Vigata, la Sicilia más hermosa: un viaje a los paisajes del comisario Montalbano

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Vista de Ibla, en Ragusa (Sicilia). Es la ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en la que se inspira la Vigata de Andrea Camilleri. (Foto: Corrado Bonora)

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Panorámica de Ragusa Ibla –una “isla en la isla”, apodo con el que de hecho es conocida– surgida en la Edad Media sobre las ruinas de una ciudad fundada en el II milenio a. C. La imagen fue tomada desde la escalinata de la iglesia de Santa Maria delle Scale. Ragusa es la capital de provincia más sureña de Italia. (Foto: Corrado Bonora)

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Un cartel de circo pegado en la fachada de un edificio del centro de la pequeña ciudad de Modica, fundada en el siglo VII a. C. (Foto: Corrado Bonora)

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El comisario Salvo Montalbano vive en una casa al borde del mar. En la imagen, una vista del poblado de Punta Secca, en la costa de Ragusa, en el que se inspira el de la ficción. (Foto: Corrado Bonora)

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Caserío en Marzamemi, en la provincia de Siracusa. (Foto: Corrado Bonora)

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Una villa noble en Donnafugata. (Foto: Corrado Bonora)

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El ayuntamiento de Scicl, en el Valle de Noto (también Patrimonio de la Humanidad), que en la serie es la comisaría en la que trabaja Salvo Montalbano. (Foto: Corrado Bonora)

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El antiguo Circolo di conversazione de Ibla. (Foto: Corrado Bonora)

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Pese a llevar ya muchos años en Roma, Andrea Camilleri (en la imagen), casado y padre de tres hijas, sigue siendo profundamente siciliano. Para explicar esa “sicilianidad” suele contar una anécdota de su niñez. “Una cosa maravillosa de Sicilia son los trenes”, recuerda sonriendo. “En Sicilia, siempre logras coger un tren, nunca lo perderás. De joven llevaba siempre puesto el traje de baño. A veces me subía a un tren de la línea Porto Empedocle-Trapani, que era tan lento que me apeaba en una parada, me daba un baño y con dos brazadas volvía a cogerlo un poco más adelante. Otras veces, en cambio, en el tramo Tindari-Patti, corría a la estación pero el tren ya se había ido. Eso, al menos, creía yo, porque todas las veces el recepcionista me tranquilizaba diciendo que no me preocupara, que era posible que se retrasara un poco”.

Escritor, guionista, adaptador radiofónico, director de teatro, realizador de televisión, productor… Haría falta un largo libro ilustrado para contar, con la calma que se merece, la undívaga vida de este siciliano universal –nacido en Porto Empedocle, en la costa de Agrigento, el 6 de septiembre de 1925– llamado Andrea Camilleri, mundialmente conocido por ser el creador del inspector Montalbano y de Vigata.

Con el fin de realizar –sin ser vistos por Montalbano– una reconstrucción concisa de la azarosa vida de este lingüista convertido, de 92 años, en un fenómeno literario mundial, hemos investigado y viajado hasta la ciudad (no tan) inventada, allí donde todo comenzó; al lugar del delito y de la única verdad: la verdad-puzle. Bienvenidos a Vigata.

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