Arquitectura brutalista: edificios que hicieron del hormigón un arte

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Habitat 67, Montreal (Canadá)
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Habitat 67, Montreal (Canadá)

Creado en 1967 por Moshe Safdie.

El Brutalismo es una revolución no solo social, sino también arquitectónica, que tomaba prestado de la escultura abstracta el expresionismo rítmico que después devendría en minimalismo. El hormigón permitía una construcción económica de escala masiva y rápida ejecución. 

Unidad habitacional, Marsella (Francia)
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Unidad habitacional, Marsella (Francia)

Creada entre 1947 y 1952 por Le Corbusier

Fue Le Corbusier, el visionario arquitecto suizo-francés, quien abrió a las necesidades sociales del momento una herramienta de socialización a través de un material estético. Su Unité d’Habitation de Marsella, lo que ahora entendemos como un simple bloque de viviendas y que se ha convertido en el hábitat natural de las grandes ciudades, fue en su momento un experimento para el que incluso sus habitantes fueron seleccionados de manera específica. 

La Pyramide, Abidjan (Costa de Marfil)
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La Pyramide, Abidjan (Costa de Marfil)

Creado en 1973 por Rinaldo Olivieri.

La transmisión de lo que se consideraba como primer mundo a áreas geográficas económicamente desfavorecidas –y con climas para los que el hormigón era resistente– resultó ser un movimiento geográfico interesantísimo.

CCSS (Seguridad Social), San José (Costa Rica)
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CCSS (Seguridad Social), San José (Costa Rica)

Creado en 1980 por Alberto Linner Díaz.

El Brutalismo tiene muchas de sus expresiones más impactantes y un sentido profundo más arraigado en los países en vías de desarrollo de África y Latinoamérica. No solo las sociedades avanzadas económicamente se aprovechaban de la nueva tecnología constructiva.

Tricorn Centre, Portsmouth (Reino Unido)
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Tricorn Centre, Portsmouth (Reino Unido)

Creado en 1966 por Owen Luder y Rodney Gordon. Demolido en 2004.

El espíritu democratizador del hormigón tendría así un fin último estético y educacional cuasi-utópico que, como sabemos, acabaría en muchas ocasiones en la formación de guetos sociales y ciudades en miniatura encerradas en sí mismas.

National Theatre, Londres (Reino Unido)
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National Theatre, Londres (Reino Unido)

Creado en 1975 por Denys Lasdun.

Si bien es cierto que con el tiempo quedó la imagen del gueto, este estilo opresivo dio lugar a funciones brutalistas que fueron bastante prolíficas.

Universidad de Sidney (Australia)
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Universidad de Sidney (Australia)

Creada en 1973 por Stafford, Moor & Farrington.

El Brutalismo fue usado en muchas ocasiones por algunos sistemas políticos, en particular los países totalitarios, para mostrar o ejercer el poder y someter a sus ciudadanos.

Iglesia Wotruba, Viena (Austria)
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Iglesia Wotruba, Viena (Austria)

Creada en 1976 por Fritz Wotruba.

Entre los ejemplos más innovadores que han llegado hasta nuestros días encontramos arquitectura religiosa pero también la comercial, administrativa, empresarial o lúdica.

Librería Gelsel, San Diego (EE.UU.)
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Librería Gelsel, San Diego (EE.UU.)

Creada en 1970 por William Pereira.

Estos edificios son casi siempre monumentales, aunque atienden al detalle, a la psicología del habitante y también a las necesidades estratégicas del propio mensaje que se intenta formalizar con la obra brutalista. 

Oficina de correos de Skopje (Macedonia)
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Oficina de correos de Skopje (Macedonia)

Creada entre 1974 y 1982 por Janko Konstantinov.

Es esta generosidad conceptual y formal, y quizás también la belleza pura, la energía telúrica que se desprende de los volúmenes aéreos y de las masas totales, de las formas básicas y de sus estructuras innovadoras –y, por supuesto, la resistencia física de un material como el hormigón–, la que ha mantenido vigentes los ejemplos de arquitectura brutalista.

Estación de autobuses de Preston (Reino Unido)
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Estación de autobuses de Preston (Reino Unido)

Creada en 1969 por Keith Ingham, Charles Wilson, EH Stazicker/BDP y Ove Arup.

Esta comprensión tridimensional de la extraña belleza que nos rodea más allá de las construcciones humanas, subraya nuestra relación de sumisión necesaria con la naturaleza, pero también la posibilidad de interacción con ella. Una relación de utopía y de pertenencia. Ideas que no pasan de moda.

Reivindicación
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Reivindicación

El libro 'Concrete Concept', de Christopher Beanland, editado por Frances Lincoln Limited, es una completa guía que recoge 50 ejemplos de arquitectura brutalista por todo el mundo, además de un útil abecedario. Entre el amor y el odio. 

Las modas, las tendencias e incluso los afectos responden a unas reglas indefinidas e inaprensibles. De la nada transitan a la omnipresencia para acabar en el silencio, cuando no en el desprecio. Una de las incógnitas de las teorías estéticas es precisamente cómo se genera ese zeitgeist, qué substancia transforma en imprescindible y relevante lo que antes ni siquiera existía. Cómo incluso aquello que fue abrazado apasionadamente y después fue olvidado e incluso vilipendiado, regresa cumpliendo su ciclo histórico. Con un aroma más allá de la nostalgia.

[Lea aquí: De John Pawson a Todd Saunders, los arquitectos de sus propias casas]

Es el caso actual del Brutalismo, la escuela arquitectónica que toma su nombre del término francés beton brut. Un material con el que empezaron a construirse edificios que expresaban la utopía que recorría el mundo tras la Segunda Guerra Mundial, pero en los que también se transfería la oscuridad y el trauma que la contienda había proyectado en la memoria y las conciencias.

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No es de extrañar que estas moles elevadas en volúmenes impresionantes gracias a la plasticidad y resistencia del hormigón levantaran también recelos, ya que la memoria colectiva no podía desligar esas formas brutas de los búnkeres surgidos en cada rincón del viejo continente. Testigos de cargo de la violencia absoluta. De este modo, el eterno retorno del gusto estético nos devuelve un estilo que, sin embargo, siempre estuvo ahí. Despertando amores y odios, el alma de la arquitectura brutalista nos recuerda que somos humanos.

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