De Bugatti a Mercedes: coches de ayer y hoy

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Bugatti
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Bugatti

Type 35 y Veyron Centenary. Más que una reedición, se trata de una celebración. En 2009, al cumplirse cien años desde que Ettore Bugatti pusiera su primera creación en la carretera, la firma lanzó este espectacular Bugatti Veyron Centenary que sirvió, también, para recordar el Type 35, un mito de las carreras automovilísticas de los años 20.

Porsche
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Porsche

911 y 50 aniversario. La firma alemana de automóviles deportivos se volcó en la celebración del 50 aniversario de uno de sus buques insignia, presentado en el Salón del Automóvil de Fráncfort, en 1963. En ese contexto se enmarcó el lanzamiento, hace un par de años, de este Porsche 911 Edición 50 Aniversario, una espectacular edición limitada a menos de dos mil unidades. 

Rolls Royce
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Rolls Royce

Phantom. El lanzamiento del Rolls-Royce Phantom en 2003 fue mucho más que el descubrimiento de un nuevo coche de superlujo: significó el renacimiento de uno de los automóviles más famosos de la historia, símbolo de la opulencia en los años 30.

Bentley
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Bentley

Speed. Es una de las últimas innovaciones de Bentley, con el que la firma británica plantea el camino por el que tendrá que transitar el futuro. Se llama Bentley EXP 10 Speed 6, pero su fuente de inspiración se sitúa años atrás, en el Speed Six, lanzado en 1928 y que llegó a ser uno de los más cotizados coches de carreras. 

Chevrolet
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Chevrolet

Corvette y Stingray. Corvette fue el primer deportivo construido por la firma estadounidense Chevrolet, en 1953, todo un símbolo de dos plazas que contó con la colaboración del famoso diseñador italiano Pininfarina. Desde entonces, hasta siete generaciones, entre ellas el Stingray, se han encargado de mantener vivo el espíritu de una firma con inconfundible aroma americano. 

Ford
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Ford

GT 40. Automóvil de carreras, el GT40 (gran turismo, de 40 pulgadas de altura), ganó las 24 horas de Le Mans cuatro veces seguidas desde 1966, terminando con el reinado de Ferrari en años anteriores. El nuevo GT salió en 2003, con una producción limitada –4.000 unidades hasta 2006– y un elevado precio que lo convirtieron rápidamente en pieza de colección.

Mercedes
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Mercedes

300 SL y SLS AMG. De dos plazas, con puertas de ala de gaviota y motor de inyección, el Mercedes-Benz 300 SL fue uno de los primeros superdeportivos. Fabricado entre 1954 y 1963, es ahora objeto de coleccionista. Su sucesor espiritual, el SLS AMG, salió a la venta en 2010, con un potentísimo motor de 6,3 litros. 

Citroën
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Citroën

Llevaba años Citroën, décadas incluso, flirteando con la posibilidad de relanzar su icónico Méhari, aquel modelo revolucionario y alegre presentado en el mayo de 1968. Versátil, claramente orientado al ocio, casi como de una anticipación de los actuales SUV se tratara, el Méhari se convirtió en sus 20 años de vida, hasta que dejó de fabricarse en 1987, en toda una leyenda por su originalidad, sencillez y filosofía.

No es descabellado pensar que fue el sector del automóvil uno de los primeros en conjugar ese tópico, tan en voga, que apuesta por compaginar la modermidad con el respeto a la tradición. Parece la evolución natural cuando en pocos productos como en un automóvil la palabra clásico cobra un significado tan especial y cuando, a la vez, la investigación en pos de la más puntera tecnología forma parte consustancial de su actividad.

Ensamblar ambos conceptos, el clasicismo de los vehículos de antaño con su estética única, poniendo a su servicio la más revolucionaria maquinaria, es un reto al que se han entregado los principales fabricantes de coches en los últimos años.

Vehículos de los años 20, que forjaron su leyenda en las primeras y épicas carreras de motor, son ahora la fuente de inspiración de nuevos lanzamientos, que tratan de rescatar aquel espíritu competitivo para ponerlo al servicio del conductor más exigente. El lujo de los años 30, consagrado por una clase emergente que hizo de la ostentación su carta de presentación, se reinventa ahora al servicio de ejecutivos e instituciones.

Y descapotables de los 50, pioneros en su género, se reestilizan levemente para concentrar en el motor las impresionantes mejoras técnicas en forma de caballos... Lo que sigue es solo un ejemplo de que, definitivamente, tradición y modernidad, donde mejor conjugan, es sobre cuatro ruedas.

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