El legado de Yves Saint Laurent: la gran subasta del diseñador

  • Pantalla completa
1 de 9
Comparte la fotografía

La mansión del diseñador en la rue Bonapart de París. Antes fue residencia del pintor Èdouard Manet primero y del mariscal Hubert Lyautey más tarde. Fue redecorada por François-Joseph Graff y el dúo milanés Roberto Peregalli y Laura Sartori.

2 de 9
Comparte la fotografía

Estancia con vistas al jardín de la misma residencia.

3 de 9
Comparte la fotografía

Comedor de la residencia de Yves Saint Laurent en el centro de París. 

4 de 9
Comparte la fotografía

Su residencia Mas Théo, decorada por Jacques Grange, y situada en uno de los rincones más acogedores de la luminosa Saint Rémy en Provence, donde falleció Pierre Bergé

5 de 9
Comparte la fotografía

La singular 'datcha' normanda que compartían, construida en el parque de Château Gabriel (Bénerville-sur-Mer), y decorada por Grange al estilo de los ballets rusos y Léon Bakst.

6 de 9
Comparte la fotografía

Aspecto de uno de los salones con chimenea de la vivienda en la Normandía francesa.

7 de 9
Comparte la fotografía

Salón de la casa de Saint Rémy, en la Provenza.

8 de 9
Comparte la fotografía

Y la más sobria y sencilla de todas: Mabrouka (fortuna, en árabe), su villa en Tánger frente al estrecho de Gibraltar, que Bergé y Saint Laurent adquirieron 1990, también decorada por Grange, pero sin apenas concesiones al lujo.

Como heredero universal de Yves Saint Laurent (Orán, 1936–París, 2008), una de las primeras decisiones de Pierre Bergé (L’île d’Oléron, 1930–Saint Rémy de Provence, 2017), su sempiterno compañero, su alter ego, su socio y pigmalión, fue deshacerse en 2009 de buena parte de la soberbia y ecléctica colección de arte basada en la ‘audacia de la mezcla’ –concepto concebido por la vizcondesa Marie-Laure de Noailles–, y de otros valiosos objetos raros, de estilos, épocas y procedencias dispares, reunidos por ambos durante casi cincuenta años.

A través de la casa Christie’s subastó entonces en París más de 700 objetos, desde antigüedades, esculturas, mobiliario japonés o Art Decó a pintura flamenca del siglo XVII y obras de Goya, Matisse, Cézanne o Degas, incluso de Duchamp, Modigliani, Mondrian o Picasso. La denominada ‘subasta del siglo’ alcanzó 374 millones de euros, un récord de recaudación que, como buen filántropo, Bergé destinó en una buena proporción a su cruzada contra el SIDA.

Nueve años más tarde, por voluntad del propio Bergé, y por encargo de su marido Madison Cox, Sotheby’s acaba de subastar –del 29 al 31 octubre– en París 1.027 lotes procedentes de sus cuatro residencias, y así lo anticipó de hecho el título de la subasta: 'Pierre Bergé. De un hogar a otro'. De su mansión de la rúe Bonaparte, en el centro de la capital francesa –antigua residencia del pintor Èdouard Manet primero y del mariscal Hubert Lyautey más tarde–, decorada por François-Joseph Graff y el dúo milanés Roberto Peregalli y Laura Sartori.

Pero, también, de su residencia Mas Théo, decorada por Jacques Grange, y situada en uno de los rincones más acogedores de la luminosa Saint Rémy en Provence, donde Bergé falleció; de su singular datcha normanda, construida en el parque de Château Gabriel (Bénerville-sur-Mer), decorada por Grange al estilo de los ballets rusos y Léon Bakst; y la más sobria y sencilla de todas: Mabrouka (fortuna, en árabe), su villa en Tánger frente al estrecho de Gibraltar, que Bergé y Saint Laurent adquirieron 1990, también decorada por Grange, pero sin apenas concesiones al lujo.

LA ÚLTIMA SUBASTA
Pero el telón definitivo de esta diseminación se cerrará el 14 de diciembre, en las instalaciones de Pierre Bergé & Associés, con la subasta completa de libros y manuscritos de la biblioteca personal de Bergé. Si Giono y Cocteau dejaron una huella indeleble en su vida, en 1949 Bergé editó 'La Patrie Mondiale' con cuatro colaboradores irrepetibles: Camus, Breton, Sartre o Aragon…

Será la última de cuatro ventas sucesivas en los últimos tres años de ejemplares únicos de bibliofilia de los siglos XV al XX –lo cierto es que la subasta de 2015 incluyó un ejemplar de 'La Divina Comedia' de Dante, impresa en 1487, y una colección de las obras de Shakespeare editada en Londres en 1664– y de sus otras pasiones: la filosofía, la botánica, el diseño de jardines o los libros ilustrados, como 'Le Propriétaire des choses', publicado en Lyon en 1486. Se dispersará así definitivamente otra colección única, esta vez en papel, de un genuino mecenas de las artes, arquetipo de la gauche caviar: de izquierdas, pero amante del lujo.

Reportajes
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios