Botones, la historia de un arte diminuto

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Los botones de Schiaparelli parten de la creatividad de la diseñadora italiana, Elsa, que consideraba los botones como un objeto aburrido, por lo que decidió empezar a incluir en sus líneas de moda formas diferentes a lo que estaba acostumbrado el mercado. 

Animales y otras formas
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Animales y otras formas Para ser considerados objetos de colección, los botones deben tener algo especial, deben ser pequeñas obras de arte. Por ello ciertos botones adquieren formas inusuales pero que encajan en cualquier prenda, como los animales.
Animales y otras formas
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Animales y otras formas Para ser considerados objetos de colección, los botones deben tener algo especial, deben ser pequeñas obras de arte. Por ello ciertos botones adquieren formas inusuales pero que encajan en cualquier prenda, como los animales.
Elegantes y distintivos
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Elegantes y distintivos Los primeros botones llegaron a Europa de la mano de los cruzados a principios del siglo XII y se utilizaron sobre todo en la ropa femenina. Las damas elegantes llevaban vestidos con mangas muy estrechas, lo que obligaba a las sirvientas a coserlas y descoserlas cada vez que se cambiaban de ropa, y los botones facilitaron la tarea de las criadas, aunque hubo quien puso el grito en el cielo porque consideraba que con este nuevo sistema las mujeres podrían desnudarse mucho más deprisa.
Usos curiosos
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Usos curiosos Los botones han servido para disimular todo tipo de tesoros y sustancias, desde diamantes en bruto hasta perfumes, pasando por drogas y sustancias alucinógenas.
Rompiendo el diseño
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Rompiendo el diseñoCon la aparición de los botones surgieron algunos excesos estéticos. Muchos vestidos se cerraban con una hilera de botones que iban desde el cuello hasta los tobillos, y solían coserse muy seguidos (podía haber unos 200), lo que no facilitaba la labor de despojarse las vestiduras.
Presencia de la moda
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Presencia de la moda Bolsos o maletínes también son algunas de las formas que adquieren los botones de colección. 
A medida
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A medidaA principios del siglo XX, casi todos los artistas ‘art decó’ fabricaron botones por encargo de algún modisto.
Para todos los gustos
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Para todos los gustosEn ellos se reflejan los postulados artísticos de las épocas en que se han producido, con colores, formas, materiales y estilos variadísimos. Impresionistas, naturalistas, näif, abstractos, rococó, orientalistas, de inspiración romana, eróticos, políticos, románticos...
Abstracto
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Abstracto Botón abstracto de formas onduladas y trazos de color, en azul y diferentes tonos de amarillo.
Clásico redondo
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Clásico redondoA pesar de adquirir innovadoras formas -a veces hasta incomprensibles-, la forma redonda sigue siendo la esencia de los botones, también de los de colección.  
El juego de las flores
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El juego de las floresBotones naturalistas en forma de flores. Pese a su reducido tamaño, el artista ha reproducido fielmente los pliegues de los pétalos, generando un equilibrado juego de luces y sombras.
El juego de las flores
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El juego de las floresBotones naturalistas en forma de flores. Pese a su reducido tamaño, el artista ha reproducido fielmente los pliegues de los pétalos, generando un equilibrado juego de luces y sombras.
Botones con historia
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Botones con historiaLos botones de Loïc Allio van desde la Antigüedad hasta el siglo XX, aunque se detienen especialmente en las vanguardias de entreguerras y los años 30.
Lujo
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LujoEl oro siempre ha sido sinónimo de lujo. En los años 30 comenzaron a idearse botones bañados en este material, como símbolo de distinción entre las clases sociales más altas. 

¿Qué pasaría si de la noche a la mañana desaparecieran los botones de la faz de la tierra? Seguramente la mitad de la humanidad tendría serias dificultades para abrocharse la camisa, el pantalón, la chaqueta o el abrigo y no le quedaría más remedio que acudir al trabajo con las prendas atadas con un imperdible, aquel artilugio que utilizaban nuestras abuelas para cerrar los pañales de bebés.

[Conozca el armario del perfecto caballero]

Un objeto tan pequeño como un botón, de apenas unos milímetros de diámetro, podría provocar un cataclismo sin precedentes. Bien es verdad que no se trata del único mecanismo para amarrar dos trozos de tela; las mercerías están llenas de cremalleras, corchetes, cordones, hebillas y otros utensilios destinados a facilitarnos la vida, pero no se puede negar que en materia de ataduras el botón sigue siendo imprescindible. Exploramos la colección de Loïc Allio, uno de los coleccionistas franceses más importantes y autor del libro Boutons.

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