La historia de Gibson a través de sus guitarristas

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Bob Dylan
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Bob Dylan

Mandolinas, banjos y guitarras consagraron a Orville Gibson, como inventor, y a la marca que desde hace 107 años lleva su apellido, como la proveedora de instrumentos básicos de la banda sonora del siglo XX.

B. B. King
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B. B. King

Éxito tras éxito, al rugido de los años 20 le sucede, sin solución de continuidad, el de los 30. El número de bandas de 'jazz' aumenta sin cesar y, debido a su éxito, los guitarristas demandan instrumentos cada vez más sonoros, de tapa arqueada y manejables. Con este fin, en 1934 Gibson lanza la célebre '18”-Wide Super 400', que se convierte enseguida en el paradigma de la guitarra “archtop”. 

Elvis Presley
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Elvis Presley

Tras el final de la IIª Guerra Mundial, los esfuerzos de la marca se concentran en el perfeccionamiento de las pastillas P-90 para sus guitarras eléctricas. De ello surgen, entre 1946 y 1951, la ES-5 (la primera con triple pastilla), la ES-175, la L-5CES y, finalmente, la Super 400CES (“Cutaway Electric Spanish”).

Les Paul
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Les Paul

En enero de 1948 el célebre guitarrista Lester William Polsfuss, más conocido como Les Paul (Waukesha, Wisconsin, 1915), sufre, en Oklahoma, un accidente automovilístico en el que se lesiona brazo y codo derechos. Los doctores le dicen que no hay forma de que recupere el movimiento del codo, y que su brazo va a permanecer siempre en la posición en la que los médicos la dejen. Por ello, Paul les pide que le coloquen el brazo con un ángulo tal que le permita sostener y tocar la guitarra. Le toma un año y medio recuperarse y empezar a experimentar: no en vano es uno de los precursores de la guitarra eléctrica de cuerpo sólido. Pero Paul no encuentra lo que busca hasta 1951, cuando, a partir de sus sugerencias, Gibson diseña una guitarra para él y se la presenta: la inmortal 'Les Paul'.

Paul McCartney y John Lennon (The Beatles)
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Paul McCartney y John Lennon (The Beatles)

En 1964, cuando los instrumentos de Epiphone se fabricaban en Kalamazoo, el bajista de Los Beatles, Paul McCartney, adquiere una Epiphone 'Casino' para sus grabaciones en estudio. Con ella toca, por ejemplo, el célebre solo de guitarra en 'Ticket To Ride' (1965). Dos años después, mientras el grupo compone 'Revolver', John Lennon y George Harrison compran varias 'Casino'. Consta que, a partir de ese momento, Lennon coloca su 'Rickenbacker 325' en la repisa y comienza a utilizar la Epiphone como uno de sus principales instrumentos durante el resto de sus días en la banda. 

Roy Orbison
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Roy Orbison

En, 1957, en pleno auge, Gibson absorbe a su mayor competidora, Epiphone, lo cual, al tiempo que aumenta su producción (hasta alcanzar, en 1965, el récord de 100.000 instrumentos vendidos en un año) genera algún tropiezo. Así, por ejemplo, pese a que la gama 'Les Paul' se vende muy bien, debido al alto coste de su cuerpo (de arce y caoba), en 1961 el modelo es sustituido por la 'SG'.

Keith Richards y Ron Wood (The Rolling Stones)
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Keith Richards y Ron Wood (The Rolling Stones)

En los años  ‘60 y ‘70, Gibson usa la marca 'Maestro' para comercializar sus célebres pedales de efectos, uno de los cuales, el 'Fuzz-Tone', es usado por The Rolling Stones en 1965 en su primer éxito planetario '(I Can’t Get No) Satisfaction'. La década de oro de la firma termina en el año 1969, con la compra de Gibson por parte de una compañía ecuatoriana.

Bob Marley
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Bob Marley

Entre 1974 y 1984, la histórica fábrica de la Parsons Street, abierta en 1919, se muda paulatinamente de Kalamazoo a Nashville, Tennessee, y se inauguran nuevas plantas: en Memphis, para las guitarras eléctricas semi-macizas y personalizadas; y en Bozeman, Montana, para los instrumentos acústicos. El desmantelamiento, lento pero inexorable, culmina en medio de una crisis que amenaza con llevar a la quiebra a Gibson, que en 1986 es salvada, casi in extremis, por sus actuales propietarios.

Elvis Costello
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Elvis Costello

Desde la aparición de Juszkiewicz y Berryman, Gibson se ha convertido en un auténtico holding musical, que en la actualidad incluye: 'Kramer' y 'Steinberger' (guitarras), 'Tobias' (bajos), 'Baldwin' (pianos), 'Oberheim' (amplificadores, procesadores de efectos, MIDI y baterías 'Slingerland'.

Jimmy Page (Led Zeppelin)
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Jimmy Page (Led Zeppelin)

Otra compañía estrechamente relacionada con Gibson es la Heritage Guitars, de Kalamazoo, fundada por los propios empleados de la empresa cuando ésta se mudó a Nashville. Por lo demás, tras remontar el vuelo, Gibson no ha vuelto a flaquear jamás, ni a variar su rumbo, que sigue, como siempre, marcando los acordes del futuro.

Hijo de una pareja de inmigrantes –él inglés, ella peruana–, Orville Gibson nace en el estado de Nueva York en 1856. Consta que tiene cuatro hermanos, pero por lo demás, de su infancia y juventud no ha trascendido casi nada. De hecho, no vuelve a saberse de él hasta que reaparece en Kalamazoo, Michigan, con 38 años, un empleo en una zapatería y un sueño por entregas en el taller de lutier de su casa, donde Gibson diseña y construye, con gran dedicación y esmero, un nuevo tipo de mandolina que, a la postre, resulta revolucionaria: la primera con la tapa y el fondo de la caja de resonancia curvados, claramente inspirados en los violines. Surgen así la F y la A, dos mandolinas dotadas de un sonido infinitamente mejor que las mejores del momento, y, además, mucho más fáciles de fabricar. Pese a no ser ya un niño, parece evidente que estamos ante un hombre con un gran futuro.

[Lea también: La historia de Gibson en 15 guitarras]

En 1898 Gibson patenta por fin su nuevo concepto de mandolina, aunque no funda The Gibson Mandolin-Guitar Mfg. Co., Ltd. hasta cuatro años después. Tiempos muy largos incluso para un lutier, y aún más para uno cuyas mandolinas son ya muy celebradas (y solicitadas) en Kalamazoo. Según parece, Gibson –en la mejor tradición de los grandes visionarios de todos los tiempos– sufre desde tiempo atrás de trastornos psicológicos. ¿Será el miedo a perder su tranquilidad, su libertad, sus ritmos y sus manías de genio? ¿Miedo al propio éxito? Las preguntas surgen espontáneas cuando todos a su alrededor le auguran triunfos y él sigue dudando. En cualquier caso, si lo que Orville teme tiene algo que ver con lo mencionado, entonces su temor no sólo es fundado, sino que se queda francamente corto cuando –de nuevo ¡por fin!–, el taller se abre al público.

El paso de Orville Gibson por el firmamento de la música se parece, así, al de un meteorito en la noche, pero es tan brillante que su estela aún lo ilumina, ya que su idea determina el desarrollo de muchos otros instrumentos de cuerda y, por extensión, el de la propia música del siglo XX y de lo que llevamos del XXI; ello, gracias también a que hasta hoy, año 107 de la “era Gibson”, los sucesivos dueños de la marca –unas veces adaptándose a los nuevos tiempos, otras, adelantándose a ellos– nunca han dejado de “perseguir el futuro” que Orville Gibson diseñó y construyó con gran lucidez. 

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