La biblioteca Angelica de Roma: el refugio de los libros prohibidos

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Interior de la Biblioteca Angelica, situada en el corazón de Roma, entre el Panteón y la Piazza Navona, antaño especializada en estudios de teología. (Fotografía: Corrado Bonora)

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El despacho de dirección de la Biblioteca Angelica. (Fotografía: Corrado Bonora)

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Salón Monumental de la Biblioteca Angelica, replanteado por Luigi Vanvitelli en 1765. (Fotografía: Corrado Bonora)

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Detalle del Salón Monumental. (Fotografía: Corrado Bonora)

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Algunos instrumentos fundamentales que se emplean en la encuadernación y en la restauración de libros. (Fotografía: Corrado Bonora)

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Cosido en bastidor sobre tres nervios simples de cuerda realizado por una empleada de la biblioteca. (Fotografía: Corrado Bonora)

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Remediar los daños provocados en los libros, por el tiempo y por otras circunstancias, es un delicado connubio entre alta tecnología y artesanía, que se funden en las figuras de los restauradores profesionales del papel. En la imagen, un volumen de 1806. (Fotografía: Corrado Bonora)

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Detalle de otro histórico volumen. (Fotografía: Corrado Bonora)

La Biblioteca Angelica fue fundada en 1604 por el obispo agustino Angelo Rocca y fue la primera biblioteca europea abierta al público. De hecho, por expresa voluntad de su fundador, la biblioteca se dotó de una estructura idónea para su finalidad, con medios financieros autónomos, y de un reglamento que permitiese –caso único en aquella época– el acceso a todos, prescindiendo del censo.

Las controversias religiosas del siglo XVIII hicieron que pronto esta biblioteca guardase una gran colección de textos, muchos de ellos ediciones prohibidas en la época, fundamentales aún hoy para los estudios del periodo de la Reforma y la Contrarreforma. Ello motivó que en poco tiempo duplicara su patrimonio, lo cual hizo necesaria una reestructuración que fue encomendada al arquitecto Luigi Vanvitelli, quien la terminó, tal como la vemos hoy, en 1765.

Sus fondos de libros antiguos ascienden a 180.000 volúmenes manuscritos e impresos. Las secciones más ricas, que se siguen incrementando todavía, comprenden obras sobre el pensamiento de San Agustín y sobre historia de la Reforma y la Contrarreforma, así como los textos sobre las controversias religiosas.

Posee más de 1.100 incunables, entre los que destacan De Oratore, el primer libro impreso en Italia, en 1465, y un ejemplar de la primera edición de la Divina Comedia, de 1472. En 1873, la Biblioteca Angelica pasó al Estado Italiano y desde 1975 pertenece al Ministerio de Cultura.

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