Recorremos La Habana en un Porsche clásico

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Centro de la habana
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Centro de la habana

Centro de la capital visto desde el Castillo del Morro, con la imagen dominante del Capitolio.

Calles
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Calles Calle con el típico adoquín que “asfalta” la ciudad.
La revolución del Porsche
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La revolución del Porsche Tres modelos 356 colocados delante del Museo de la Revolución, que fue palacio presidencial de Batista. El primer modelo de Porsche que, en sus diversas versiones, contribuyó al progresivo éxito de la marca de Stoccarda.
Aquellas maravillosas carreras
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Aquellas maravillosas carreras Un Porsche 356 en el Malecón, el lugar de La Habana donde, a finales de los cincuenta, se disputaban carreras de velocidad con impresionantes ‘deportivos’.
'Ernestico'
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'Ernestico'Ernesto Rodríguez en el portón trasero de un 1500 Super, uno de los últimos Porsche que circulan en Cuba.
Foco de las miradas
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Foco de las miradasCoupé de Porsche captado por la cámara de un fotógrafo local frente al Teatro Nacional.
Ventanas típicas
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Ventanas típicasLa típica ventana enrejada de una casa de Trinidad. Las viejas casas de estilo ecléctico están siendo engullidas por gigantescos ficus, avenidas que remontan la colina que domina la bahía, grandes hoteles de los años cincuenta, parques yermos, pequeños jardines.
Sombrero y puro
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Sombrero y puro Imagen típica del hombre cubano con sombrero de paja y puro en la boca (concretamente un Siglo VI, imponente cigarro en la mano, similar a un robusto largo, de calibre grueso y una longitud de 15 mm).
Produciendo el puro perfecto
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Produciendo el puro perfecto Los torcedores dando forma al cigarro puro en una manufactura de Trinidad. Cohiba nace en los primeros años de la revolución cubana, fruto de una gran selección de tabacos de Vuelta Abajo, torcido en la fabrica del Laguito de La Habana, en el antiguo Palacio de la Marquesa de Pinar del Río. Allí, manos femeninas, tras largos años de añejamiento de las hojas, realizan la exclusiva tercera fermentación y elaboran este original cigarro, de sedosa capa de color colorado natural, con destellos rojizos.
Pío Leiva
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Pío LeivaPío Leiva, uno de los miembros del célebre Buena Vista Club Social. En la imagen fuma también un Cohiba Siglo VI, una seductora gama aromática, con notas amaderadas y de cuero fino.
Un coche con historia
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Un coche con historia

Manuel Valdés de Armas, empleado de Castrol, con su 356 metalizado. El coche se lo regaló en 1981 un funcionario del Ministerio del Interior. o ha restaurado al estilo cubano. Como se puede. “Era una auténtica carcasa; pertenecía al Ministerio del Interior y, dada la falta absoluta de piezas de recambio, fue destinado al desguace. Un funcionario que conocía mi pasión por la marca alemana me lo regaló”.

Ser músico
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Ser músico

Uno de los muchos grupos musicales que actúan en la Casa de Cultura de La Habana. En el barrio de Marianao, este local al aire libre es el más famoso del país. Lentejuelas, cabaretistas, cantantes. Bailarinas excelentes que ganan diez veces el sueldo de un cirujano, se murmura unos 100 dólares mensuales. 

Cultura a pie de calle
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Cultura a pie de calle

Algunos ejemplares que se pueden encontrar en el mercado de libros de la Plaza de Armas.

Ernesto Rodríguez Guzmán, Ernestico en el mundo del arte, es un músico cubano. Desde hace más de diez años vive en Italia gracias a la buena suerte, al amor, que le garantizó un pasaporte de la Unión Europea, y a su cultivado talento de percusionista, refrendado por el diploma del conservatorio Roldán de La Habana.

[¿Qué hizo famosa a Cuba? Pinche aquí] 

Gracias a su impresionante laboriosidad y a su imparable voluntad por hacer cosas, ha formado un grupo de jazz, participa en festivales de todo el mundo, graba discos continuamente, hace arreglos. En esto último demuestra la misma habilidad que todos sus compatriotas, que del arte del arreglo han sabido hacer una filosofía de vida.

Ernestico, enamorado desde siempre del estruendo de los 356, el primer modelo de Porsche, logró comprar uno de ellos en La Habana, un 1500 A, y se comprometió a crear un Porsche Club en Cuba, con la ayuda de Porsche Italia y de la casa matriz alemana, para revitalizar la marca en el país caribeño. ¿El resultado? Todo un éxito. 

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