Los mejores jets privados: así son los vuelos a la carta de Empty Leg

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En los 25 años que lleva operando vuelos privados, Empty Leg ha fletado más de 113.000, con 12,3 millones de pasajeros. Los servicios que ofrece son fáciles de resumir: elija cuándo y dónde quiere viajar, las 24 horas de cualquiera de los 365 días del año y, a través de una llamada, hágaselo saber.

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La aviación ejecutiva es una de las especialidades de esta empresa, que ofrece total flexibilidad como una de sus principales ventajas. Al contar con terminales específicas, al viajero –o a los viajeros, es posible añadir o descontar pasajeros en el último momento– le basta con llegar unos 30 minutos antes del despegue y simplificar los trámites de embarque.

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Empty Leg cuenta con acceso a una amplísima flota de jets que, por sus características, llegan a muchos más aeropuertos que las líneas regulares, lo que permite llegar más cerca del destino final, eliminar escalas o, incluso, volar a varios lugares el mismo día sin necesidad de ajustarse a horarios preestablecidos.

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La privacidad es otro de los valores añadidos en la aviación ejecutiva: el viajero accede al avión y desembarca con total discreción, puede mantener reuniones confidenciales a bordo y, además, viajar acompañado de su mascota y del equipaje, lo que evita cualquier riesgo de pérdida.

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La personalización permite también elegir el menú o el catering durante el trayecto, sin limitaciones, incluso del restaurante preferido si así se desea.

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La filosofía es clara: a diferencia de los vuelos regulares, con Empty Leg es el avión el que se adapta al cliente. 

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Su flexibilidad, valorada en términos de coste hora por persona, ha conseguido que la aviación ejecutiva, lejos de estar reservada para una élite, esté cada vez más al alcance de las personas que valoran su tiempo.

Trabajar en la oficina por la mañana, almorzar a bordo camino de una reunión en Londres y regresar a casa de noche. El tiempo es una de las variables que el usuario de un jet privado compra: el que se ahorra en las interminables esperas de los vuelos regulares; el que gana al decidir el momento de ida y de regreso sin depender de la disponibilidad o el que supone viajar al aeropuerto más cercano al destino, no siempre accesible para las líneas habituales. 

Tiempo por un lado, pero también confort, privacidad, conveniencia, flexibilidad, seguridad, rapidez y también exquisita atención y lujo, muy por encima de los que cualquier clase business puede ofrecer. Con 25 años de experiencia, Empty Leg ofrece jets privados para cubrir trayectos en todo el mundo los 365 días del año.

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