que Dustin Hoffman interpretara hace décadas. ¿Y después? Se lo pregunta muchas veces. “No quiero que la gente piense que Mr. Robot es todo lo que puedo hacer, y acabe encasillado interpretando un montón de tipos locos con teorías conspiranoicas”, le confesó a su amigo Robert Downey Jr. “Me gustaría interpretar algo completamente opuesto. Me gustaría tener opciones aún más locas”.

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