En Europa y en América: los cafés más bellos del mundo

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Café Florian, Venecia
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Café Florian, Venecia

Inaugurado en 1720, está situado en la única plaza de la ciudad: la plaza San marcos. Esta ubicación privilegiada le ha convertido, además de por su excelente producto, en uno de los cafés más sofisticados y con historia del mundo (considerado el más antiguo del mundo), frecuentado por personalidades tan distinguidas como Rousseau. También es uno de los sitios preferidos de Woody Allen, un cliente fiel en cada festival de cine de Venecia. Como dicta su carta: "El café más bello en el lugar más bello".

Cáfe Imperial, Praga
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Cáfe Imperial, Praga

El edificio, construido en 1914, resiste al paso del tiemopo y conserva intacta su diseño art déco en sus columnas, paredes y techo. Café Imperial no solo está pensado para disfrutar del café, sino que tiene una excelente variedad de postres y gastronomía. ¿Recuerdan la película El Ilusionista? Además de Edward Norton, descubrirán a otro protagonista: el Cáfe Imperial. 

Café Tortoni, Buenos Aires
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Café Tortoni, Buenos Aires

Un icono de Argentina. Desde 1858 -se dice pronto-, Café Tortoni es uno de los lugares más refinados del país y ha sido testigo histórico de sus acontecimientos más importantes. Una oportunidad de lujo para disfrutar del mejor café en un ambiente selecto. Como colofón, el espacio cuenta con una colección de más de un centenar de pinturas, todas ellas donadas, que no tienen desperdicio. Federico García Lorca, Julio Cortázar o Eva Perón pudieron disfrutarlo.

Café Majestic, Oporto
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Café Majestic, Oporto

Es uno de esos lugares en el que se respira el aroma de la época: los años 20. Inaugurado en 1922, supuso un hito en la ciudad portuguesa. Pese a que permaneció cerrado de los años 60 a los 80, fue recuperado como Patrimonio Cultural y recobró el espíritu que tanto enamoró a sus visitantes.

Confeitaria Colombo, Río de Janeiro
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Confeitaria Colombo, Río de Janeiro

Un lugar que demuestra que Río de Janeiro va más allá del fútbol y el carnaval. Lleno de historia, la Confeitaria Colombo es uno de los principales puntos turísticos del país y tiene raíces portuguesas, ya que sus fundadores fueron inmigrantes llegados de Portugal. Con un ambiente que recuerda a la Belle Époque con cierto toque moderno, es sin duda uno de los cafés más bellos del mundo. 

New York Cafe, Budapest
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New York Cafe, Budapest

Un viaje al siglo XIX lleno de esculturas de época y espejos gigantes. El New York Café fue el epicentro de filósofos, escritores y artistas durante gran parte del pasado siglo. Más de cien años después, el lugar conserva intacta su esencia de elegancia y es utilizado como anfitrión de eventos de categoría. 

Café Einstein, Berlin
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Café Einstein, Berlin

En sus inicios, el Café Einstein fue el punto de encuentro de la alta burguesía alemana, a finales de los 70, pero pronto se convirtió en todo un referente de la gastronomía. Inspirado en los tradicionales cafés de Viena, el Einstein es famoso por su excelente cocina, pasteles caseros y, por supuesto, exquisito café, que acompañados de un interior plagado de tradición y fotos para el recuerdo hacen de su estancia una de las más cálidas en el frío Berlín.

Café de la Paix, París
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Café de la Paix, París

En 1862, Charles Rohault de Fleury se planteó el objetivo de crear un lugar exclusivo para que los amantes de la ópera tuviesen un lugar en el que disfrutar antes o después de la actuación. El resultado fue el sublime Café de la Paix, uno de esos lugares que justifican por qué París es la 'ciudad del amor'. Desde 1975, el café está considerado monumento histórico del país. No es para menos. 

Café Central, Viena
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Café Central, Viena

Cuenta la leyenda que la revolución rusa no se gestó en las calles, sino entre mesa y mesa del Café Central de Viena. Allí, un joven Trotski frecuentaba con asiduidad el lugar durante su exilio en la capital austriaca. Nunca se supo con certeza, pero lo que sí es un hecho es que se trata de uno de los cafés con más historia del mundo. A pesar de cerrar sus puertas al acabar la Segunda Guerra Mundial, fue renovado en 1975 y desde entonces ha sido uno de los monumentos históricos más transitados de Europa. Sus conciertos de piano al sorbo de un magnífico café, su gran valor.

Adentrarse en los cafés más emblemáticos de las principales ciudades del mundo se ha convertido en uno de los momentos de ocio preferidos por los turistas y sus propios habitantes. Lejos de convertirse en una visita obligada, los cafés representan más que un simple rato de tranquilidad en un espacio asombroso.

[Lea aquí: La vida secreta del chocolate]

Por sus paredes han pasado, a golpe de degustación de taza, instantes para la posteridad, y en sus mesas personajes como Freud, Lord Byron, Orson Wells o Wagner. Porque, ¿qué hay más bello que recorrer Praga y disfrutar del Café Imperial? Quizá dar un paseo por Venecia y disfrutar de su mítico Florian, o respirar la historia en el Café de la Paix después de haber visitado la Torre Eiffel o la Catedral de Notre Dame. Mejor elijan ustedes. 

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