Las semillas de Europa: quiénes fueron los verdaderos padres de la Unión

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Robert Schuman
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Robert Schuman

Político francés de origen germano-luxemburgués, considerado como el principal padre de la Unión Europea por su determinante participación en la creación de las Comunidades Europeas. Fundador del Movimiento Republicano Popular (MRP), es uno de los principales dirigentes de la IV República Francesa, presidente del Consejo de Francia, ministro de Finanzas, de Asuntos Exteriores y de Justicia. Es el principal negociador francés de los tratados firmados entre el final de la II Guerra Mundial y el comienzo de la Guerra Fría (Consejo de Europa, OTAN, CECA, etcétera). Además, es quien propone por primera vez, el 9 de mayo de 1950, un proyecto de integración que dará lugar a la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, el primer pilar de la Unión. Es el primer presidente de la Asamblea Parlamentaria Europea (1958-1960), antecesora del Parlamento Europeo, inaugurado en Estrasburgo en 1979.

Jean Monnet
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Jean Monnet

Procedente de una familia de bodegueros de Cognac, Jean Monnet (Cognac, 1888 - Yvelines, 1979) es el hombre de negocios y banquero francés que concibe la estrategia de comenzar la integración de Europa a partir de la economía, para así fomentar una solidaridad material que contrarreste los particularismos nacionales y constituya la base para una futura unión política. En 1948 participa, en La Haya, en la creación del Consejo de Europa y en la elaboración de la Declaración Schuman (1950). De 1952 a 1955 es el primer Presidente de la flamante CECA, embrión de la futura Comunidad Económica Europea. Por todo ello, en 1976 el Consejo Europeo le concede el título de Ciudadano de Honor de Europa, así como el Premio Robert Schuman por sus servicios a la causa de Europa.

Paul-HenrI Spaak
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Paul-HenrI Spaak

El célebre político belga es uno de los iniciadores de la unión aduanera entre Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo, que dará lugar al Benelux. En 1950, es elegido Presidente del Consejo de Europa y, dos años después, de la Asamblea Parlamentaria de la CECA. Entre el 9 de julio de 1955 y el 20 de abril de 1956, preside el Comité Spaak, que sienta las bases de la futura Comunidad Económica Europea, así como de la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom). También es Secretario General de la OTAN entre 1957 y 1961. Defensor de la cesión de soberanía por parte de los estados miembros a instituciones europeas comunes, Spaak es partidario del ingreso de Reino Unido en la Comunidad. Un ala de la sede del Parlamento Europeo lleva su nombre.

Konrad H. J. Adenauer
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Konrad H. J. Adenauer

Primer Canciller de la República Federal de Alemania (RFA), gobierna desde 1949 hasta 1963. Mantiene una línea política orientada a reincorporar plenamente a la RFA al bloque occidental tras la Segunda Guerra Mundial, asegurando la reconciliación de Alemania con Francia y con las otras potencias aliadas. Acoge desde el comienzo positivamente la propuesta de Robert Schuman y apoya firmemente la creación de las Comunidades Europeas. Pese a la incondicional ayuda ofrecida por EE UU, Adenauer no logra la meta última de toda su actividad —la reunificación de Alemania—, pero su esfuerzo asienta sobre firmes bases la futura Unión Europea, gracias a su buen entendimiento con la Francia de la V República.

Sicco Mansholt
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Sicco Mansholt

Político neerlandés, Vicepresidente de la Comisión de la CEE desde 1958, y, tras unificarse los ejecutivos en 1967, de la Comisión de las Comunidades Europeas. A cargo de la cartera de Agricultura, Mansholt es el artífice de la puesta en marcha de la Política Agrícola Común (PAC). En 1972 es nombrado Presidente de la Comisión Europea, aunque su mandato dura menos de un año. Conocido por preferir la “Felicidad Nacional Bruta” al Producto Nacional Bruto y por su oposición a la economía de mercado, comenta entonces sobre el crecimiento económico: “Para mí, la cuestión más importante es cómo podemos alcanzar un crecimiento cero en esta sociedad. Si no lo conseguimos, la distancia y las tensiones entre las naciones ricas y pobres será cada vez mayor. Me pregunto si conseguiremos mantener bajo control estos poderes que luchan por el crecimiento permanente. Todo nuestro sistema social insiste en el crecimiento (…)”.

Jacques Delors
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Jacques Delors

París, 1925 Político francés, gracias a cuya activa participación entra en vigor, en 1993, el Tratado de Maastricht, que supone la creación de la Unión Europea (UE), un proyecto en el que Delors ha participado muy activamente desde su nombramiento, en 1985, como Presidente de la Comisión Europea, cargo que ocupa hasta 1995. Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en 1989, por ahora Jacques Delors sigue siendo el presidente que más tiempo ha permanecido en el vértice de la Unión.

Walter Hallstein
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Walter Hallstein

Además de por su turbio pasado nacionalsocialista, este profesor de derecho económico internacional y político alemán, segundo de Adenauer, es recordado como uno de los principales autores del Tratado de Roma, mediante el que en 1957 se fundan la Comunidad Económica Europea (CEE) y la Euratom. Convencido federalista europeo, Hallstein aboga en contra de una zona de libre comercio amplia y con poco peso político, y a favor de una profunda colaboración económica y política entre un grupo reducido de países, con fuertes elementos supranacionales. En síntesis, Walter Hallstein propone una vision federal de Europa frente a la Europa de los Estados propugnada por Charles de Gaulle. Así, en 1958 se convierte en el primer Presidente de la Comisión Europea.

Se hace Europa al tratar
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Se hace Europa al tratar

Entre el Tratado de Bruselas (1948, firmado por Francia, Reino Unido, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo, que fundó la Unión Occidental) y el de Lisboa (2007, en el que los ya 27 países miembros aprueban la Carta de los Derechos Fundamentales y convierten el Banco Central Europeo en institución de la Unión), los europeos han firmado muchos importantes acuerdos. 

Atomium
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Atomium

El Atomium (Bruselas, Bélgica, 1958 ), diseñado por el arquitecto belga André Waterkeyn (1917-2005), es una gigantesca estructura de acero y aluminio de 103 metros de altura, formada por nueve esferas de acero de 18 metros de diámetro, que representa un cristal de hierro ampliado 165 mil millones de veces. Construido con ocasión la Exposición General de Bruselas de 1958 para celebrar la creación de la Comunidad Europea de la Energía Atómica, Euratom, el Atomium fue planeado para permanecer seis meses, pero enseguida se convirtió en una atracción turística y hoy es un auténtico símbolo de la capital belga, acaso el principal. Tras una larga renovación, el Atomium abrió nuevamente en 2006. Tres de las cuatro esferas superiores carecen de soporte vertical y no están abiertas al público, pero la de la cima sí.

Surgió de la mayor guerra de la Historia, con el fin de alejar para siempre el peligro de que en Europa pudiera repetirse semejante horror. Su primer nombre fue Unión Occidental, pero desde entonces se lo han cambiado varias veces. El actual, en vigor desde 1993, es Unión Europea, y define una “comunidad política de derecho” que, desde 2007, abarca ya 27 países, la mayor parte del territorio del Viejo Continente, y unos 500 millones de habitantes. Una “unión en la diversidad”, compuesta por países muy diferentes entre sí por historia, cultura, geografía o modelo político (siete son monarquías), pero estrechamente vinculados por un mismo compromiso político, económico y jurídico.

Por ello, todos los países miembros han de cumplir con los propedéuticos Criterios de Copenhague: gobierno democrático, libre mercado, y reconocimiento de los derechos y libertades de sus ciudadanos. Sin embargo, pese a haber alcanzado ya el tercer puesto entre los países más poblados del mundo, legalmente la Unión Europea sigue sin ser un país en el sentido ortodoxo del término, entre otras cosas porque carece de una Constitución: un escollo que, de hecho, la mantiene como país virtual, medio real medio entre comillas, una “realidad” anómala, compleja, novedosa y en continua expansión; uno de los experimentos sociales más fascinantes de la Historia, producto de un anhelo de paz y concordia duraderas para Europa y para el mundo. Un sueño bueno, heredado de unos padres de cuyos nombres no queremos olvidarnos.

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