Viajar en la caravana más sorprendente del mundo

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Una historia no tan larga
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Una historia no tan larga

La historia de la caravana moderna es muy reciente. En concreto, se remonta a abril de 1947, cuando un tal Ben Pon, empresario de la localidad holandesa de Amersfoort, viajó a la ciudad alemana de Minden para entrevistarse con las autoridades británicas que en aquel momento, tras el armisticio, habían tomado el mando de Volkswagen. Pon creía firmemente en las cualidades de aquel automóvil, diseñado por Ferdinand Porsche antes de la Segunda Guerra Mundial por encargo de Hitler, que ahora fabricaban los británicos en Wolfburg. En la imagen, la Showman’s Caravan, propiedad del matrimonio británico compuesto por Tom y Cecilia Varcoe, que se encuentra (y se alquila) en su finca ecoturística de Cornualles, en el suroeste de Gran Bretaña. 

La joya de las caravanas
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La joya de las caravanas Se encuentra aparcada en medio de un manzanal, en una enorme finca del condado de Cornualles, en el extremo suroeste de Gran Bretaña, y desde el primer momento resulta evidente que fue concebida para deslumbrar a los clientes (caben hasta seis personas) que la alquilan durante los fines de semana. Construida en acero inoxidable, cromo y formica, su exterior plateado refleja, como un espejo, la naturaleza en la que se halla. Su estilo Barbarella, tan en boga en los años 60 y 70, evoca claramente aquellas caravanas de madera de mediados del siglo XIX, talladas y llenas de dibujos folclóricos, que se convirtieron en símbolo de un nomadismo muy envidiado pese a saberse que, por lo general, sus habitantes eran más bien pobres.
Los años de gloria
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Los años de gloria En cuanto a esta Showman’s caravan, fue construida por la desaparecida Vickers Caravans, de Morecambe, en Lancashire, una empresa especializada en caravanas que a mediados de los años 60 no paraba. Eran los años de gloria de este estilo de vida, cuando una caravana personalizada (ventanas con grabados, cabinas forradas de cristales y espejos, alfombras de Grosvenor Wilton) podía llegar a costar tanto como una pequeña casa. La moda se acabó a finales de los 70 debido a la crisis del comercio de chatarra, cuando aún no se habían impuesto las modernas fibras, por lo que muchas caravanas terminaron tiradas, durante años, en descampados y al borde de las carreteras.
En un arcén
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En un arcén Allí y con un cartel de “se vende”– fue como Tom y Cecilia Varcoe encontraron esta caravana hace unos años: “Estaba en muy buenas condiciones y decidimos reemplazar nuestra vieja caravana de 1958, en la que habíamos vivido durante dos años realmente magníficos, porque descubrimos que al reducir nuestras posesiones a lo estrictamente necesario (agua, comida, calefacción) éramos más felices”, cuenta Tom; y Cecilia añade: “También es ideal para los niños, que de pronto encuentran alternativas reales a las teles y a los ordenadores”.
Felicidad sobre ruedas
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Felicidad sobre ruedas La caravana no tiene sistema de fontanería (“nadie en su sano juicio metería tuberías en tal joya y, además, hay agua de sobra en la finca”), pero sí una hermosa cocina. La calefacción consiste en una estufa y las cortinas enrollables permiten que la luz la inunde. Los muebles, recubiertos de formica, son redondeados al estilo italiano de los años 30. 
Materiales
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Materiales Construida en acero inoxidable, cromo y formica, el exterior de la Showman’s Caravan es plateado y refleja, como un espejo, la generosa naturaleza de la finca Botelet, en Cornualles (suroeste de Reino Unido), en la que se halla, junto con dos casas de campo y un pequeño camping para dos tiendas.
En una hermosa finca
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En una hermosa fincaLa caravana está en medio de una finca de hermosas colinas cercanas al pueblo de Liskeard, propiedad de la familia Tamblyn desde mediados del siglo XIX –una familia de alma “turística”, cuyo primer bed and breakfast data de los años 30–, que además de la Showman’s caravan, incluye dos cottages, una casa de campo y un mini-camping para dos tiendas. Hay quien asegura que vivir allí alarga la vida: Cyrus Cobden Tamblyn, nació aquí el año en que la casa principal fue reconstruida en piedra por su padre, y murió a los 103 años sin haber conocido otro hogar. Su hijo, David, tiene ya más de 80 y sigue viviendo allí, paseando por la finca y participando activamente en un blog sobre su larga y fascinante historia.

Desde Las aventuras de Pinocho hasta Pequeña Miss Sunshine, literatura y cine corroboran cíclicamente que “caravana” es sin duda una de las palabras más románticas en todas las lenguas del mundo. De hecho, incluso cuando evoca escenas más bien patéticas o decididamente dramáticas –por ejemplo, éxodos debidos a guerras o a catástrofes naturales–, el término nunca pierde su fascinante carga de viaje, aventura y esperanza.

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La explicación, bien sencilla, es que en el imaginario colectivo la caravana es, por definición, una casa rodante –objetivamente, una de las visiones más poéticas que imaginar se puedan–, una casa que viaja rumbo a la felicidad, a la paz, a la libertad; en cualquier caso, hacia una vida mejor. tras su gran auge de los años 60 y 70 y su posterior debacle debido al éxito del viaje “todo incluido”, la caravana vuelve a ponerse de moda como un estilo de vida volcado a la plena libertad. Gentleman presenta la más sorprendente y decorada del mundo: la Showman’s Caravan.

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