Los escondidos talleres parisinos donde se crea el lujo francés

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París, el escenario
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París, el escenario

Seis son las que hemos elegido y que tienen París como base y escenario, al ser este, el seis, el número asociado a la responsabilidad y la fidelidad: desde las artesanas pajaritas de Cinabre, al calzado de Corthay, los bolsos y complementos de Moynat, pasando por las refinadas gafas de Bonnet, los sombreros de la joven Pauline Brosset y los perfumes de Les Liquides Imaginaires, que como el resto nació sin la pretensión de masificarse, porque esto diluiría sus principios.

Los sombreros de Pauline Brosset
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Los sombreros de Pauline Brosset

Crea sombreros para hombre a la medida desde hace más de un lustro, todos a mano. “Salen unas cuatro o cinco piezas por semana, lo que equivale a un sombrero hecho al día”, explica Pauline, que trabaja sola y con ayuda puntual. Una artesana que sobrepasa ligeramente la treintena y que da forma a fieltros de castor –el mejor material, dice, para trabajar, por ligero, suave e impermeable–, cachemir, seda, tweed o cuero, y que ante todo tiene en cuenta la morfología y gustos del cliente. Tras una cita con él, Brosset comienza a imaginar la que será la propuesta para esa persona. Su pretensión, siempre, es “hacer un sombrero para alguien que lo utilice, que no lo deje en su armario”, y desde luego no comparte esa máxima de su compatriota Victor Hugo de que “para una cabeza que trabaja, la presión de un sombrero es insoportable”. Los de Pauline Brosset, que recibe siempre bajo cita, ni se sienten.

Los sombreros de Pauline Brosset
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Los sombreros de Pauline Brosset

Algunos de los modelos de sombreros de Pauline Brosset, una artesana que lleva un lustro fabricando piezas a mano y personalizadas para cada cliente.

Los objetos en piel de Moynat
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Los objetos en piel de Moynat

Junto a nombres como Hermès, el más internacional de todos, o Goyard, existen otros más confidenciales, caso de la maison Moynat, creada originalmente en 1849. Bernard Arnault, el todopoderoso capitán del Grupo LVMH, la resucitó hace ahora alrededor de ocho años, poniendo a un gran artesano a la cabeza, Ramesh Nair. Desde la discreción y el trabajo bien hecho, lanzan colecciones de bolsos y complementos en esta casa que naciera gracias a Pauline Moynat, la primera y única artesana maletera de la historia. Aunque las propuestas para hombre son aún escasas, destacan sus sobres de marquetería de cuero, bolsos y portadocumentos, como los Holdall Folio, Ville y Voyage. Además de en París, dispone de boutiques en Londres, Nueva York y en varias ciudades de Asia.

Los objetos en piel de Moynat
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Los objetos en piel de Moynat

Piel de la máxima calidad y trabajada artesanalmente es la base sobre la que ha consolidado su éxito Moynat, que ofrece entre sus productos dirigidos al público masculino principalmente bolsos y portadocumentos.

Los zapatos de Corthay
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Los zapatos de Corthay

En el número 1 de la rue Volney, a escasos metros de la place Vendôme, la de las joyerías más importantes del mundo, se halla la boutique-atelier de Corthay, una casa relativamente joven: fue creada en la década de los 90 por un esteta, Pierre Corthay, apostando por el Made in France, frente al Made in England o Made in Italy, estampado en la mayoría de los grandes del calzado. En la imagen, el taller con hormas de la firma de calzado Corthay, que elabora a mano zapatos a medida, a los que dedica entre 40 y 60 horas de trabajo. Su precio oscila entre los más de 6.000 euros y los 1.200 de la línea prêt-á-porter.

 

Las pajaritas de Cinabre
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Las pajaritas de Cinabre

Antes de que el presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, hiciera de las corbatas de Cinabre sus favoritas, un buen puñado de iniciados conocían las pajaritas de esta joven firma, que ha seducido también a Karl Lagerfeld, Pharrell Williams y Kanye West, entre otros rostros conocidos. Cada uno de sus modelos (entre 85 y 365 euros) se imaginan en la capital del Sena y confeccionan manualmente en la región de Loir et Cher por formados artesanos, que logran dar como resultado pajaritas en diversos colores, en seda, cachemir, lana, lino o algodón. En la imagen, patrones de la fábrica de elaboración de corbatas y pajaritas Cinabre, las preferidas por el actual presidente de la República, Emmanuel Macron.

Los perfumes de Liquides Imaginaires
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Los perfumes de Liquides Imaginaires

Quienes han dado y dan pasos importantes en el universo de nicho, abriendo camino, son los perfumes. Si L’Artisan Parfumeur o Dyptique fueron iniciadores, hay otros aún mucho menos conocidos y por tanto distribuidos, caso de Les Liquides Imaginaires. Fruto de la asociación del creador de emociones olfativas David Frossard y el diseñador Philippe di Méo nacieron Sancti, Fortis y Tumultu, una trilogía de fragancias que simboliza, en palabras de Di Méo, “la sombra y la luz, el día y la noche, la sabiduría y la embriaguez”. Se pueden encontrar en la tienda Liquides de París y en perfumerías internacionales –en España, en Madrid, Barcelona y San Sebastián, entre otros puntos– que distribuyen estas propuestas que, en palabras de Frossard, “no pretenden gustar al mayor número de gente, sino a aficionados y a aquellos que buscan más allá del consumo de masas”. A partir de 175 euros.

Lo desconocido para la mayoría, ideado a conciencia y en pequeñas ediciones, atrapa a quienes apuestan por lo diferente, porque, como apuntaba el escritor suizo Charles Ferdinand Ramuz, “no podemos amar la cantidad, sino la calidad”. En otros tiempos, la calidad era una característica inseparable de los productos de alta gama: debían durar, acompañarnos durante gran parte de nuestro recorrido. Pero hoy, cuando la demanda de calidad gana terreno frente al consumo rápido y perecedero, ¿está asegurada en los grandes nombres del lujo? Ante la duda, los amantes de lo raro, o las llamadas firmas nicho, aumentan, inclinándose por marcas menos conocidas pero con una calidad excepcional y un cierto alma, un toque que las hace diferentes del resto.

Hacemos un recorrido por algunos de los mejores exponentes del saber hacer Made in France que parece dar la razón a Christian Blankaert (23 años en el sector del lujo, autor del libro Luxe Trotter) cuando afirma que “El lujo es Francia”. El sexteto que traemos huye de la ostentación, de la provocación de un lujo desmedido, dejando en evidencia eso de que “el precio se olvida mientras la calidad permanece”.

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