Por los senderos de África: un viaje especial por el bello continente

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Son numerosos los destinos y alojamientos que se disponen a lo largo del curso del Okawango (en esta imagen, el Jao Camp). El delta del río, que desemboca en el desierto del Kalahari, crea un gigantesco oasis verde de las dimensiones de la Comunidad gallega.

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Imagen del Jao Camp. Este pabellón de caza está formado por ocho estructuras montadas sobre palafitos y cubierto por techumbre vegetal. Toda la construcción está sobre el agua, incluso los pasillos que conducen a los bungalós. Por ellos no sólo se desplazan los turistas, sino también los monos y las hienas. (Foto Dook / Stock Photo)

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La imagen define el sentido del nuevo safari, el que actualmente se define como Safari Style. Un estilo que conjuga el lujo de aquellos tiempos con la sensación real de la aventura: polvo y champán, sudor y adrenalina. (Foto Dook / Stock Photo)

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Un guía local a bordo de un mokoro, la clásica embarcación indígena, entre los esteros del Okawango. (Foto Dook / Stock Photo)

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Los lugares de culto del Safari Style son los de otras épocas. Para evitar los problemas derivados de las guerras y guerrillas, el bandolerismo o las epidemias, Los Safari Style se desarrollan en las zonas más seguras del planeta no occidental. (Foto Dook / Stock Photo)

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En los países del África austral se encuentran algunos de los mejores pabellones de caza de todo el continente además de espectaculares parques privados poblados de animales de tusker, los elefantes de los grandes colmillos. Buena época para el viaje es la que va de mayo a octubre. (Foto Dook / Stock Photo)

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Uno de los pabellones que la cadena Game Tracker Orient-Express ha abierto en Botswana. (Foto Dook / Stock Photo)

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Una de las nueve tiendas montadas sobre palafitos del Mombo Camp, en la reserva de Morem. (Foto Dook / Stock Photo)

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El Boulder Lodge de Singita, en Sudáfrica. Se encuentra en el interior de una reserva de 44.000 hectáreas y pone a disposición de sus huéspedes nueve suites equipadas con ducha al aire libre, piscina privada y sala de estar. (Foto Dook / Stock Photo)

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Vista exterior del Boulder Lodge de Singita. En la bodega del pabellón se conservan más de 12.000 botellas de los mejores vinos del mundo. (Foto Dook / Stock Photo)

Safari, en lengua 'swajili', significa simplemente viaje. La palabra se convirtió en sinónimo de caza mayor en 1909 –el 'big game hunting' que habría creado el mito del safari africano– y ocurrió durante un safari en Kenia de Teddy Roosevelt. En nuestros días, el gran juego ha vuelto a empezar, sólo que es más difícil y, probablemente, más hermoso.

La finalidad no es abatir a un animal, sino observarlo. La mira es, como mucho, la de un objetivo fotográfico. Esto no significa renegar del pasado. En aquellos tiempos no se había formado aún la conciencia ecológica y el safari de caza tenía su propia lógica.

Era la que había codificado Ernest Hemingway en un famoso artículo aparecido en Esquire: “Será tan peligroso como tú quieras. El único modo de eliminar o disminuir el peligro es tu habilidad de tirador, y así debe ser. Tú sales a matar un león a pie y de la manera correcta y no para ser presa de sus colmillos”.

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