Nos adentramos en 'el último castillo de Mozart', el austriaco Schloss Stuppach

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La historia del castillo se remonta al año 1130. Sin embargo, fue sólo en los siglos XVI y XVII, y después de haber sido completamente rediseñado, cuando obtuvo el reconocimiento que merecía.

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El Schloss Stuppach era utilizado como un club internacional de negocios de alto calibre que albergaba una gran cantidad de eventos, desde literarios hasta musicales.

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El castillo fue uno de los destinos favoritos de famosos de la época como Napoleón Bonaparte o el emperador Francisco I de Lorena.

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Hasta el día de hoy, el castillo sigue siendo visitado por muchos miembros de la realeza, así como por algunas de las personas más ricas del mundo.

 

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En el interior se puede disfrutar de una serie de instalaciones de entretenimiento, desde un club de negocios de alto nivel hasta un atelier. 

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En la planta sótano, hay muchas salas históricas para ver, incluyendo la sacristía, una pequeña capilla, una mazmorra y una sala de jardinería.

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Imagen de una de las 50 habitaciones del castillo.

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Vista panorámica del castillo, que en su conjunto ocupa una superficie de 2.500 metros cuadrados y cuenta con 50 habitaciones, innumerables baños y un ala oeste independiente y adaptable.

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En la primera planta destacan los salones más sofisticados, como el Salón Mozart, una sala con chimenea, una tienda de vinos, un cine e incluso una cocina profesional de catering.

El dueño de Schloss Stuppach, el conde Franz von Walsegg, encargó a Mozart que escribiera un Réquiem especial para su difunta esposa, lo que dio origen a una de las obras más famosas y misteriosas de Mozart. Desde entonces, el castillo pasó a conocerse más como 'el último castillo de Mozart'. 

Allí pasó largas horas y creó las semillas de algunas de sus obras maestras. Gentleman se adentra en las paredes de uno de los lugares que más conexión tuvo con el genio de la música y que más turistas recibe de la Baja Austria, en Semmering.

 

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