En el taller de Paul Russell, el mago de la restauración de coches

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40 años de excelencia
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40 años de excelencia

Su empresa está ubicada en Essex, Nueva Inglaterra, y su taller está construido sobre una superficie de 9.000 metros cuadrados, un espacio más que suficiente para aquél que desee dejar su coche en manos de este maestro. Eso sí, conviene que disponga de un segundo vehículo, pues la lista de espera supera aquí los dos años. Además, el cliente deberá adelantarle a Russell sus honorarios, que oscilan entre los 200.000 hasta los 450.000 euros, una suma que incluye viajes para encontrar piezas, su compra, horas de investigación para, incluso, mejorar el modelo original y, por supuesto, su mano de obra. Desde 1978, su empresa Paul Russell and Company lleva practicando la excelencia en el mundo de la restauración de coches. 

Obsesión por los detalles
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"Obsesión" por los detalles

No hay detalle que Paul Russell deje sin investigar, desde la carrocería hasta el chasis, así como los lugares donde encontrar piezas de repuesto. Esta “obsesión” ha hecho de su taller un lugar de pergrinaje para muchos amantes de los coches de época.

Compañeros de viaje
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Compañeros de viaje

Paul Russell junto al Alfa Romeo 8C 2300 de 1932, un modelo diseñado por Vittorio Jano en 1931. Abajo, Mercedes Benz 300 SL Coupé de 1955, conocido como ‘Gullwing’ por la forma en la que se abren las puertas, que hace que se parezca a una gaviota. 

La esencia de un deportivo
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La esencia de un deportivo

La empresa Paul Russell and Company realiza entre dos y seis restauraciones al año, devolviendo algunos “desechos” a las condiciones originales o, a menudo, mejorándolos. Por ejemplo, añadiendo al automóvil equipamientos de la época, aunque no de serie, como un set de bolsas y portamaletas dedicados, o interiores cosidos a mano, siempre manteniéndose fieles a la época. Los coches que reconstruye esta empresa son, según muchos, más bonitos que cuando salieron de fábrica por primera vez, recuperados con tanto trabajo, seguirán reluciendo como nuevos muchos años después de su restauración.

Piezas de museo
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Piezas de museo

En su taller, examinando los ejemplares que le llevan para su compra, se detiene frente a un amasijo de hierros oxidados. En realidad, ese vehículo tan deteriorado, pero con sus elementos esenciales completos, es el antepasado del deportivo expuesto, a la sazón, un 8C 2300 de 1932: una verdadera leyenda, construida en 1931 a partir de un proyecto de Vittorio Jano, que ese mismo año triunfó en el circuito de Monza con la pareja Campari-Nuvolari al volante, y también en las 24 Horas de Le Mans, pilotada por Lord Howe-Birkin. Este coche se produjo hasta 1934 y se jubiló habiendo ganado las competiciones más prestigiosas de la época, desde la Targa Florio (Nuvolari en 1931 y Brivio en 1933) hasta el Gran Premio de Mónaco de 1932, e incluso las Mil Millas de 1934 con la pareja de pilotos Varzi-Bignami.

Inspiración en comienzos del siglo XX
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Inspiración en comienzos del siglo XX

Paul Russell mantiene la esencia de producción y reparación de los automóviles de principios del siglo XX en Europa, época en la que los expertos artesanos en carrocerías diseñaban las piezas personalizándolas, las adaptaban a las preferencias del cliente o a la moda del momento. Algunos, incluso, encargaban un Rolls-Royce con una carrocería para el verano y otra para el invierno, variando la estructura del automóvil. Este es el motivo por el que los guardabarros del Alfa Romeo 8C 2300, adquirido por Russell, son muy amplios, a diferencia de los originales de fábrica; con sólo acercarse a ellos el restaurador asume que fueron modificados a mediados de la década de los 30.

Colección de diseñador
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Colección de diseñador

El modus operandi de Russell convenció a Ralph Lauren –cuya importante colección de coches se considera “perfecta”– a confiarle su flota de automóviles, desde su Bugatti Atlantic de 1938 hasta su exclusivo Mercedes 300 SI de 1955. Este último, es una especie de primer amor para Paul, cuya empresa, estaba dedicada en sus inicios, de manera exclusiva, a este coche. Su característica esencial son sus puertas, que se abren hacia arriba y recuerdan a una gaviota en vuelo, de ahí que se conociese con el apodo de Gullwing (Gaviota). La relación con Ralph Lauren se inció gracias a uno de estos modelos, cuando en 1983 le entregó uno para que lo restaurara y, una vez finalizado el trabajo, la satisfacción de ambos fue tal que no han dejado de trabajar juntos.

El taller del tiempo
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El taller del tiempo

Paul Russell and Company es una empresa y taller que poco tiene que ver con los de principios de siglo, exceptuando los modelos con los que trabaja. Se trata de un espacio organizado con funcionalidad, decorado con partes de automóviles increíblemente extraños: esqueletos para modelar la chapa, chasis sobre borriquetes, vehículos encima de los puentes con su mecánica a la vista. Al encanto del taller se suma el linaje de las marcas presentes, todas de máximo nivel. Mientras Russell trabaja en alguno de los modelos, conversa con cada uno de los especialistas, organiza la investigación y supervisa escrupulosamente las imágenes, atendiendo incluso a los detalles aparentemente insignificantes, esos que le han convertido en un auténtico referente en el mundo de la restauración. Los habitantes de Essex, Nueva Inglaterra, prestan especial atención a la empresa de Paul Russell, cuya sede se encuentra en una zona inmersa en una mundo aparte, con talleres de anticuarios y pescaderías famosas por sus moluscos y crustáceos, donde la vida transcurre más tranquila que en las ciudades.

El restaurador Paul Russell es un personaje conocido por su experiencia y profesionalidad, pero sobre todo es un hombre meticuloso y perfeccionista al restaurar sus automóviles preferidos: aquellos considerados como modelos únicos, a ser posible anteriores a la Segunda Guerra Mundial o de las dos siguientes décadas. Russell es muy bien valorado por la dedicación con la que se entrega a cada uno de estos vehículos, por la información que recopila sobre la historia de cada uno de ellos: su evolución, modificaciones posteriores y, en el casdo de modelos de carreras, los ajustes que se les realizaron para poder competir.

 

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