Jamaica, un viaje a ritmo de reggae por la isla más amable del Caribe

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La belleza de lo sencillo
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La belleza de lo sencillo

La belleza de los propios jamaicanos, hoy legítimos dueños y habitantes de una isla a la que sus ancestros africanos llegaron como esclavos hace menos de cuatro siglos. Un pueblo, pues, necesariamente peculiar, que oscila entre la felicidad por su presente (Jamaica es estado independiente desde 1962) y la melancolía que da la consciencia de vivir en una tierra prometida no deseada y edificada sobre tanto dolor.

Naturaleza exuberante
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Naturaleza exuberante

La isla de Jamaica tiene 11.000 km2 y 2.800.000 habitantes. Pese a ser un estado independiente desde 1962, es una monarquía constitucional parlamentaria, cuyo jefe de estado es la Reina de Inglaterra (y de Jamaica). Pero fuera cual fuera su sistema, la belleza de sus playas seguiría estando presente, como en la imagen panorámica de las playas de Port Antonio desde las cercanas colinas.

Un pueblo feliz y solidario
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Un pueblo feliz y solidario

El pueblo jamaicano es pacífico, hospitalario, bien educado y alegre; un pueblo muy bien preparado para atender al millón y medio de visitantes que año tras año año recibe su infraestructura turística, la principal industria del país, surgida en los años 50 y, a estas alturas, ya altamente especializada en el turismo de élite, incluso el más exigente, con un concepto de “lujo total” que algunos hoteleros jamaicanos (empezando por Chris Blackwell, el productor musical de todos los discos de Bob Marley, entre otros) plasman desde hace años en todos sus hoteles, siempre muy pequeños (oasis privados) y siempre asombrosos por arquitectura, ubicación, comodidad, atención, amabilidad, discreción, intimidad…

 

Convivencia de etnias
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Convivencia de etnias

En Jamaica conviven ocho etnias, desde negros de ghana hasta blancos de escocia; y una novena, la “multirracial”, que abarca todos los matices del mestizaje, y su historia.

Bienvenidos a la sensualidad
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Bienvenidos a la sensualidad

Jamaica es calor húmedo y mar caliente, donde de noche pueden verse millones de estrellas en el cielo, y de día, incluso arcoiris sin lluvia.

One people, different colours
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"One people, different colours"

La frase es el estribillo de la última canción grabada por “el rey zulú del reggae”, el comprometido rastafariano sudafricano Lucky Dube, en 2007, justo antes de ser asesinado a tiros por unos ladrones en una calle de Johannesburgo. El tema, incluido en su álbum póstumo, Victims, se ha convertido en un auténtico himno en Jamaica, país en el que conviven nueve razas (una de las cuales, llamada “multirracial”, es un auténtico filón de matices). De hecho, Different Colours suena en bucle casi todo el tiempo que pasamos en el Honda de Adrian, nuestro joven guía del Tourist Board, que muy a menudo acompaña con más ganas que acierto.

Lujo y hospitalidad
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Lujo y hospitalidad

El hotel boutique es, básicamente, un hotel pequeño pero de gran lujo, cuyo objetivo es ofrecer a sus clientes –además de las playas, los spas, las suites, los restaurantes, los salones y los bares que sea menester– un servicio que, a la postre, resulta ser el mayor lujo para el viajero: el de conseguir que te sientas tan cómodo como en tu propia casa. En este sentido, Jamaica ofrece ejemplos magníficos en todo tipo de entorno, empezando por el hotel Royal Plantation, en Ocho Ríos, a pie de playa, sin duda uno de los mejores hoteles del mundo en su categoría, en buena medida gracias a la exquisita educación y cortesía que su director, Peter Fraser, transmite a todo su personal.

La isla de los agentes ingleses
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La isla de los agentes ingleses

La Reina de Inglaterra, que lo es también de Jamaica, nunca está en la isla. Le pasa lo contrario que a James Bond, que lucha por Gran Bretaña pero que en realidad nació y vive en Jamaica, más precisamente en la casa de Golden Eye, Oracabessa (en la imagen), pues se trata de la casa donde su creador, Ian Fleming (Londres, 1908 - Canterbury, 1964), pasó los últimos 18 años de su vida, y, por tanto, donde inventó y describió –en el escritorio que aparece en la foto superior derecha– todas las hazañas del popular agente 007.

Grandes éxitos en la pequeña isla
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Grandes éxitos en la pequeña isla

Jamaica ha aportado muchísimo a la música del siglo XX, especialmente a partir de su segunda mitad, cuando surgió esa fusión, entre antiguas canciones jamaicanas y el calispo de Trinidad, llamada “mento”. También el “ska” nació aquí, a finales de los 50 (Simmer Down, de The Wailers, es de 1960), igual que Chris Blackwell, el célebre productor musical gracias al cual el mundo de los 60 conoció el “rocksteady” y la evolución que, finalmente, en los 70, desembocó en una de las grandes revoluciones musicales de la década: esa mezcla de “soul” y “mento” llamada “reggae”; un género que encontró su mejor intérprete, su universalización, su mito y su mártir en el prematuramente desaparecido Bob Marley

Al volante, Bob Marley
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Al volante, Bob Marley

El Land Rover que fuera de Bob Marley, en el exterior de la casa museo del artista

Con sello español
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Con sello español

Detalle de la plaza mayor de la Spanish Town, fundada en el siglo XVI.

Visitar Jamaica es una auténtica experience (palabra usada aquí comúnmente, también como verbo): una experiencia profunda, estética y ética, casi mística, resultado de su doble belleza. Por una parte, la natural –volcánica, continua y constante, presente en cualquiera de sus pacíficas playas y calitas de harina y de trémula agua verde, reflejo de la desbordante vegetación de sus colinas y montañas, de hasta 2.800 metros, llenas de flores y con vistas de ensueño; la belleza de la isla fiel al nombre (Xaymaca, “tierra de madera y agua”) que le dieron sus primeros habitantes, los taínos, hace más de 5.000 años. Con más de un sitio de independencia, la isla se ha convertido en uno de los destinos turísticos preferidos en el mundo. Con el fin de desvelarla y transmitir sus bellezas, Gentleman visita el país del ‘reggae’, la ‘ganja’ y Usain Bolt. 

 

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