Stork Club, la historia del mejor garito 'clandestino' de Nueva York

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Imagen de la entrada del célebre club y restaurante neoyorquino en 1940. Su dueño, Sherman Billingsley, nunca supo por qué le puso ese nombre, “club de la cigüeña”, que es su traducción al castellano. Fue otro misterio sin resolver.

Glamour
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Glamour Imagen muy elocuente del ambiente glamuroso que se daba en el Stork Club a comienzos de los años 50.
Música y celebración
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Música y celebración La conocida cantante Ecita y su orquesta de rumba en el Stork Club. 
La piel del dinero
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La piel del dinero“Blancos, negros y rosas. A todos discriminamos por igual. Prohibimos la entrada a todos por todo tipo de razones. Pero si tu piel es verde como la del dólar y eres rico y famoso, entonces serás bienvenido”, decía Sherman Billingsley, el propietario del club, que en la imagen da fuego a Joan Crawford durante una fiesta en su honor en 1951.
Cigarros para todos
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Cigarros para todosSchmir, la popular cigarrera del club. 
Más que un club
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Más que un clubEl mítico periodista Walter Winchell lo definió como “el lugar más neoyorquino de Nueva York”. Sentado en su mesa, tomaba notas que luego publicaba en su columna del Daily Mirror y, al día siguiente, la clientela la leía con avidez para saber si les nombraban. Gran parte del éxito del club era debido a esta publicidad indirecta, por lo que Billingsley trataba a Winchell como a un rey. No obstante, era más lo que callaban.
Un prodigio de los negocios
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Un prodigio de los negocios Coincidiendo con las principales fiestas, Sherman Billingsley enviaba a su selecta clientela botellas de vino, joyas y otras ‘chucherías’, muchas de ellas hechas ex profeso para el club, como el perfume Sortilege, todo un must de la época. Se jactaba de dejarse 100.000 al año por este concepto. En la imagen, Playwright Moss Hart hablando con el columnista y crítico de teatro del New York Post Leonard Lyons.
Ambiente inconfundible
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Ambiente inconfundible Humo, estrellas, gángsters que entraban y salían, intrigas de todo tipo gestadas allí... El ambiente del Stork parecía sacado de una novela de Dashiell Hammet.
Misterios de los Kennedy
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Misterios de los KennedyEl senador John F. Kennedy y Jacqueline Kennedy, en 1955. Poco después de que JFK y Jackie se casaran, ella apareció una noche en el Stork de manera imprevista, y a Marilyn, que estaba con él, la invitaron con discreción a salir por la puerta trasera antes de que se montara el escándalo. Al menos, la cosa estaba en tablas, porque la actriz también acudía con su respectivo marido, el jugador de béisbol Joe DiMaggio.
Famosos
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FamososFrank Sinatra en el Stork Club, en 1950.
Famosos
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FamososDolores Del Rio y Orson Welles, en 1941.
Famosos
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FamososAudrey Meadows y Red Skeleton, en 1954. y (derecha) Frank Sinatra en el Stork Club en 1950. A la izquierda de estas líneas, el actor John Carradine retratado en el Stork Club en 1937.
Famosos
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FamososEl actor John Carradine retratado en el Stork Club, en 1937.
Selecta clientela
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Selecta clientela Elizabeth Taylor entre sus padres, en 1949;
Selecta clientela
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Selecta clientela Alfred Hitchcock entre su hija, Patricia, y su esposa, Alma, conversando con la esposa del columnista Leonard Lyons. 
Selecta clientela
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Selecta clientela Los matrimonios Hemingway y Cooper en 1950.

Su dueño, Sherman Billingsley, nunca supo por qué le puso ese nombre, “club de la cigüeña”, que es su traducción al castellano. Fue otro misterio sin resolver. Seguro que surgió en mitad de una de las borracheras clandestinas, primera razón de ser de este garito neoyorquino. Stork Club fue mucho más que uno de los bares nacidos durante la época de la Prohibición. Ahí dentro se vio a un millonario dar una propina de 20.000 dólares, a Ernest Hemingway tumbar de un puñetazo al director de la prisión de Sing Sing, a Grace Kelly revelar su compromiso con Rainiero, a gangsters de la época… Ningun otro club en el mundo ha dado tanto que hablar ni ha visto a tantas personalidades traspasar su puerta, defendida por una enorme cadena de oro. / Fotografía: GETTY IMAGES

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