La casa más cara del mundo, a la venta por 200 millones de euros

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38.000 metros cuadrados es el total del espacio que compone The One, que cuenta en su interior con 12 habitaciones, 21 cuartos de baños, tres cocinas, piscina, cine, bolera, una colección de coches clásicos valorada en 30 millones de euros y un helipuerto.

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La propiedad goza de una visión panorámica de 270 grados que permite contemplar desde los rascacielos de Los Ángeles hasta las montañas de San Gabriel. En la imagen, vista general de la mansión.

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Un rincón de la piscina, que incorpora en su interior una pantalla de televisión gigante que se despliega a través de una serie de sistemas hidráulicos de última tecnología.

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Imagen de la sala de cine doméstico, una de las más avanzadas de todo Estados Unidos y valorada en dos millones de euros: dispone de 7.000 películas en el archivo del proyector y 40 cómodos asientos tapizados en cuero.

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Imagen de la bolera privada, que ocupa práticamente una planta entera.

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La bodega plagada de botellas de vino. La casa cuenta con otras dos bodegas más, una de ellas de champán.

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La mayoría de los muebles de la casa están diseñados por Roberto Cavalli. Solo la escalera del inmueble (en el centro de la imagen), que cuenta con dos ascensores, está valorada en casi dos millones de euros. A su vez, la vivienda sorprende con esculturas como la que puede apreciarse en el margen derecho de la imagen: una reproducción a gran escala de una cámara Leica, realizada por Liao Yibai y valorada en un millón de euros.

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La propiedad se vende amueblada y con todas las exclusivas piezas de arte que Bruce Makowsky seleccionó para su decoración.

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En la imagen pueden apreciarse algunos de los cuadros que dan color a la gran sala de estar.

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Prolongación de la misma sala, que cuenta con una televisión de plasma inspirada en una mini pantalla de cine.

Más que una casa, es una auténtica mansión. Y no una cualquiera, sino la más cara del mundo. Hace menos de un año que esta excentricidad del lujo está a la venta por 250 millones de dólares o, lo que es lo mismo, algo más de 203 millones de euros –aunque en el mundo del real estate ya se valora en 500 millones–.

El artífice es Bruce Makowsky, emprendedor y empresario inmobiliario que ha hecho de The One, el nombre de la vivienda, una de esas maravillas inmobiliarias, pero sobre todo arquitectónicas, difíciles de igualar. Situada en el exclusivo barrio de Bel-Air, en Los Ángeles, consta entre sus diversas espacios de 12 habitaciones, 21 cuartos de baño, tres cocinas, seis salones, una sala de masaje, spa, gimnasio, dos bodegas de vino y otra de champán, una sala de cine doméstico y una piscina de 25 metros.

Pero no son sus únicas joyas, ya que el propio Makowsky, que tardó más de cuatro años en diseñar la vivienda reconociendo ser el proyecto más complejo de toda su carrera, se ha encargado también personalmente de rodear a la mansión con más de un centenar de obras de arte contemporáneo, desde cuadros y esculturas a piezas del diseñador italiano Roberto Cavalli.

Aunque quizá, los platos estrella de su creación –si es que es posible quedarse con un par de ellos solo– sean la colección de coches clásicos en una de sus enormes salas, valorada en 30 millones de euros, y el helipuerto en el exterior.

Con Los Ángeles a sus pies y unas vistas espectaculares, la casa es la mezcla perfecta entre diseño, artesanía, tecnología avanzada y materiales excepcionales como el cromo, el vidrio y el acero inoxidable, entre otros. Lejos de juzgar el precio como excesivo, Makowsky lo justifica. “No se trata de una obra temporal ni de un lujo más como un yate o un cochazo, sino de una casa para toda la vida con todas las comodidades que uno pueda desear. El precio no es desorbitado”, cuenta el empresario, que antes de dedicarse al sector inmobiliario consiguió una fortuna gracias a su tienda de bolsos de diseño de cuero, la cual regentó justo a su esposa y vendió hace ya diez años. 

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