De Beijing a Hong Kong: visitamos los hoteles más lujosos de China

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Fuchun Resort
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Fuchun Resort

Entre las colinas y el té. Este complejo fue proyectado por un magnate de la prensa de Taiwan, que se inspiró en una pintura de Huang Gongwang, quien a su vez, estaba embrujado por la idea del paisaje ideal. Fuchun se caracteriza por su elegante sencillez, atención a los pequeños detalles y enfoque sobre el relajo y el confor. Las villas individuales son especiales, con sus propios jacuzzis y absoluta intimidad. Igual que las suites del hotel, muy espaciosas y con una bella decoración. Es maravilloso disfrutar del té de la tarde en el acogedor salón, con sus vistas de cuento de hadas sobre el lago. Con dos lindos restaurantes, un balneario precioso y una fantástica piscina, es un lugar extraordinario para quedarse, quizás combinándolo con una vuelta por su campo de golf de 18 hoyos, mientras se sucumbe al encanto del paisaje verde de colinas que lo rodea.

Kayumanis Nanjing
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Kayumanis Nanjing

Lujosos imperios en miniatura. Nanjing ha sido la capital de China dos veces, lo que la convierte en una de las ciudades a visitar con más interés histórico. Un lugar ideal donde quedarse, es en una de las 21 villas Kayumanis, ubicadas en una situación ideal, en medio de una zona de belleza natural, fuera del ajetreado centro de la ciudad. Cada villa es única e incluye piscina propia y termas calientes. Ideal para la relajación. El balneario ofrece varios tratamientos basados en el conocimiento chino tradicional. El restaurante sirve comidas occidentales y orientales. Cada villa tiene una cocina de lujo, de modo que aquellos que realmente se sientan en casa, puedan probar a cocinar su propia comida china.

Hainan
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Hainan

La sorpresa tropical de China. Hainan, la isla de los mares del sur de China, se conoce también como ‘el Hawai de China’. Aunque algo exagerado, Hainan tiene potencial para convertirse en un paraíso tropical totalmente desarrollado, pues las inversiones que están realizando las cadenas hoteleras internacionales auguran un gran futuro para Hainan. Su centro es Sanya, lugar de bellísimas playas blancas, palmeras, mar cálido y un campo de golf de primera categoría: un ex retiro lujoso invernal para los dignatarios de Beijing, hoy poblado por nuevos ricos chinos y rusos, o por explotados ejecutivos expatriados, para quienes Sanya es el lugar ideal para tomar el sol y recuperar su vitalidad.

Four Seasons de Hong kong
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Four Seasons de Hong kong

La fusión perfecta. Debido a la privilegiada posición del Victoria Harbour en Hong Kong, cada rincón de este hotel ofrece vistas sobre el agua de color turquesa que bordea el puerto y el distrito de Kowloon. Espléndidas son las vistas desde la piscina, que parece lindar con el mar. Todas las habitaciones tienen televisión de pantalla plana, conexión sin cables a Internet, y hermosos cuartos de baño. Las suites Harbour View ofrecen increíbles vistas y total intimidad.  

The Peninsula Hong-Kong
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The Peninsula Hong-Kong

Grandeza clásica. En este refugio queda garantizado el mejor y más personalizado servicio. Existe un Rolls-Royce o un helicóptero a disposición, para transportarle desde y hasta esta perla de hotel, situado en el Victoria Harbour de Hong Kong. El Peninsula Suite es el tope del lujo, con una formidable vista sobre el agua, desde el balcón privado. Además se pueden utilizar las espaciosas salas y dormitorios, una zona separada para reuniones o la práctica de ejercicio, y una despensa para el mayordomo, así como los diferentes restaurantes exclusivos, el balneario y las boutiques del hotel, que son razón suficiente para quedarse aquí hasta cumplir ochenta años.

Raffles Beijing
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Raffles Beijing

La calidad nunca se pierde. En 1900, dos franceses abrieron un pequeño restaurante con unas pocas habitaciones de invitados en Beijing. Debido a sus platos y sus vinos franceses, pronto el local se hizo popular. Más tarde, ya como el Gran Hotel de Pekin, pasó a manos del Sino-France Bank, y creció más. Era la época de los barcos de lujo a vapor y muchos de los viajeros de élite se quedaban en el hotel que se había hecho famoso, por ser el único hotel de lujo del extremo oriente. En 1937 los japoneses ocuparon el hotel, seguidos por la gente de Mao, que aquí organizó enormes banquetes.

The Peninsula Beijing
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The Peninsula Beijing

Un lugar de primera en el corazón de la ciudad. Este hotel es uno de los principales puntos de referencia de Beijing, situado en el centro del distrito comercial y al lado de lugares como la Ciudad Prohibida y la Plaza de Tiananmen. Ofrece lujo inimitable. Su arquitectura es de estilo tradicional, con el patio de los viejos distritos hutong. Los interiores están decorados con bellas obras de arte chino. El hotel tiene diez suites espaciosas, que además del dormitorio tienen comedor con servicio de mayordomo, estudio, una zona para hacer deporte y una serie de habitaciones de invitados. El dormitorio es un sueño, con un techo alto, paredes con pantallas de seda y bella ropa de cama.

Comuna junto a la Gran Muralla
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Comuna junto a la Gran Muralla

Artístico hotel con encanto. Pan Shiyi y su esposa, Zhang Xin, hicieron diseñar doce villas ultra modernas y vanguardistas a otros tantos arquitectos asiáticos. 

Banyan Tree
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Banyan Tree

Un paraíso en estilo tibetano. Un paraíso en un valle tibetano rodeado de montañas nevadas. He aquí el Banyan Tree Ringha, en la provincia china de Yunnan, una zona montañosa que ha sido oficialmente designada como el Shangri-La del gobierno chino y que forma parte del Gran Tibet, a 3200 metros sobre el nivel del mar. La arquitectura del lugar refleja la cultura tibetana local. 32 espaciosos albergues y suites son haciendas tradicionales de madera, humeantes chimeneas y balcones con vistas bien al valle o al río. El Ringha Lodge se construyó como residencia privada para un paisano tibetano y se volvió a montar en su actual localización. Escondite personal ideal para una familia, con dos dormitorios, dos baños, zona de estar y un patio encantador.

En la monumental Hong Kong
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En la monumental Hong Kong

Vista nocturna de hong Kong, una de las ciudades más turísticas de China.

Viajar a China es, desde hace siglos, uno de los sueños recurrentes de la mayoría de occidentales, un lugar común del color, de las dimensiones gigantescas, de las raíces mismas de la especie humana. Sus ríos infinitos, la Muralla más larga del mundo, sus montañas y sus mares han alimentado –junto con sus productos tan típicos y míticos, como las naranjas o los espaguetis– la fantasía de todos aquellos que alguna vez pensaron o vieron en ella la fuente inagotable de todo aquello que un hombre puede soñar conocer, ver, tocar, respirar, desde la China de los mandarines hasta la de los monjes, desde la China de la infinita paciencia hasta la de los jarrones, desde la del ancestral teatro simbólico hasta la de los cuentos medievales, desde la de Mao hasta –finalmente– la de la producción infinita, inagotable, de todo aquello que consumimos.

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