Una vuelta por los clubes privados del mundo

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ROPPONGI HILLS CLUB (Tokio, Japón)
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ROPPONGI HILLS CLUB (Tokio, Japón)

El ‘dress code’ en Roppongi Hills Club está tan repleto de prohibiciones y restricciones que lo mejor para desenvolverse en tan hermético entorno es enfundarse un infalible traje con corbata. El uso de pantalones vaqueros o cualquier tipo de ropa deportiva queda terminamente prohibido. Y eso pese a que su leit motiv sea ‘The ultimate in urban culture’. Aun así, los nipones, para ciertos aspectos, siguen observando una cultura muy estricta. Cualquiera puede ser socio de este club, con restaurante y zona de coctelería propia, que también ofrece encuentros relacionados con el mundo del arte, áreas reservadas, descuentos en hoteles y spas de lujo por todo el mundo, y un par de fiestas al año. La cuota es elevada, desde 1.200 yenes anuales (unos 8.300 euros).

21 CLUB (Nueva York, Estados Unidos)
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21 CLUB (Nueva York, Estados Unidos)Abierto oficialmente en 1930, es el bar clandestino o ‘Speakeasy’ más famoso de Nueva York. Presume de disponer de diez salas privadas, tres restaurantes abiertos al público y una de las hamburguesas más famosas de la Gran Manzana, que ronda los 30 dólares. Exigen chaqueta para las comidas y corbata para la noche. En su web muestran incluso la colocación de las mesas que poseen de manera continua alguno de sus socios más ilustres, desde Bill Gates a Harrison Ford, aunque obviamente los socios tienen sus noches cerradas a los visitantes. El local está repleto de reliquias de los que por allí pasan: desde raquetas de John McEnroe a palos de golf de Jack Nicklaus.
Core (Nueva York, Estados Unidos)
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Core (Nueva York, Estados Unidos)Pertenecer a Core es tener acceso privilegiado a jets privados y coches de lujo de manera casi instantánea, pero también asistir a charlas, encuentros privados y eventos culturales que organizan solo para socios. Las paredes del club son una galería de arte contemporáneo en sí, con originales de Warhol o Alexander Calder.
Sociedad Bilbaína (Bilbao, España)
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Sociedad Bilbaína (Bilbao, España)Situada en un edificio declarado Bien Cultural con la categoría de Monumento, la Sociedad Bilbaina es uno de los centros privados más antiguos de España. Desde 1839 lleva siendo un club cultural y social donde ir a discutir de política o a disfrutar en vivo de algunos de los más ilustres nombres de la literatura o la música que pasan por Bilbao. Si Bob Dylan pasó por ahí, por algo sería. Más allá de su concurrido restaurante (donde van a comer algunos popes de la cultura vasca casi a diario), de sus históricas dependencias, destaca su biblioteca y hemeroteca, con una colección de 1.000 impresos del siglo XVI, catalogados como fondos antiguos y monografías modernas en distintos idiomas. También cuenta con una colección de más de 700 títulos históricos de revistas y prensa.
The American Club (Hong Kong, China)
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The American Club (Hong Kong, China)Desde 1925 lleva abierto este club en Hong Kong, conservando toda la tradición heredada de sus hermanos clubes británicos. Cuenta con dos espacios bien diferenciados: The Town Club (que ocupa dos plantas de uno de los rascacielos más famosos de la ciudad, y que sirve para encuentros más improvisados de los socios, cenas privadas y lujo más urbano), y The Country Club (en un entorno campestre en Tai Tam, una preciosa bahía al sur de la ciudad, para disfrutar de la naturaleza, el deporte al aire libre, un spa y otros privilegios). Dado que la cuota mensual no supera los 300 euros, hay una amplia lista de espera de nuevos socios.
Soho House (Londres, Reino Unido)
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Soho House (Londres, Reino Unido)En este club privado la lista de espera es una de las más largas del mundo, pese a llevar funcionando desde 1995. Aun así, este personal club de hoteles, restaurantes, bares, spas, centros deportivos y salones para eventos privados, ha sabido aunar lo tradicional y lo exclusivo con la modernidad y sofisticación del lujo contemporáneo. Comenzaron en Londres, pero ya tienen locales en Nueva York, Berlín, Toronto, Chicago, Miami y Los Ángeles. Sus fiestas se convierten en los grandes eventos del año, según la ciudad que elijan a tal efecto.
Luxury Purple Club (Madrid, España)
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Luxury Purple Club (Madrid, España)Luxury Purple Club es el punto de encuentro del mundo del arte, la alta relojería, las reuniones de negocios y sociales en su terraza con vistas al Retiro, e incluso el lugar para disfrutar de su bodega privada de Lavinia. Su base reside en la sastrería (con más de 5.000 referencias) y asesoría de imagen en un círculo de confianza con cuotas de socio que parten de los 1.200 euros al año.

"Dicen que algunos de mis jugadores se creen estrellas y beben whisky; a mí esos comentarios me traen sin ciudado, pero sí me he dado cuenta de que los que solo beben batidos, no ganan muchos partidos”. En estos términos se expresaba Casey Stengel, el más famoso de los entrenadores de béisbol de la Major League Baseball estadounidense en la década de los cincuenta. Personaje conocido no solo por crear las mejores ‘double play’ de la historia, sino también por su perfil de asiduo a exclusivos locales donde el whisky y las tertulias sobre deporte y mujeres formaban parte de la discreción que rodeaba a cada espacio.

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Stengel era un habitual de los clubes privados que proliferaban en el Nueva York de mediados del siglo pasado, aquellos por los que también se dejaban ‘caer’ actores como John Barrimore o Humphrey Bogart. De uso exclusivo y riguroso para socios, lograron gran fama en la cultura de postguerra en EE UU, aunque, en realidad, encuentran sus orígenes en Londres.

[Lea aquí: Los clubs de la juerga del Nueva York de los 70]

El White’s Club fue el primero de una serie de clubes en que los socios todavía hoy siguen pagando cuotas de hasta cuatro ceros al año. Situado en St Jame’s Street, su lista histórica y actual la conforman figuras tan relevantes como el Príncipe de Gales, nobles como Conrad Black, novelistas como Tom Stacey o el ex Primer Ministro británico, David Cameron. Una única mujer lo ha podido visitar en toda su historia: la Reina Isabel II, en 1991. De 1832 data el Carlton Club, también conformado únicamente por nobles tories, y al que no hace mucho se sumó como miembro la primera y única mujer de su historia: Margaret Thatcher.

Pronto se exportaría este modelo a ciudades de influencia colonial británica, como Singapur o Nueva Delhi. Pero su fama internacional y éxito crápula llega en el periodo de entreguerras en Nueva York, cuando las reuniones clandestinas proliferaban y los despachos de Wall Street se trasladaban a un club privado donde poder aflojarse el nudo de la corbata. Hoy en día, el concepto de club vive un renacimiento, auspiciado por la necesidad recibir una atención personalizada frente a la masificación. Aun así, el cartel de ‘Members Only’ mantiene intacto su sempiterno poder de seducción.

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