El arte de las carreras de caballos

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George Stubbs
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George Stubbs

'Gimcrack montado por John Pratt en Newmarket Heath', 1795. Óleo sobre lienzo. Préstamo del Museo Fitzwilliam, Universidad de Cambridge.

George Stubbs
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George Stubbs

'Retrato de Assheton, primer vizconde de Curzon y su yegua Maria', 1791. Óleo sobre lienzo. Préstamo del Museo del Louvre, París.

 

 

Théodore Géricault
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Théodore Géricault

'El derby de 1821 en Epsom', 1821. Óleo sobre lienzo. Préstamo del Museo del Louvre, París.

Edgar Degas
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Edgar Degas

'El desfile', 1866-68. También conocido como 'Caballos de carreras frente a las tribunas'. Óleo sobre lienzo. Préstamo del Musée d'Orsay, París.

Jacques Bertaux
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Jacques Bertaux

'Carrera de caballos en el Campo de Marte', 1796. Tinta gris, lavado gris, plomo y pluma. Préstamo del Museo del Louvre, París. 

Pierre Vernet
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Pierre Vernet

'Carreras del mes de mayo 1836 en Chantilly', 1836. Óleo sobre lienzo, procedente del Musée Condé, de Chantilly.

Éduard Manet
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Éduard Manet

'Las carreras', 1884. Litografía procedente de la Biblioteca Nacional de Francia.

George Stubbs
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George Stubbs

Estudio terminado para 'La quinta tabla anatómica de los músculos del caballo'. 1756-1758. Lápiz y tiza negra sobre papel, de George Stubbs. Préstamo de la Royal Academy of Arts, Londres.

Eadweard Muybridge
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Eadweard Muybridge

Fotografías 'Annie G' Galope ensillado, 1887, que permiten retratar una forma más realista del movimiento. Préstamo de la Collection Cinémathèque Française.

Pintar las carreras (de caballos) ha sido objeto de estudio desde el siglo XVIII, aunque no siempre con éxito. Por eso, ahora, Henri Loyrette, exdirector y presidente de honor del Museo del Louvre, y Chistophe Donner, escritor y periodista, comisarios ambos de la exposición 'Peindre les Courses', se han propuesto ajustar las cuentas con la historia.

Hasta el 14 de octubre de 2018, el Domaine de Chantilly acogerá la primera exposición dedicada al nacimiento y el desarrollo de este argumento simbólico de la modernidad, tanto en Inglaterra como en Francia. Aproximadamente 70 obras de arte (pinturas, dibujos, esculturas, fotografías y películas) ilustran el tema, desde finales del siglo XVIII hasta finales del XIX. La exposición gira en torno a tres artistas fundamentales: George Stubbs, Théodore Géricault y Edgar Degas.

La exposición se abre con las obras del pintor inglés George Stubbs (1724-1806), apasionado por la anatomía desde su infancia. El autor de dibujos anatómicos (que se guardan en la Royal Academy de Londres) revolucionó la representación del caballo y proporcionó al 'arte deportivo' sus primeras grandes obras maestras. Sus retratos de caballos y escenas galopantes forman el elocuente punto de partida de esta exposición.

La muestra continúa con los trabajos de Théodore Géricault (1791-1824), pintor francés y ferviente jinete. Formado en Londres, aportó una tradición pictórica, que en ese momento era desconocida en Francia, y que quedó para siempre  majestuosamente ilustrada en su cuadro 'El derby de 1821 en Epsom', pintado en Inglaterra en 1821.

Esta obra tuvo una notable influencia en los pintores impresionistas, pues toda la atención se fija en los caballos, mientras que las franjas superior (el cielo) e inferior (la hierba) son meras manchas de color que pasan rápidamente, intensificando la sensación de velocidad. Sin embargo, llama la atención su falta de realismo, pues los caballos parecen flotar en el aire. Por el contrario, y eso se ha descubierto posteriormente a la fecha de este cuadro, y gracias a las fotografías, los caballos no tienen jamás al mismo tiempo las cuatro patas tensas. Por este detalle se dice que no es un cuadro realista, a pesar del meticuloso cuidado que prestó Géricault al dibujo.

Al juntar unos veinte trabajos del artista, la exposición sumerge al visitante en un estilo particular de pintura que existió a fines de la década de 1830, tanto en Francia como en Inglaterra.

La tercera parte de la exposición gira en torno a Edgar Degas (1834-1917), pintor atento al mundo que le rodeaba y apasionado de las carreras, que hizo de este motivo artístico el tema de varios dibujos, esculturas y pinturas.

A lo largo de la exhibición, las obras de Edouard Manet, Gustave Moreau, Ernest Meissonier, Paul Dubois y Henri de Toulouse-Lautrec completan el panorama.

La exposición termina con un espacio en blanco, donde la imagen finalmente cobra vida. El movimiento del caballo va de la mano con el nacimiento del cine: el estudio de un caballo en movimiento exigía una inventiva y una velocidad nunca antes alcanzadas.

La escenografía, diseñada por Nathalie Crinière, proporciona un sorprendente dinamismo. La interacción de curvas y líneas rectas evoca el impulso del caballo galopante y la pista de un hipódromo. Las transparencias y las aberturas en el diseño de la exposición ilustran las influencias entre los diferentes artistas. Si bien las obras escultóricas proporcionan a las obras de arte un sentido general de dinamismo o movimiento, el tema cobra vida al final de la exposición a través de la fotografía y el nacimiento del cine.

 

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