El circo, ayer y hoy: cómo ha cambiado el mágico asombro de la niñez

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Foto de grupo con payasos
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Foto de grupo con payasos

Evocadora fotografía de Frederick W. Glasier, extraordinario retratista de la historia del circo americano entre los años 1890 y 1925, que inmortalizó el día a día de míticas troupes circenses como Sparks Circus o Ringling Brothers. Poéticas imágenes, que hablan de una vida ambulante y de claroscuros, recogidas en el recomendable volumen Circus: The Photographs of Frederick W. Glasier y que atesora The Ringling Museum of Art, en Florida.

Comienza la función
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Comienza la función

El acróbata, el trapecista, el malabarista, el director de pista, el jinete, el mago, el payaso blanco, el augusto y el domador; todos y cada uno de los roles circenses están allí representados en un recorrido histórico, que dibuja la evolución de los trajes, desde las primeras influencias del ballet clásico o la indumentaria militar –el origen del circo moderno se encuentra en los espectáculos ecuestres ingleses del siglo XVIII– hasta los espectaculares diseños del Cirque du Soleil, pasando por los más exóticos vestuarios o los de corte vanguardista.

Momentos imposibles
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Momentos imposibles

Junto al peligro, la risotada, representada por un payaso Carablanca, que solía provocar pesadillas en los pequeños y tristeza en los mayores, pero que en cualquier caso ayudaba a distender el aliento contenido durante los arriesgados vuelos de los acróbatas, las imposibles hazañas de los equilibristas o la bendita puntería del lanzador de cuchillos.

Con el corazón en un puño
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Con el corazón en un puño

Ese más difícil todavía, esa incógnita sobre cómo lo harán, ese mirar hacia arriba con la boca abierta y el corazón en un puño configuran para el público la salsa del circo, que todavía hoy puede presumir de ser el mayor espectáculo del mundo. No en vano, los empresarios americanos P. T. Barnum y J. A. Bailey sellaron su alianza con los míticos Ringling Brothers Circus bajo la marca The Greatest Show on Earth, y Cecil B. DeMille rindió homenaje al esplendor del circo americano con la “oscarizada” película de título homónimo, protagonizada por James Stewart y Charlton Heston.

Capacidad de superación
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Capacidad de superación

El salto mortal que ha sabido dar el circo para adaptarse a nuestros días sin traicionar su esencia es algo sencillamente digno de admirar. Si algo caracteriza al gremio circense, es su inagotable capacidad de superación para alcanzar nuevos retos.

Ese gran todo llamado circo
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Ese gran todo llamado circo

A este legendario género nunca le han faltado grandes aliados para reinventarse. Como diría el recién desaparecido Pere Pinyol, “en el circo está la música, la danza, el riesgo, la emoción, la técnica, la tradición, la familia; por eso es un arte que perdura y que está arraigado en la sociedad”. Completando las certeras palabras del que fuera director del teatro Price desde 2009 hasta su fallecimiento, podríamos decir que a medida que el resto de disciplinas han ido evolucionando, lo ha hecho el circo por extensión.

La tecnología se alía con la tradición
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La tecnología se alía con la tradición

Esta poderosa tendencia no roba espacio al circo familiar de toda la vida, que ha contado con grandes representantes en los últimos años como el clan francés Rasposo, ligado a sus tradicionales carromatos, o la compañía Romanés Tzigane, inconfundible por su música balcánica y por ser uno de los pocos circos gitanos que quedan en Europa.

El circo que viene
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El circo que viene

Desde que hace casi diez años implantaran con éxito este formato familiar, la empresa de Manuel González ha defendido “una concepción más moderna del espectáculo circense, alimentándolo de nuevas fuentes pero manteniendo la tradición”. Las palabras de González llevan el peso de una emblemática familia, la del Circo Mundial. Como jóvenes empresarios circenses, se consideran afortunados de haber mamado este mundo desde niños: “Sabemos lo que es el día a día de un circo, la dificultad que supone hacer un triple mortal o mover a un centenar de personas en gira; algo que ninguna escuela de negocios te puede enseñar”, aseguran.

A ras del cielo
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A ras del cielo

El circo contemporáneo necesitaba un documental como el que dirigió en 2013 el cineasta mexicano Horacio Alcalá (Guadalajara, México, 1978), un artista procedente del mundo del cine pero vinculado también al circo por su experiencia en producción del Cirque du Soleil. 'A ras del cielo' es una de las recomendaciones mas exquisitas que podemos hacer en estas líneas; una mirada a los amantes del trapecio y de todas las disciplinas circenses.

El arte de un traje
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El arte de un traje

Traje de Pascal Jacob para el show The Rainforest, Airiana, The Human Arrow, de Ringling Bros. & Barnum & Bailey Circus, 1995-1997. Coll. BnF, Performing Arts Department. Ese afán por contar historias a través del circo es el que le ha llevado también a los trajes a indagar en la poética del terror para atrapar al público con su terrorífico circo, inspirado en filmes como 'Freaks' o 'Nosferatu'.

En piste!
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Trajes y diseños de la muestra En piste!, cedidos por los más prestigosos circos del mundo y expuestos en el Centre National du Costume de Scène, en París.

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Trajes y diseños de la muestra En piste!, cedidos por los más prestigosos circos del mundo y expuestos en el Centre National du Costume de Scène, en París.

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Trajes y diseños de la muestra En piste!, cedidos por los más prestigosos circos del mundo y expuestos en el Centre National du Costume de Scène, en París.

Había una vez un espectáculo capaz de despertar la ilusión en cada pueblo y ciudad que visitaba, en el que bestias y humanos compartían la pista para deleite y asombro del público, que acudía expectante a ver las mayores proezas y sentir el riesgo en su máxima expresión. La ciudad se llenaba de carteles que anunciaban la llegada del circo y ponían los dientes largos a los niños, tanto como los de las fieras que querían ver, amansadas por el domador y su bella ayudante. El circo es, desde hace siglos, parte de nuestro imaginario colectivo, mágico testigo de nuestra infancia, a la que regresamos periódicamente, y felizmente, durante el resto de nuestras vidas.

 

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