Un paseo por Nápoles, desde el barrio español hasta Pompeya

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EUROSTARS HOTEL EXCELSIOR, LA BIENVENIDA
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EUROSTARS HOTEL EXCELSIOR, LA BIENVENIDA

Frente al golfo de Nápoles, como si de la puerta de entrada a la ciudad se tratara, en el Eurostars Hotel Excelsior el paso de los años –110 ya– no ha hecho sino asentar la leyenda que en su día alimentaron las visitas de actores y actrices de Hollywood, jefes de Estado y familias reales y que una reciente reforma se ha encargado de que luzca en todo su esplendor: lámparas de cristal de Murano, mármoles de Carrara, revestimientos de seda... Su espectacular salón-comedor, donde se sirve el desayuno a diario, es uno de sus espacios emblemáticos.

POMPEYA, LA CIUDAD ENTERRADA
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POMPEYA, LA CIUDAD ENTERRADA

A apenas 25 kilómetros de la ciudad se encuentra Pompeya, la ciudad romana enterrada por una violenta erupción del Vesubio en el año 79. Cubierta y conservada por las cenizas y olvidada durante siglos, los primeros trabajos de excavación datan de mediados del siglo XVIII. En la actualidad, Pompeya, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, ofrece un testimonio único de la vida cotidiana en la Roma del siglo I que recibe cientos de miles de visitantes al día. En la foto, una escultura de Igor Mitoraj junto al recinto de la ciudad.

LA ROMA DEL SIGLO I, INMORTALIZADA
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LA ROMA DEL SIGLO I, INMORTALIZADA

Frescos domésticos perfectamente conservados, inscripciones, lavanderías y bares-restaurantes callejeros junto al templo de Júpiter, el foro o la basílica. Pompeya es la única ciudad romana que ha llegado hasta nuestros días sin modificaciones posteriores. Se calcula que en el momento de la erupción, el número de habitantes era de entre 10.000 y 15.000. Los cadáveres encontrados hasta ahora son unos 2.000, aunque es difícil conocer por el momento cuántos lograron huir antes de la gran erupción. En la imagen, una calle de la ciudad.

EL NÁPOLES QUE IMAGINAMOS
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EL NÁPOLES QUE IMAGINAMOS

No pretendemos aquí un exhaustivo repaso de los atractivos de la ciudad de Nápoles, solo algunos apuntes. La ciudad que uno imagina, la que han forjado las referencias cinematográficas, llena de vida, calles estrechas y escalinatas, casas de puertas abiertas y ropa tendida, se concentra en el llamado Quartieri Spagnoli o barrio español, a un costado de la muy concurrida vía Toledo, en pleno centro de la ciudad. 

ARTE CALLEJERO EN EL BARRIO ESPAÑOL
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ARTE CALLEJERO EN EL BARRIO ESPAÑOL

La inquietud de los jóvenes artistas, que comenzaron hace unos años a decorar con murales las paredes del avejentado barrio español, es solo uno de los aspectos que está contribuyendo a la recuperación de una zona perseguida por la mala fama y que, sin embargo, encierra entre sus calles gran parte de la esencia de Nápoles. La creatividad de los artistas no se ha mantenido ajena, no podía en Italia, a la presencia de Maradona en el equipo de fútbol de la ciudad, que le sirvió en 1987 para ganar el Scudetto por primera vez en sus 60 años de historia.  

EL OTRO TESORO SUBTERRÁNEO
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EL OTRO TESORO SUBTERRÁNEO

Nápoles puede ser recorrida a pie con relativa facilidad. Pero la visita al metro es obligada para descubrir su muy peculiar línea 1, cuyas estaciones están jalonadas de obras de arte, arquitectónicas, pictóricas, esculturales, que forman ya parte del patrimonio de la ciudad. La foto de la imagen pertenece a la estación de Toledo, obra del arquitecto español Óscar Tusquets, con iluminación del estadounidense Robert Wilson, para lograr un espacio de reminiscencias marinas que se completan, en la planta superior, con murales del sudafricano William Kentridge.

CASTILLO DEL HUEVO
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CASTILLO DEL HUEVO

Es otra de las vistas desde las habitaciones del Eurostars Hotel Excelsior orientadas al mar. El Castell dell'Ovo (castillo del huevo) es una fortaleza construida en el siglo XV sobre un islote de la costa napolitana. La visita permite disfrutar además de una expléndida panorámica del golfo de Nápoles y de la misma ciudad desde su terraza armada con cañones defensivos. 

BELENES, MÁS QUE UNA TRADICIÓN
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BELENES, MÁS QUE UNA TRADICIÓN

En Nápoles, los belenes navideños son algo más que una tradición que se desempolva del baúl de los recuerdos cada 12 meses. La calle San Gregorio Armeno es una prueba de ello. Allí, durante todo el año, conviven abarratodas tiendas con decoraciones navideñas junto a auténticos artesanos que tallan a mano elaboradísimas figuras, no solo de iconografía religiosa, también de personajes de la actualidad, con rasgos humorísticos o incluso con el rostro del cliente que así lo desee. 

LA TERCERA MEJOR TERRAZA DEL MUNDO
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LA TERCERA MEJOR TERRAZA DEL MUNDO

La terraza es otro de los espacios del Eurostars Hotel Excelsior que admiten pocas comparaciones en Nápoles. Con impresionantes vistas sobre el mar y una espectacular panorámica del mítico volcán Vesubio, este 'roof garden' acoge el restaurante La Terrazza, con cocina mediterránea de alta calidad. Que en 2014 fuera premiada como la tercera mejor terraza del mundo es solo una anécdota en la historia de un espacio único.

Muchas veces el visitante se acerca a su destino buscando las referencias que la literatura o el cine o la leyenda han forjado en su mente. En Nápoles, por ejemplo, no es difícil encontrarse con esa ciudad caótica y bulliciosa en la que pequeños scooters con uno o varios pasajeros, no siempre con casco, driblan coches y peatones entre pitidos y acelerones. Basta con acudir a media mañana a la Vía Toledo, una de las arterias de la ciudad, de más de un kilómetro, para asistir a ese espectáculo.

Tampoco es difícil toparse con el paisaje de callejas estrechas, escalinatas empinadas, puertas abiertas, vecinos y vecinas en el umbral y ropa tendida en los balcones que vinculamos a la ciudad. Se extienden por el Quartieri Spagnoli, o barrio español, una popular zona de imprescindible visita para conocer las esencias de Nápoles.

Pero esta ciudad italiana, que goza de una privilegiada situación frente al Mediterráneo en el golfo de Nápoles, esconde muchas otras sorpresas: rincones con encanto y pequeñas trattorias en los que disfrutar de una pizza napolitana; plazas abiertas que invitan al paseo o al solaz, como la del Plebiscito; o monumentos como la catedral de la ciudad, el Castell dell’Ovo o la Basílica y el Convento de Santa Clara. En uno de esos rincones se encuentra el Museo Capilla San Severo, consagrado casi exclusivamente a la exposición de la escultura del Cristo Velado, de Giuseppe Sanmartino. No se lo pierdan

Hay, además, otra razón por la que deberíamos viajar a Nápoles al menos una vez en la vida: su cercanía a Pompeya (25 km), la ciudad romana que una erupción del volcán Vesubio sepultó en el año 79 después de Cristo y que las cenizas han mantenido inmortalizada durante siglos hasta que las excavaciones comenzadas en el XVIII descubrieron un tesoro que permite conocer, como nunca antes, la vida cotidiana de la Roma del siglo I.

Las imágenes que acompañan esta publicación no pueden, ni pretenden, mostrar todo lo que da de sí Nápoles. Solo servir de puerta de entrada para descubrir sus secretos.

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