La vida de Romy Schneider, la reina del exceso, en diez imágenes

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París, 1962. Romy Schneider asiste a la fiesta de su último filme ‘Boccaccio ‘70’, dirigida por De Sica, Fellini, Monicelli y Visconti.

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La actriz junto a Alain Delon, su eterno novio, a quien conoció durante el rodaje de 'Amoríos', en 1958.

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“Los hombres tienen que ponerme en mi sitio”, escribió la actriz en su diario. No soportaba a los pusilánimes, a los aduladores, a los débiles, adjetivos que nada tenían que ver con Alain Delon (en la imagen, junto a ella).

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Romy Schneider en una escena de 'Amoríos'. Detrás, Alain Delon. El 22 de marzo de 1959 anunciaron su compromiso ante la prensa, obligados por la madre de la actriz, Magda Schneider.

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Schneider junto a Coco Chanel, que la convirtió en su embajadora desde que rodó con Visconti uno de los episodios de 'Bocaccio 70', donde aparecía vestida por la famosa diseñadora francesa.

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Schneider junto a la escritora Marguerite Duras durante el rodaje de ‘10.30 de la noche, en verano’, en España.

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Romy en Cannes con el cineasta francés Henri-Georges Clouzot.

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La actriz con Woody Allen y el resto del equipo de ‘¿Qué tal, Pussycat?'.

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Romy junto a Luchino Visconti, en el centro, y Alain Delon, durante un ensayo de la obra ‘Lástima que sea una puta’.

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La actriz en 1964 durante el rodaje de ‘¿Qué tal, pussycat?’.

Verano de 1971: el calor azota París. La rutilante estrella de cine austriaca Romy Schneider se encuentra con el productor Luggi Waldleitner, quien trabajó con ella en filmes como Fantasma de amor. La actriz luce un vestido negro de escote pronunciado, muy elegante. Él le susurra: “Romy, pequeña Romy, haz caso al viejo Luggi: tus nietos seguirán queriéndote. Has sido una Sissi extraordinaria, insuperable”.

Romy (Viena, 1938) tiene 33 años y todos saben que reniega de la azucarada emperatriz adolescente. De hecho, como demuestra la carta que ella misma escribirá luego a una amiga, pierde los nervios: “¡Vete a la mierda! –grita–. ¡Mi recuerdo no será ni del tamaño de una alga insignificante en el rincón más profundo de vuestro Danubio! Es más, le pondré una piedra encima para que vuestros malditos nietos no encuentren ni rastro de mí”. Y añade: ¡No volveréis a interpretar mi vida nunca más! ¡Lo haré yo, y como yo quiera!”.

Sin embargo, Romy Schneider nunca llegaría a cumplir su deseo, y hoy se sigue hurgando en su vida y especulando con su muerte. Desde el 29 de mayo de 1982, cuando la hallaron en su cama, sin vida, se han publicado cientos de biografías en docenas de idiomas, miles de artículos –con o sin excusas de aniversarios de por medio– y de fotografías inéditas, desde las instantáneas que captó César Lucas de una Schneider con sombrero cordobés y pose torera mientras rodaba en España 'Las 10:30 de una noche de verano', hasta la Schneider más osada y transgresora que posa desnuda en su apartamento parisino frente al objetivo de Giancarlo Botti para Paris Match.

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