Châteaux de diseño: las mejores bodegas de Burdeos

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Faugères | Mario Botta
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Faugères | Mario Botta

Saint-Émilion. En 2005, cuando el suizo Mario Botta recibió el encargo, el tema de las bodegas no le era nada nuevo, al haberse ocupado poco antes de la de Petra (Toscana). “Maestro de la gravedad y de la luz”, como lo define Chaix en Wine by design, el exterior sorprende, recordando en cierto modo la torre de control de un aeropuerto. 

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Faugères | Mario Botta

Es al penetrar en el interior cuando nos damos cuenta de que dos tercios de la construcción permanecen enterrados, algo extraordinario para la óptima conservación de los vinos.

Cheval Blanc | Christian de Portzamparc
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Cheval Blanc | Christian de Portzamparc

Saint-Émilion. ¿Cómo describe el propio arquitecto su obra? Como “la bodega sobre la colina”. Una gran construcción técnica de onduladas formas, con certificado de Alta Calidad Medioambiental, donde reinan el color blanco y la funcionalidad, gracias a materiales como el cemento, el hierro y la madera. 

Cheval Blanc | Christian de Portzamparc
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Cheval Blanc | Christian de Portzamparc

Una escalera central nos sumerge en la sobria bodega, en la que reposan 52 cubas con forma de ánfora, en las que macera el vino de este emblemático nombre.

Margaux | Norman Foster
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Margaux | Norman Foster

Médoc. El equivalente del relojero Audemars Piguet en el terreno de los vinos, Château Margaux, eligió al Premio Pritzker 1999, a todo un sir, Norman Foster. 

Margaux | Norman Foster
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Margaux | Norman Foster

Dentro, se hacen presenten funcionalidad y el color gris, como el de la impresionante escalera. Fuera, 12 árboles blancos de metal logran una fusión con el entorno. Una mujer, Corinne Metzelopoulos, dirige con tino el sello que produce 130.000 botellas al año bajo su etiqueta Premier Grand Cru.

La Dominique | Jean Nouvel
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La Dominique | Jean Nouvel

El rojo es el color que impacta. Pero no se trata de un rojo estándar, sino el del burdeos, con todos sus matices. “Encontramos la variación de colores que imaginé”, dice Jean Nouvel, que ha convertido la bodega “es un punto de referencia en el paisaje”. 

La Dominique | Jean Nouvel
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La Dominique | Jean Nouvel

Con una terraza panorámica en lo alto, a la que se accede por una discreta escalera ubicada en uno de sus laterales, y que nos regala una vista inigualable de la zona, en el interior de la bodega reina el cemento y cubas de aluminio. La Dominique pertenece desde 1969 a una familia, los Fayat, y la visitan cada año más de 50.000 personas.

Pédesclaux | Jean-Michel Wilmotte
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Pédesclaux | Jean-Michel Wilmotte

Pauillac. Una nueva bodega, con las últimas tecnologías y el diseño más depurado, así como la ampliación del edificio de piedra existente, del siglo XIX, con una gran extensión a cada lado. Era 2014 y el matrimonio Lorenzetti, propietarios de Château Pédesclaux, Grand Cru Classé 1855, celebraba el resultado de su decisión de dar a Jean-Michel Wilmotte carta blanca, con la intención de marcar una nueva era en Pédesclaux. Lo que más sobresale en el interior de la gigantesca bodega son las cubas gravitatorias de metal, así como, para los coleccionistas de grandes caldos, la que han dado en llamar la biblioteca de vinos, ordenada cronológicamente y donde ansiados millésimes reposan como si de libros se tratara.

Con el inicio del siglo XXI, los más insignes arquitectos del panorama internacional han sido requeridos para rediseñar y modernizar algunas de las bodegas más importantes del mundo. Si en España tenemos, entre otras, el gran ejemplo de Frank Gehry en las Bodegas Marqués de Riscal, en Elciego o de Santiago Calatrava en las de Ysios, en Laguardia (ambas en La Rioja Alavesa), también al otro lado de los Pirineos, en Burdeos, la región vinícola más grande del mundo (112.000 hectáreas), los frutos de los genios de la arquitectura se multiplican en algunas de sus aproximadamente 9.000 bodegas.

El arquitecto Christian de Portzamparc creaba un diseño innovador en 2011 para Cheval Blanc; como Mario Botta lo hacía más de un lustro antes para Faugères; Norman Foster para Margaux, o los galos Nouvel y Wilmotte, para La Dominique y Pédesclaux, respectivamente.

El universo del vino, durante años un tanto ensimismado y quizás demasiado apegado a la tradición, se alía así con la arquitectura para abrir sus puertas al exterior y a un número cada vez mayor de visitantes, atraídos por estas innovadoras construcciones, de diseños depurados en la mayor parte de los casos, en la que la unión de funcionalidad y tecnología, más que un objetivo, es una obligación.

El libro 'Wine by design' (Flammarion), con textos de Philippe Chaix y fotografías de Guillaume de Laubier, publicado en París en 2016, recoge más de una decena de châteaux bordeleses, entre los que destacamos este quinteto.

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