Casanova: secretos del mito de la seducción

  • Pantalla completa
El verdadero Casanova
1 de 14
Comparte la fotografía
El verdadero Casanova

Retrato de Casanova pintado por Rafael Mengs. Su vida comenzó en 1725 y se extinguió en 1798, pero todavía hoy su compleja personalidad vive momentos estelares.

Su cárcel
2 de 14
Comparte la fotografía
Su cárcelEl Puente de los Suspiros, en cuyo edificio estuvo preso.
Ivan Mozzhukhin
3 de 14
Comparte la fotografía
Ivan MozzhukhinLos buenos aficionados todavía ensalzan la película dirigida en 1927 por Alexandre Volkoff que protagonizó Ivan Mozzhukhin. 
Alain Delon
4 de 14
Comparte la fotografía
Alain DelonTodo un icono del cine francés y europeo, Delon encarnó a Casanova en la película cómica francesa de 1992 dirigida por Édouard Niermans, 'El regreso de Casanova'.
Donald Sutherland
5 de 14
Comparte la fotografía
Donald SutherlandEl Casanova de Fellini que interpretó Donald Sutherland en 1976 ha pasado a la historia como una de las más fieles representaciones.
Richard Chamberlain
6 de 14
Comparte la fotografía
Richard ChamberlainFamoso fotograma de Richard Chamberlain en la película realizada para televisión 'Casanova' (1987), de Simon Langton. 
Heath Ledger
7 de 14
Comparte la fotografía
Heath Ledger El actor australiano encarnó a Casanova con tan solo 25 años. Pese a que la crítica consideró la película un tanto edulcorada (pues gira en torno a una mujer que se resiste a los embates del seductor), la interpretación de Ledger no tiene desperdicio.
La película de Hallstrom
8 de 14
Comparte la fotografía
La película de HallstromFotograma de la película de Lasse Hallstrom, de 2005, que trajo a las pantallas una nueva reflexión sobre su vida, interpretada por Heath Ledger. 
La película de Hallstrom
9 de 14
Comparte la fotografía
La película de HallstromOtro Fotograma de la película. un veterano Peter O’Toole personifica a un envejecido Casanova en otra adaptación de la novela de Sàndor Màrai Casanova en Bolzano. 
Vittorio Gassman
10 de 14
Comparte la fotografía
Vittorio Gassman Imagen tomada de la película 'Giacomo Casanova' (1948).
Marcello Mastroianni
11 de 14
Comparte la fotografía
Marcello Mastroianni Fotograma de 'La noche de Varennes' (1982).
Una gran interpretación
12 de 14
Comparte la fotografía
Una gran interpretaciónUn momento de la gran interpretación de Marcello Mastroianni en 'La noche de Varennes', de Ettore Scola.
venecia
13 de 14
Comparte la fotografía
venecia Góndola en el Gran Canal de Venecia.

Casanova es un mito. Condensa una realidad humana de significación universal, su nombre es sinónimo de conquistador y mujeriego hace ya más de dos siglos y su vida y aventuras han tomado cuerpo en el imaginario colectivo hasta componer un retrato cuyos perfiles han ensayado una y otra vez escritores, actores y directores de teatro y de cine.

Sin embargo, sólo hubo un Casanova. Sólo fue uno el redactor de frases tan contundentes como “nuestro desconocimiento se convierte en nuestro único refugio” o “el hombre es libre, pero deja de serlo si no cree en su libertad”. Sólo uno es el amigo de Voltaire, de Rousseau y de Mozart. Sólo uno el jugador, el bibliotecario, el mago, el filósofo, el gamberro, el impostor, el duelista, el poeta, el matemático, el traductor de Horacio, el aventurero, el espía, el veraz, el compañero de viaje del papa Clemente XIII, de Luis XV, madame de Pompadour o Catalina la Grande. 

Quizá debiéramos preguntarnos ciertas cosas. ¿Qué sostiene el interés por este notable y culto personaje del fructífero siglo XVIII europeo en nuestro globalizado siglo XXI? Sin duda el sexo (nadie imagina a Casanova sin él), aunque identificarlo solamente con un seductor insaciable, un amante lujurioso o un desenfrenado libertino sería tan inexacto como confuso. Puede que lo que hoy hace más atractivo a Casanova sea que vemos en él un prototipo del pícaro moderno que va de ciudad en ciudad, que cambia de uno a otro escenario cosechando interesantes experiencias vitales y coqueteando con distintas profesiones, relaciones, creencias y formas de entender la vida y la sexualidad.

Sin embargo, también quería enamorarse. Fue un sensualista que experimentó toda la gama de emociones que el amor trae consigo, que jugó cuanto pudo, se divirtió mucho y también sufrió a causa de su atracción por las mujeres. Concluyó que el amor es la más radical manifestación de la curiosidad, y tuvo el valor de reconocer que, una vez satisfecha la curiosidad, el amor se desvanece. Y aún en nuestros días de Internet, de álter ego en la televisión, de literatura light, manuales de autoayuda y psicología de la simplicidad, muchos así lo entienden. Casanova insiste en seguir vivo.

 

Personajes
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios