Viaje a la Irlanda ancestral: una ruta especial por el sur de la isla

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Imagen del puerto de Kinsale, en la ciudad de Cork, nuestra primera parada y la segunda ciudad más grande del país.

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Agradable y acogedora, ofrece calles tranquilas con restaurantes, galerías de arte, museos (como el de la mantequilla) y pubs singulares con cervezas artesanales y música en vivo.

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Apetece pasear por el English Market (en la imagen), uno de los más antiguos de Europa, donde encontramos una sabrosa morcilla y un exquisito pan de soda. 

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Imprescindible también ver la catedral neogótica de San Finbar, con su ángel en la cúpula (se cuenta que el día que se caiga se acabará el mundo), y subir los 132 escalones del campanario de la iglesia de Santa Ana, con increíbles vistas.

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A pocos minutos de Cork se encuentra Blackrock Castle, castillo medieval reconvertido en Museo de la Ciencia, y el colorido pueblo marítimo de Cobh, donde embarcaron los últimos 123 pasajeros del Titanic.

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En Midleton, recorremos la bella destilería de whisky Jameson, que data del 1795 y conserva antiguos enseres, como el alambique más grande del mundo, con capacidad superior a los 144.000 litros.

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Visitamos también el castillo de Lismore, una joya gótica con un bello jardín. Entre sus piedras vivió el sexto hijo del noveno duque de Devonshire, Lord Charles Cavendish, y su esposa, la actriz Adele Astaire, hermana de Fred Astaire, que reformó las dependencias y construyó una piscina para sus amigos de Hollywood.

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En la costa este de Cork, la localidad pesquera de Kinsale, pese a su colorido, esconde una historia trágica: en 1915 un torpedo alemán hundió el RMS Lusitania. Después de almorzar en el restaurante-tienda de pescado Fishy Fishy, recorremos Charles Fort, una fortaleza del siglo XVII.

Desde sus orígenes, Irlanda fue receptora de toda clase de vientos: religiosos, culturales, políticos y económicos. Celtas, vikingos y normandos habitaron esas tierras dejando un amplio legado histórico-artístico. En este recorrido por los condados de Cork, Waterford y Tipperary escuchamos mil y una leyendas de luchas y sueños pasados. La irlandesa es una sociedad plural y pujante que se siente orgullosa de su historia y sus ancestros.

 

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