Royal Scotsman: viajar por Escocia en un tren de lujo clásico

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El viaje de los recuerdos
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El viaje de los recuerdos

Desde la flemática bienvenida del director del tren hasta el delicado servicio de plata del té de media tarde, que se sirve en la cabina o en el coche bar acompañado de sándwiches y bizcochos recién horneados, está pensado para que quien suba a bordo se lleve a casa una deliciosa selección de recuerdos y sensaciones.Vista de un vagón del Royal Scotsman.

Más que un recorrido en tren
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Más que un recorrido en trenDesde luego, un viaje tan especial como este, al que acuden pasajeros de medio mundo, ávidos de leyendas de seres fantásticos e historias de fantasmas, atrae a gente de lo más pintoresca. De hecho, ése es uno de sus grandes alicientes y también una de las principales diferencias que hacen que el Royal Scotsman se desmarque de cualquiera de los demás trenes de lujo que recorren parajes de singular belleza por todo el planeta. 
La bienvenida esperada
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La bienvenida esperadaEl Royal Scotsman aguarda a que los pasajeros suban a bordo en la estación de Waverley, Edimburgo.
Como en una novela
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Como en una novela Si lo que se anhela es un viaje introspectivo, todo está a disposición del pasajero para que así sea, aunque al final son muy pocos los que no terminan por integrarse en tan peculiar elenco, pues hoy en día son escasas las oportunidades que se presentan para formar parte de una trama de novela de personajes bien definidos como la que parece estar fraguándose aquí lentamente.
Recorridos gourmet
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Recorridos gourmetCada vagón restaurante tiene capacidad para 16 comensales.
Reuniones con nombre
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Reuniones con nombreEl vagón Victory, construido en 1945, fue utilizado por el mismísimo Winston Churchill para celebrar reuniones y para trabajar en su programa electoral durante la campaña que precedió a las primeras elecciones generales que se celebraron en Gran Bretaña tras el final de la Segunda Guerra Mundial.
Con sello Orient-Express
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Con sello Orient-ExpressAunque lleva en funcionamiento desde los años 80, no fue hasta 2004 cuando la prestigiosa compañía Orient-Express comenzó a gestionar el Royal Scotsman imprimiendo el sello de exclusividad que caracteriza a la casa a todos los detalles que conforman la vida a bordo, empezando por establecer un servicio extremadamente atento, con tres trabajadores por cada pasajero y, sobre todo, apostando por llevar a la mesa de sus huéspedes sofisticadas propuestas gastronómicas con lo mejor de los productos escoceses de temporada, tales como el pez ahumado de Inverawe Smokehouse, las vieiras de Kyle of Lochalsh, el salmón del Río Tay o la ternera de Aberdeen Angus.
Salón clásico
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Salón clásico En el coche observatorio las sillas y sillones están dispuestos evocando la distribución del salón de una de las típicas country houses, y en los dos coches restaurante, llamados Raven y Victory, las mesas tienen capacidad para sentarse en pareja o de cuatro en cuatro, propiciando así que unos pasajeros alternen con otros en los distintos turnos de desayunos, comidas y cenas para que todos se sientan como si en verdad fuesen los invitados de honor del propietario de una de esas evocadoras mansiones de la campiña inglesa. 
Como un conductor
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Como un conductor Vista de la plataforma de observación al aire libre.
Lujo antiguo
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Lujo antiguo Detalle del antiguo mecanismo de frenado.
Recorridos
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RecorridosRoyal Scotsman organiza atractivos recorridos de duración variable por los rincones más emblemáticos de Escocia. Así, partiendo siempre de la estación central de Edimburgo, el viajero puede decidir pasar desde dos hasta siete noches a bordo, siempre con el tren detenido en estaciones o parajes tranquilos para garantizar el sueño de sus pasajeros.

Todo comienza en la imponente estación de Waverley, en Edimburgo, donde el majestuoso convoy del Royal Scotsman aguarda a que los nuevos pasajeros se acomoden en sus amplias cabinas para ponerse en marcha rumbo al corazón de Escocia.

[Lea aquí: De París a Estambul en el Orient Express]

Antes de que arranque la locomotora, los 36 huéspedes que como máximo comparten esta privilegiada experiencia en cada trayecto, ya han escogido desde qué posición comprobarán cómo la enigmática capital escocesa se va quedando atrás hasta perderse a lo lejos, ya sea desde uno de los confortables sillones del coche bar saboreando el primer whisky de malta a bordo, fumando un cigarrillo en la traqueteante plataforma de observación al aire libre, o desde la eduardiana placidez del sofá de su compartimento; unos y otros igualmente entregados a dejar volar la vista y la mente a través de la ventana. / Imágenes: JUAN SERRANO CORBELLA 

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