Baúles y maletas: una historia del viaje

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Maleta de compartimentos
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Maleta de compartimentos

Conocida como “modelo ideal”, donde se podían guardar nada menos que cinco trajes de hombre completos, un abrigo, 18 camisas, ropa interior, cuatro pares de zapatos, un sombrero, tres bastones y un paraguas.

Maleta-secreter
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Maleta-secreterMaleta-secreter realizado en 1936 por encargo del director de orquesta Leopold Stokowski. Los artesanos imaginaban y producían baúles especialmente preparados para la escritura, el aseo personal, y las adaptaciones a cualquier tipo de accesorio imaginable. Todo a medida de cada necesidad. 
neceser de viaje Milano
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neceser de viaje MilanoFue uno de los primeros diseños de este tipo de complemento y un buen ejemplo del estilo ‘art déco’. La reducción del equipamiento del viaje es la historia de la simplificación de las convenciones sociales en los objetos y en los ceremoniales.
El neceser de Marthe Chenal
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El neceser de Marthe ChenalLouis Vuitton diseñó este neceser de viaje para Marthe Chenal, una popular cantante de los años treinta, utilizando piel de cocodrilo y caparazón de tortuga.
La maleta de sultán
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La maleta de sultán Una de las piezas realizadas por Louis Vuitton para el sultán Abdul-Hamid II.
Comienzos del siglo XX
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Comienzos del siglo XXBolso de viaje Le Steamer, diseñado en 1901. Las maletas de hace algún tiempo debían arrostrar además accidentados desplazamientos, de modo que era prioritario potenciar la seguridad y la impermeabilidad de los materiales.
Maleta-cama
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Maleta-camaLa maleta-cama fue un pedido especial encargado por Savorgnan de Brazza para un viaje a África. La búsqueda de solidez explica la variedad y cantidad de cerraduras y herrajes, los refuerzos por todo alrededor, elementos verdaderamente estructurales, necesarios.
Un viaje por las nubes
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Un viaje por las nubes

En Louis Vuitton idearon unas maletas especiales para globo aerostático. La magnificencia de una maleta artesanal es en sí misma una gratificación, que se perpetúa en la invención de algunos hombres de gusto que hasta hoy se divierten inventando equipamientos de todas formas y colores.

Ilustres y rígidas
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Ilustres y rígidas De arriba abajo y de izquierda a derecha: maleta cuadrada en piel color ‘vachetta’ con bolsillos pegados en el frontal, de Tod’s; modelo en piel de vacuno color camel con estampado de etiquetas vintage, de Acosta; en piel teñida en color rojo pespunteada en hilo blanco y con cierres metálicos, de Hermés; el modelo con bolsillos pegados y cierre de cremallera, en cuero color caramelo, es de Salvador Bachiller (250 euros); y maleta modelo Samsonite System 4 De Luxe, en color gris metálico con remates y asas en piel pespunteada, de Samsonite.

Hasta hace bien poco, viajar era algo extraordinario. Un placer para los pudientes, una obligación para los que emigraban por cualquiera de las horribles razones que expulsan a los pueblos de su tierra. Pero fuera por placer o por necesidad, viajar encerraba algo solemne e inusual, un poco sobrecogedor, un acontecimiento para el que uno se preparaba con tiempo, inventariando, reuniendo y empaquetando todo aquello que le conformaba como ser social, cultural y económico.

Símbolo del viaje, las maletas, los baúles, las muy diversas piezas del equipaje, han ejercido siempre sobre nosotros una fascinación particular, no sólo como objeto de transporte, sino de colección, seguramente porque participan del carácter seductor de algo destinado a conservar, esconder, proteger, solemnizar. No hace mucho los viajes duraban semanas, meses.

Sobre los techos de los carruajes y diligencias, los equipajes se amontonaban y encajaban según la pericia de los viajeros y la caprichosa morfología y consistencia de los bultos. Con el auge del transporte por ferrocarril y por barco, las necesidades de almacenamiento provocaron la primera gran transformación de los baúles, cuya tapa dejó de ser abovedada adquiriendo superficies planas que permitieran la superposición. 

El peso, sin embargo, no representaba ningún problema, porque de todos los traslados se ocupaba la compañía de transporte. Los materiales eran, por tanto, pesados, cuero grueso y madera principalmente, lo que explica el origen de las primeras firmas de renombre en el mundo de las maletas, como la británica Swaine Adeney, o las francesas Hermès y Louis Vuitton, formadas en la artesanía de las sillas de montar o de la carpintería. Los procedimientos artesanales no han variado prácticamente en un siglo de actividad de las grandes casas de valijas francesas: Louis Vuitton, Hermès y Cartier, cuyas tradiciones se han visto ennoblecidas con la selección de los materiales más preciados para conseguir los más nobles resultados, de una belleza incontestable. 

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